Por: Gabriel Otero
EL RUSO QUE SE CASÓ Y SE DIVORCIÓ DE UNA MUÑECA INFLABLE
A cada uno le corresponde su “peor es nada”, Yuri Tolochko, un fisiculturista ruso encontró su mítica media naranja en la muñeca Margo, elaborada de silicona con proporciones naturales. Sus amigos confesaron que anduvo con ella durante ocho meses antes de proponerle matrimonio.
¿A alguien le importa la comunicación entre parejas? El mutismo es algo tan común entre dos que da igual si es una mujer de carne, músculo y hueso o un objeto fabricado de polímero resistente al semen y al sudor, olvídemos la cosificación y los dotes de ventriloquia de Yuri para darle voz a su muñeca y decir un “si” en un diálogo inventado.
A Margo, por obvias limitaciones sensoriales y de motricidad, se le vio impávida con su mirada artificial mientras Yuri formalizaba su matrimonio con sendas rosas color salmón, degustando copas de champagne Dom Perignon y caviar de esturión con sus invitados, mientras se celebraba la unión de un humano con un objeto.
El suceso se viralizó en redes, como siempre, destacando la carne de lo absurdo, el trending topic, la fama efímera y burda y la exaltación cacasena por parte de los necios, el ruso posee una cuenta de Instagram con alrededor de 100 mil seguidores, cuya crédulidad consintió el enlace, ciertamente, inexistente, porque todavía no hay un código familiar o legislación especifica de cualquier nación que considere este tipo de vínculos.
El matrimonio de Margo y Yuri se produjo durante la pandemia mundial de Covid, en la que las perversiones de alcoba afloraron con fuerza para ser vistas y compartidas a la luz del mediodia. Yuri es exhibicionista de gimnasio y pasarela, le encanta llamar la atención ante su séquito de seguidores y escandalizar a los persignados, los acusados de Provida de comprar tangas con cargo al erario y otros especímenes de primera fila de misa dominical.
A los meses pinchó a Margo en la practica del sadomasoquismo, el doloroso máster and servant, que no tenía interlocutora o esclava, o al revés, la poseedora de cuerpos repartiendo latigazos, que es tan solo un pedazo de silicón inerte y una mujer extremadamente realista con cavidades.
Yuri reveló entonces haber adquirido otras dos muñecas para consolarse mientras Margo estaba en el hospital en reparación. Ellas eran Lola y Luna. El amor es volátil y el deseo comenzó a repartirse.
A los cinco años exactos el ruso se declaró pansexual y se divorció de Margo alegando “diferencias irreconciliables”. Se volvió a casar, ahora si de un humano: el camarero austríaco Michał Rączkowski (1).
Hoy afirma estar pleno y ser feliz.
JAPONESES, CHINOS Y ESTADOUNIDENSES
El mercado global de las muñecas sexuales se reparte entre consumidoresjaponeses, chinos y estadounidenses, no faltan los europeos que prefieren otro tipo de productos.
En España, Italia, Inglaterra y Dinamarca existen burdeles en los que las meretrices son muñecas, entrar cuesta un promedio de cien euros por media hora, la doble moral de las mayorías cuestiona estas prácticas, otro sector lo considera una expresión diversa de la sexualidad. Algunos de estos sitios los han clausurado por no contar con las medidas de higiene requeridas.
Comprar una muñeca realista cuesta entre 900 y 50 mil dólares, es un mercado boyante de 500 millones de dólares anuales que ha crecido a partir de la pandemia. La fabricación de estas muñecas mejora en la medida de que incluyan apariencias y texturas cada vez más humanas. Los avances de la robótica y la inteligencia artificial se manifiestan en estos juguetes sexuales.
En la rígida sociedad japonesa, en la que los niveles de productividad son asunto de honor, la muñeca se ha convertido en compañía y confidente de seres solitarios que no soportan la presión humana y prefieren desfogarse en una fémina de silicona a la que confian todas sus inseguridades y secretos, son algo más que objetos, son amigas y están sustituyendo a las esposas tradicionales (2).
En Estados Unidos alrededor de 16 millones de hombres posee una muñeca sexual y unos 10 millones de mujeres, quienes también utilizan estos productos como aliciente en su vida sexual como pareja o bien de manera personal (3).
Los chinos, como siempre, son un universo paralelo, los cánones de belleza nacionales los proyectan en muñecas hiperrealistas que incluyen inteligencia artificial lo que les permite mantener algunos diálogos o expresar emociones.
A últimas fechas, en las que el debate se ha centrado en las potencialiades y posibilidades de destrucción de la humanidad por parte de la creciente y sofisticada inteligencia artificial, nadie pareció advertir la llegada del futuro en las relaciones humanas.
Se aproxima el momento en que las muñecas sexuales dejarán de formar parte de la filia a la silicona, la incapacidad de comunicarse y el rampante individualismo mundial permitirá, cada vez más, llegar a profundidades insospechadas.
Lo veremos pronto.
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CITAS Y REFERENCIAS
- Clarín, R. (2025, 17 noviembre). Se divorció de su muñeca inflable luego de una «pelea sexual» y se casó con su (sorprendente) nuevo amor. Clarín. https://www.clarin.com/internacional/divorcio-muneca-inflable-luego-pelea-sexual-caso-sorprendente-nuevo-amor_0_eUGlVZGR0D.html
- Gq. (2019, 12 agosto). Así son las muñecas sexuales que reemplazan esposas en Japón. GQ. https://www.gq.com.mx/estilo-de-vida/articulo/munecas-sexuales-que-reemplazan-esposas-japon
- ¿Cuántas personas poseen muñecas sexuales? Revelando las sorprendentes estadísticas. (2024, 8 enero). Silicon Wives. https://es.siliconwives.com/blogs/news/sex-doll-statistics
Capilupi, E. (2025, 1 agosto). Así se producen estas muñecas sexuales chinas hiperrealistas con IA. WIRED. https://es.wired.com/galerias/asi-se-producen-estas-mu%C3%B1ecas-sexuales-chinas-hiperrealistas-con-ia



