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jueves, 06 de mayo del 2021

Acusados de masacre de El Mozote están muriendo protegidos por la impunidad, según B. Cuellar

El especialista en derechos humanos asegura que la defensa esta dilatando el proceso en favor de sus clientes.

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El abogado y politólogo salvadoreño, Benjamín Cuéllar, explicó que la defensa de los exfuncionarios que están siendo procesados por la masacre de El Mozote, han colocado una serie de recursos y apelaciones con el objetivo de dilatar el proceso en favor de sus clientes.

“Ellos (abogados) le van a dar largas (al proceso) metiendo recursos, no sé si lo harán conscientemente, pero para ellos es elemental estar metiendo recurso tras recurso y apelaciones”, indicó Cuellar al referirse al juicio que se lleva a cabo en el Tribunal de San Francisco Gotera, por el caso del asesinato de más de 900 personas, el cual fue perpetrado en diciembre de 1981 en el cantón El Mozote y otros sectores del municipio de Meanguera, Morazán.

En este sentido, el especialista en derechos humanos indicó que con este movimiento lo que están logrando es que los militares en retiro mueran en la impunidad, tal es el caso del exjefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada de El Salvador entre 1981 y 1983, Rafael Flores Lima, quien falleció el pasado 3 de julio.

“Ellos mueren protegidos con la impunidad y las víctimas son castigadas con la impunidad”, apuntó el politólogo.

El anuncio de la muerte del militar fue dado al juez de la causa, Jorge Guzmán, por lo cual la muerte del exjefe castrense, deberá ser confirmada en la causa penal mediante la partida de defunción por el representante de Flores Lima, el abogado Celestino Carballo.

Anteriormente, las declaraciones de Flores Lima -quien es acusado como uno de los autores intelectuales de la matanza-, tomaron relevancia durante el juicio, porque fue uno de los dos generales que rompió el silencio que había prevalecido en décadas, al señalar que tanto el comandante en jefe de la institución castrense y presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, José Napoleón Duarte, y otro miembro de la Junta, el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, estaban al tanto de los operativos que realizaban.

Por otra parte, Cuellar hizo memoria del acercamiento que tuvo los cuerpos de militares salvadoreños con los argentinos, en marco de la Operación Cóndor, que era un plan de coordinación de acciones y mutuo apoyo entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur —Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela— con los Estados Unidos, siendo el jefe del Departamento de Estado estadounidense Henry Kissinger señalado como su ideólogo.

El Plan Cóndor se produjo en el marco de la estrategia de Estados Unidos en la Guerra Fría, guiada por la Doctrina de la Seguridad Nacional, promoviendo las dictaduras, con el fin de suprimir sectores políticos de izquierda, e impulsar un nuevo modelo económico centrado en garantizar beneficios crecientes a los sectores más conservadores y con mayores recursos materiales.

Por lo tanto, el abogado dijo que esta estrategia alcanzó territorio salvadoreño teniendo como interlocutor a Flores Lima.

“Él fue jefe del Estado Mayor Conjunto en la época de cuando ocurrieron los hechos de El mozote, y cantones aledaños. En esa época estuvo en una comunicación con militares argentinos, recuerde que Argentina preparó el Plan Cóndor que llegó hasta Centroamérica, en el marco de la represión y asocio de ejércitos de América Latina. Eso aparece ratificado en la misma cancillería argentina. Entonces ¿Que significa esto? Que tuvo un nivel de participación importante al estar al frente y comunicándose con los militares argentinos es un nivel de involucramiento alto”, recalcó Cuellar.

Respecto a las relaciones diplomáticas entre El Salvador y Argentina, se profundizaron entre 1979 y 1980, alcanzando su punto álgido en 1981. Para los intereses militares salvadoreño, este apoyo argentino fue clave en un momento en que la asistencia norteamericana era vista como totalmente insuficiente en el plano militar.

Además, Argentina recibía información de sectores supuestamente subversivos en el departamento de Morazán. Entre esta información era incluida, la cantidad de efectivos militares hasta de “guerrilleros” que murieron y ramificaciones internacionales del plan de los insurgentes y la presencia de guerrilleros argentinos en la región.

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