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martes, 26 de octubre del 2021

Aclarando conceptos: CIFCO y diseño hospitalario

El proceso de adecuación de CIFCO a un hospital –primero temporal, ahora permanente– refleja dos rasgos característicos de la filosofía de trabajo del gobierno: improvisación y grandilocuencia; ¿Será que han recibido un curso intensivo de diseño hospitalario en estos últimos meses? Quién sabe; pero es preciso señalar algunos términos que se han utilizado de forma incorrecta.

Edificar un hospital permanente en plena emergencia es cuanto menos contradictorio, por no decir una locura. Es como ir al supermercado con hambre, con prisa y sin lista de compras; se adquiere comida en exceso que no alcanzamos a consumir antes que caduque y al final desperdiciamos alimento valioso. Ineficiencia e ineficacia.

Lo que se ha montado en CIFCO parece ser un hospital que no es ni temporal ni permanente; un hospital híbrido plagado de incongruencias, si consideramos que el diseño hospitalario formal parte de la premisa de una planificación y un dimensionamiento técnico, incluso durante una emergencia. Por eso existen normas claras para el diseño de hospitales de acuerdo a su FUNCIÓN específica.

En una emergencia sanitaria se persigue una reacción URGENTE y EFICAZ: contener el contagio comunitario AISLANDO los pacientes y CENTRALIZANDO la atención con el montaje rápido de hospitales de campaña dedicados exclusivamente a la emergencia. Se busca así reducir el cociente de casos críticos y la mortalidad. También, acortar los tiempos y distancias de traslado hacia las UCI. Así, la centralización de la atención LIBERA la red nacional de hospitales. El GOES habilitó hospitales temporales para pacientes en condición estable, pero dispersos en el territorio. También se trasladó pacientes a muchos hospitales nacionales, incluso a algunos del ISSS. Es decir, lo opuesto a centralizar la atención y a liberar la red hospitalaria.

Mientras Bukele calificaba despectivamente la estrategia de hospitales de emergencia tildándolos de simples “carpas con camas tijera”, la red hospitalaria colapsó. En realidad, los hospitales de campaña son recomendados por la misma OPS/OMS en sus guías de manejo de la pandemia y deben cumplir con muchos de los criterios que se han mencionado en la remodelación de CIFCO: separación de las áreas contaminadas, no contaminadas y búfer; separación de los pacientes según su estado; ventilación con diferencial de presiones, entre muchas más. Otra característica de estos hospitales: el bajo costo. Pero… ¡Claro! la foto en esas condiciones no quedaría tan bonita.

Por otro lado, un hospital permanente no se edifica juntando camas y tecnología en un espacio físico. Un hospital es un ecosistema orgánico y funcional. El diseño inicia con la definición de las funciones, del nivel de atención y parte de un dimensionamiento preciso de los servicios y el recurso material y humano. Y si bien en cadena nacional se mencionaron ya elementos básicos de infraestructura como los generadores de energía, el suministro de aire comprimido y de oxígeno, sistemas de climatización, túneles de separación, hasta acabados esenciales como la curva sanitaria en las paredes y la pintura epóxica, lo que es innegable es que para transformar CIFCO en un verdadero hospital completamente funcional hará falta mucho más.

¿Se habrá preguntado Bukele las razones técnicas del por qué, en efecto, no existen hospitales con 1000 camas UCI? Normas sanitarias dictan que tanto el número de camas por UCI como la cantidad de UCI por hospital deben mantenerse dentro de ciertos parámetros técnicos máximos debido precisamente a la alta vulnerabilidad del paciente crítico; a mayor dimensión espacial, mayor complejidad y mayor el riesgo de infecciones nosocomiales. Además, la gestión del equipamiento médico hospitalario es un capítulo aparte. Un ejemplo: en situación de emergencia puede ser aceptable tratar pacientes críticos con ventiladores portátiles, como los 250 donados por los Estados Unidos. Pero a largo plazo esto no es viable. Estos ventiladores son diseñados específicamente para uso transitorio; para el traslado intra y extrahospitalario de pacientes ventilados. Por eso mismo, no poseen la versatilidad de los ventiladores de cuidados intensivos para, por ejemplo, terapias de destete ventilatorio (proceso de desconexión). Habrá que reubicar estos ventiladores de transporte y adquirir ventiladores de UCI). or todas estas y otras adecuaciones adicionales necesarias, el hospital híbrido en CIFCO que, hasta ahora, en 3 meses, no ha recibido a ningún paciente, pasará de costar los 100 millones de USD anunciados a un monto mucho mayor aún por definir. Y tendrá en plena pandemia un costo sanitario muy alto que se pudo evitar.

(*) Carlos Emilio Castelar W. M.Sc. Ingeniero biomédico/Investigador científico/ Alemania

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