Por Redacción ContraPunto
El Salvador cerró agosto de 2026 bajo condiciones climáticas excepcionales: el mes registró un déficit de lluvia del 57 %, convirtiéndose en el agosto más seco desde 1971, año a partir del cual se cuenta con registros climatológicos comparables del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
De acuerdo con el resumen climatológico del MARN, durante agosto se acumularon 134.9 milímetros de lluvia a escala nacional, frente a un promedio histórico de 313.6 milímetros. La diferencia evidencia la magnitud de la reducción de las precipitaciones durante uno de los meses que normalmente forma parte importante de la temporada lluviosa salvadoreña.
El comportamiento de las lluvias no fue uniforme en todo el territorio. La estación Finca Los Andes, en Santa Ana, registró el mayor acumulado, con 312.4 milímetros durante el mes. Sin embargo, este registro localizado no logró compensar el déficit generalizado que afectó al país.
Calor extremo acompaña al déficit hídrico
La falta de precipitaciones estuvo acompañada por temperaturas excepcionalmente elevadas. La máxima registrada durante agosto alcanzó los 44.2 grados Celsius en Santa Rosa de Lima, La Unión, una de las zonas del país que tradicionalmente experimentan temperaturas más altas.
El MARN también informó que durante agosto fueron superados 15 récords de temperatura máxima en diferentes puntos del territorio nacional. El dato confirma que el mes estuvo marcado simultáneamente por una reducción extraordinaria de las lluvias y por episodios de calor extremo.
A este escenario se sumó un evento de sequía meteorológica severa, mientras que la canícula permaneció durante prácticamente todo el mes y continuaba al momento de divulgarse el informe climatológico.
Un escenario que preocupa al campo
La combinación de temperaturas elevadas y escasez de lluvia representa un desafío para las actividades que dependen directamente del comportamiento climático. La agricultura, la ganadería y la disponibilidad de agua son algunos de los sectores que pueden resentir períodos prolongados de déficit hídrico.
Para los productores de granos básicos, la irregularidad de las precipitaciones puede dificultar el desarrollo de los cultivos y aumentar la incertidumbre sobre los rendimientos. En las zonas rurales, además, la reducción de la humedad del suelo y el incremento de las temperaturas pueden elevar las necesidades de agua para mantener las actividades productivas.
El dato de agosto adquiere mayor relevancia porque no se trata únicamente de un período seco aislado, sino de un comportamiento que se produce dentro de la propia temporada lluviosa.
Un llamado a observar el comportamiento climático
El registro de agosto constituye una señal que merece seguimiento. Que un mes tradicionalmente asociado con la temporada de lluvias cierre con apenas 134.9 milímetros, frente a los 313.6 milímetros esperados, muestra una alteración significativa de las condiciones meteorológicas.
El Salvador enfrenta así el cierre de agosto con un panorama caracterizado por menos lluvia, más calor y condiciones de sequía meteorológica severa. La temperatura máxima de 44.2 °C y los 15 récords superados refuerzan la dimensión de un episodio climático que ya quedó registrado como el agosto más seco desde 1971.
Más allá de las cifras, el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para establecer si se trata de un episodio temporal o de una condición que continuará ejerciendo presión sobre los recursos hídricos, la producción agrícola y las comunidades más vulnerables al déficit de agua.


