Por Alonso Rosales
Natalie Harp, de 35 años, se ha convertido en una de las figuras más cercanas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque durante años permaneció prácticamente desconocida para el gran público.
Su relación con Trump se remonta a 2019, cuando Harp llamó la atención del entonces presidente tras hacer pública su historia como sobreviviente de cáncer de huesos y atribuir al programa federal Right to Try, impulsado por Trump, un papel decisivo en el acceso al tratamiento que, según ella, le permitió sobrevivir. Ese año apareció en medios conservadores y posteriormente fue invitada por Trump a participar en actos políticos.
Sin embargo, 2019 no fue el año en que comenzó a trabajar formalmente para Trump.
Harp colaboró con la campaña de reelección de Trump en 2020 y ese mismo año pronunció un discurso durante la Convención Nacional Republicana. Posteriormente trabajó como presentadora de One America News Network entre 2021 y 2022, antes de incorporarse de manera más permanente al entorno personal y político de Trump.
De acuerdo con reportes recientes, Harp comenzó a trabajar directamente como asistente de Trump en 2022, cuando muchos colaboradores se habían alejado del expresidente tras su derrota electoral de 2020. Su presencia se hizo particularmente visible durante la campaña presidencial de 2024, cuando comenzó a acompañarlo prácticamente a todas partes y a proporcionarle documentos impresos mediante una pequeña impresora portátil.
Ese trabajo le valió el sobrenombre de “la impresora humana”, porque se encargaba de imprimir noticias, publicaciones de redes sociales y otros documentos que Trump quería revisar en papel. También ha tenido acceso directo a la cuenta de Trump en Truth Social y, según reportes periodísticos, suele transcribir y publicar mensajes que el presidente le dicta.

Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, Harp pasó a ocupar oficialmente el cargo de asistente ejecutiva del presidente y asistente especial del presidente, con una remuneración anual reportada de aproximadamente 150.000 dólares.
Su cercanía ha aumentado hasta convertirla en una de las personas que más tiempo pasa junto al mandatario. Ha sido vista en el Despacho Oval, a bordo del Air Force One y acompañando a Trump durante desplazamientos oficiales y actividades privadas.
Uno de los episodios que volvió a colocarla en el centro de la atención ocurrió en julio de 2026, cuando Harp estuvo entre el reducido grupo de colaboradores que acompañaron secretamente a Trump durante su salida de Turquía, en una operación de seguridad motivada por una posible amenaza contra el avión presidencial.
Su nivel de confianza dentro del círculo presidencial también ha generado controversia. El senador demócrata Jon Ossoff cuestionó públicamente la estrecha relación entre Trump y Harp, provocando una fuerte reacción de la Casa Blanca y de los aliados del presidente.
El portavoz presidencial Davis Ingle defendió a Harp y la describió como “una de las colaboradoras más leales y trabajadoras” del equipo de Trump.
La historia de Harp es, en definitiva, la de una mujer que pasó de convertirse en una simpatizante de Trump después de su experiencia con el cáncer a ocupar un lugar privilegiado en su círculo presidencial. Su relación política con Trump comenzó a hacerse visible en 2019; trabajó en su campaña en 2020, pasó por OAN entre 2021 y 2022, se incorporó directamente a su equipo alrededor de 2022 y desde enero de 2025 forma parte oficialmente de la Casa Blanca.
Hoy, su influencia y su extraordinaria cercanía con el presidente han convertido a Natalie Harp en una de las figuras más observadas dentro del segundo gobierno de Trump.


