Por Alonso Rosales
Israel celebrará el próximo 27 de octubre unas elecciones parlamentarias marcadas por la continuidad política del primer ministro Benjamin Netanyahu, las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la ofensiva militar en la Franja de Gaza. Los sondeos anticipan una contienda reñida, sin una mayoría clara para los principales bloques políticos, en un escenario que podría definir el rumbo interno y exterior del país.
Los comicios serán los primeros desde los ataques que sacudieron a Israel hace tres años y dejaron profundas consecuencias políticas, sociales y de seguridad. La gestión del Gobierno antes y después de aquellos hechos se ha convertido en uno de los principales puntos de confrontación entre el oficialismo y sus adversarios.
Netanyahu busca conservar el poder al frente de una coalición integrada por el Likud, partidos ultranacionalistas y formaciones ultraortodoxas. Enfrente se encuentra un bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar!, que promete exigir responsabilidades por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de octubre de 2023.
Una contienda sin mayoría asegurada
Las encuestas reflejan la dificultad de ambos bloques para alcanzar los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí, compuesto por 120 diputados.
De acuerdo con los sondeos citados por France 24, el diario Maariv atribuye 52 escaños a cada bloque; la radiotelevisión pública Kan concede 53 al oficialismo y 51 a la oposición; i24NEWS proyecta 60 para la coalición de Netanyahu y 48 para sus adversarios, mientras que el Canal 13 estima 55 y 50, respectivamente.
Las diferencias entre las proyecciones muestran que el resultado dependerá tanto de la distribución de los escaños como de la capacidad de los partidos para construir alianzas después de las elecciones.
El sistema electoral israelí es proporcional y funciona mediante listas cerradas. Los ciudadanos votan por partidos políticos, no directamente por el primer ministro. Las formaciones que superan el umbral electoral del 3,25 % pueden obtener representación parlamentaria.
En este escenario, los partidos árabes israelíes, agrupados principalmente en la Lista Conjunta y Raam, podrían desempeñar un papel determinante si ninguno de los grandes bloques logra una mayoría suficiente.
Gaza, una guerra que condiciona la campaña
La ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza continúa siendo uno de los asuntos más sensibles de la política nacional. Según las cifras recogidas en el informe de France 24, la guerra ha dejado más de 74.000 muertos palestinos y una situación humanitaria devastadora.
Sin embargo, el fin de las operaciones militares no ocupa un lugar central en las propuestas electorales de los principales bloques. La oposición ha concentrado buena parte de sus críticas en las fallas de seguridad que precedieron a los ataques del 7 de octubre y en la responsabilidad política del Gobierno.
Los adversarios de Netanyahu también plantean impulsar una comisión de investigación independiente para esclarecer lo ocurrido antes, durante y después de los ataques. El primer ministro, por su parte, se ha resistido a esa iniciativa.
La discusión sobre las responsabilidades gubernamentales podría convertirse en uno de los factores decisivos para los electores que consideran que las autoridades deben rendir cuentas por los acontecimientos que desencadenaron la actual etapa de conflicto.
El reclutamiento de ultraortodoxos divide al país
Otro de los grandes temas electorales es el servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos, una comunidad que representa aproximadamente el 15 % de la población israelí, según los datos citados en el informe.
Durante décadas, numerosos integrantes de este sector estuvieron exentos del servicio militar por dedicarse al estudio religioso de la Torá. Sin embargo, en 2024, el Tribunal Supremo determinó que no existía una base legal para mantener la exención generalizada.
La controversia adquiere mayor relevancia ante la necesidad de reforzar las filas del Ejército israelí. El informe señala un déficit de aproximadamente 12.000 soldados, mientras las fuerzas armadas mantienen compromisos militares en Gaza, Cisjordania, Líbano y la frontera con Siria.
Netanyahu ha evitado adoptar medidas más duras contra quienes eluden el reclutamiento, en parte por la necesidad de conservar el respaldo de sus socios ultraortodoxos. La oposición promete modificar esa política, aunque cualquier cambio podría generar una fuerte resistencia dentro de esa comunidad.
