Por Alonso Rosales |
Londres refuerza su apoyo militar a Riad con misiones aéreas defensivas para interceptar misiles y drones. La ofensiva hutí, respaldada por Irán, amenaza instalaciones estratégicas, aeropuertos y rutas comerciales del mar Rojo, mientras los combates en Yemen dejan decenas de muertos.
El Reino Unido anunció este martes 20 de octubre el despliegue de aviones de combate Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica para reforzar la defensa de Arabia Saudita frente a la intensificación de los ataques de los rebeldes hutíes en Yemen, en una nueva escalada que amenaza con extender el conflicto por una de las regiones estratégicas para el comercio y el suministro energético mundial.
Según el Ministerio de Defensa británico, los cazas realizarán misiones aéreas defensivas destinadas a proteger las ciudades y las infraestructuras críticas saudíes. Su cometido será interceptar misiles balísticos y aeronaves no tripuladas lanzadas por los hutíes, sin ejecutar ataques ofensivos dentro del territorio yemení, de acuerdo con las declaraciones del Gobierno británico recogidas por CNN.
El despliegue amplía la cooperación militar entre Londres y Riad, que ya incluye apoyo para el reabastecimiento de combustible en vuelo, equipos de defensa aérea y personal británico destinado a contribuir a la protección del reino.
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, condenó los ataques contra Arabia Saudita y advirtió que la ofensiva contra el aeropuerto de Riad evidencia la disposición de los hutíes a agravar la crisis regional.
Misiles contra aeropuertos e instalaciones estratégicas
Durante el último mes, los rebeldes hutíes han intensificado sus ataques con misiles balísticos y drones contra objetivos saudíes, entre ellos instalaciones petroleras y aeropuertos. Uno de los puntos señalados en los reportes recientes es el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad.
De acuerdo con la información difundida por CNN, uno de los ataques contra ese aeropuerto dejó 13 muertos y más de 300 heridos, convirtiéndose en el episodio más mortífero contra Arabia Saudita en más de una década.
La ofensiva representa un desafío para los sistemas de defensa saudíes, que deben proteger una extensa infraestructura energética, instalaciones civiles y centros de transporte aéreo frente a ataques que pueden ejecutarse con misiles de largo alcance y drones.
La intervención británica busca reforzar esa capacidad de interceptación y reducir el riesgo de que nuevos ataques provoquen más víctimas o interrumpan servicios esenciales.
Los hutíes amplían su control territorial en Yemen
La escalada no se limita a los ataques contra Arabia Saudita. En Yemen, los hutíes han intensificado sus operaciones militares y, según la información proporcionada en los reportes recientes, el grupo lanzó una ofensiva en la costa occidental y tomó posiciones estratégicas, incluido el estrecho de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo.
Este paso marítimo es uno de los corredores más importantes para el comercio internacional, ya que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una vía de acceso hacia el canal de Suez. Un mayor control hutí sobre sus accesos podría aumentar la presión sobre la navegación comercial y ampliar la capacidad de influencia de Irán en la región.
La situación también plantea riesgos para el transporte de petróleo y otras mercancías, así como para los países que dependen de las rutas marítimas que atraviesan el mar Rojo.
No obstante, la extensión exacta del territorio capturado y el control efectivo de cada localidad deben verificarse con información independiente antes de atribuir a los hutíes la toma definitiva de nuevas ciudades.
Contraofensiva gubernamental y nuevas bajas
Las fuerzas terrestres del Gobierno yemení, respaldadas por la aviación saudí, han respondido con una contraofensiva para recuperar posiciones perdidas. Sin embargo, los combates y los ataques aéreos no han conseguido, según los reportes citados, desalojar a los hutíes de todos los lugares estratégicos que mantienen bajo su control.
La violencia volvió a intensificarse el lunes 19 de octubre, cuando al menos 53 integrantes recién reclutados de las fuerzas gubernamentales murieron en un ataque con misiles balísticos en la provincia de Shabwa, en el sureste de Yemen, de acuerdo con funcionarios locales citados en la información difundida por CNN.
La misión de Estados Unidos en Yemen condenó el ataque y lo calificó de cobarde, atribuyéndolo a la milicia hutí respaldada por Irán.
Las nuevas bajas evidencian que el conflicto continúa desarrollándose tanto en los frentes terrestres como en los ataques a distancia, mientras las fuerzas gubernamentales intentan recuperar territorio y los rebeldes buscan consolidar sus posiciones.
Un conflicto con repercusiones internacionales
Los hutíes, un movimiento político y armado surgido en Yemen, cuentan con apoyo de Irán y controlan amplias zonas del país, incluida la capital, Saná. Su enfrentamiento con el Gobierno yemení y con la coalición encabezada por Arabia Saudita forma parte de una crisis prolongada que ha provocado graves consecuencias humanitarias y una creciente militarización de la región.
La participación británica introduce un elemento adicional en el conflicto, aunque Londres ha insistido en que su misión será defensiva. La interceptación de misiles y drones podría reducir el impacto de futuros ataques contra Arabia Saudita, pero también sitúa a las fuerzas británicas en un escenario regional de mayor riesgo.
La preocupación internacional se centra especialmente en la posibilidad de que los enfrentamientos se extiendan a las rutas marítimas del mar Rojo y Bab el-Mandeb, por donde circula una parte importante del comercio mundial.
Por ahora, el despliegue de los Typhoon constituye una señal del respaldo británico a Arabia Saudita ante la presión militar hutí. El alcance de la nueva operación y la evolución del control territorial en Yemen serán determinantes para establecer si la crisis se mantiene concentrada en el país o deriva en una confrontación regional más amplia.