El asunto enfrenta las exigencias militares del país con las demandas religiosas y políticas de los partidos que sostienen la coalición gobernante.
El voto árabe puede inclinar el resultado
Los palestinos con ciudadanía israelí representan alrededor del 20 % de la población del país y constituyen otro sector importante para el resultado electoral.
Su participación podría ser decisiva en una elección ajustada, especialmente si las fuerzas políticas mayoritarias terminan con una representación parlamentaria similar.
No obstante, la desconfianza hacia las instituciones políticas israelíes ha contribuido históricamente a limitar la participación electoral de parte de esta población.
Entre sus principales preocupaciones figura el aumento de la violencia criminal y la actividad de organizaciones mafiosas en localidades árabes. Sectores de esta comunidad cuestionan la respuesta de las autoridades y responsabilizan al Ministerio de Seguridad Nacional, encabezado por Itamar Ben-Gvir, de no actuar con suficiente contundencia frente a la situación.
La capacidad de los partidos árabes para movilizar a sus electores podría influir en las negociaciones posteriores a los comicios y en la posibilidad de formar una mayoría parlamentaria.
Los jóvenes muestran una inclinación hacia la derecha
El comportamiento electoral de las nuevas generaciones también despierta interés. Una encuesta del Canal 12 realizada en septiembre indica que el 74 % de los israelíes de entre 18 y 22 años que votarán por primera vez se identifica con la derecha o la centroderecha.
La proporción supera el 67 % registrado entre el conjunto de la población adulta, según el mismo sondeo.
Estos datos apuntan a una presencia significativa de posiciones conservadoras entre los nuevos votantes, aunque la identificación ideológica no determina necesariamente el voto final por un partido específico.
El resultado de este segmento electoral podría beneficiar a las formaciones de derecha, pero su impacto dependerá de la participación y de las prioridades que cada elector otorgue a la seguridad, la economía y la gestión del Gobierno.
Una campaña que también busca movilizar a los israelíes en el exterior
La participación de los ciudadanos que residen fuera de Israel constituye otro elemento de la contienda. Ante la imposibilidad general de votar desde el extranjero, la iniciativa ciudadana Fly & Vote promueve vuelos para facilitar el regreso de expatriados con intención de participar en las elecciones.
El proyecto prevé el traslado de al menos 53.000 viajeros, de acuerdo con el informe.
Entre 2023 y 2025, aproximadamente 269.000 israelíes permanecieron en el extranjero durante al menos tres meses consecutivos, según un estudio de la Universidad de Tel Aviv citado por France 24.
La inseguridad derivada de los ataques del 7 de octubre y las guerras posteriores, junto con el descontento político, figuran entre los factores asociados a la permanencia de ciudadanos israelíes fuera del país.
El Likud intentó frenar la iniciativa ante la Comisión Electoral Central, al considerar que podía favorecer a la oposición, pero finalmente retiró la demanda.
Un resultado que puede redefinir el futuro político de Israel
Las elecciones del 27 de octubre se perfilan como una prueba decisiva para Netanyahu, cuya continuidad dependerá de la capacidad de su coalición para conservar suficientes escaños y negociar el respaldo de otras fuerzas políticas.
Para la oposición, los comicios representan una oportunidad para cambiar el rumbo del Gobierno y abrir una investigación independiente sobre las fallas de seguridad relacionadas con los ataques de Hamás.
La guerra en Gaza, el reclutamiento de los ultraortodoxos, la participación de los ciudadanos árabes y el voto de los jóvenes añaden complejidad a una contienda en la que ningún bloque tiene asegurada la victoria.
Más allá de quién obtenga más escaños, la formación de una mayoría parlamentaria será determinante para definir las prioridades del próximo Gobierno y su posición frente al conflicto palestino-israelí, la seguridad nacional y las tensiones internas que atraviesan la sociedad israelí.
Fuente: France 24, con información sobre los sondeos y el panorama electoral israelí.







