Zarko Pinkas |
El guitarrista fundador de la banda británica sorprendió al público de Jones Beach, Nueva York, al reunirse con sus antiguos compañeros para interpretar “Smoke on the Water”, poniendo fin a más de tres décadas sin compartir escenario con Deep Purple.
Hay reuniones que forman parte de la lógica de una carrera musical y otras que parecen imposibles hasta que suceden. La aparición de Ritchie Blackmore junto a Deep Purple pertenece claramente a la segunda categoría. El guitarrista, fundador de la banda y responsable de buena parte de su sonido más reconocible, volvió a compartir escenario con sus antiguos compañeros el pasado 12 de agosto, durante el concierto que el grupo ofrecía en Jones Beach, Nueva York.
Habían pasado 33 años desde la última vez que Blackmore tocó con Deep Purple.
La aparición había sido anunciada de manera casi clandestina. El propio guitarrista había adelantado que tenía previsto participar en el concierto, aunque insistió en que se trataba de una intervención puntual. Blackmore había contactado con Ian Gillan para proponerle tocar juntos y la idea terminó convirtiéndose en una aparición durante el encore.
A sus 81 años, Blackmore volvió a tomar una Fender Stratocaster para reunirse con una banda de la que se había separado en circunstancias muy diferentes. Y eligió para hacerlo una canción que prácticamente forma parte de la memoria colectiva del rock: “Smoke on the Water”.
La interpretación tuvo además un significado particular porque el riff de esa canción es una de las creaciones más reconocibles de toda su carrera. Blackmore no se limitó a acompañar al grupo: también ejecutó algunos pasajes de guitarra solista junto al actual guitarrista de Deep Purple, Simon McBride.
Ian Gillan recibió al antiguo compañero con evidente emoción y, después de la interpretación, se refirió a Blackmore como una leyenda y uno de los fundadores de Deep Purple. El momento resultó especialmente significativo por la historia de desencuentros que durante años había marcado la relación entre ambos músicos.
Blackmore abandonó Deep Purple en 1993, durante la gira de The Battle Rages On…. La salida estuvo precedida por años de diferencias creativas y personales, especialmente con Gillan. Aquella separación no fue simplemente el final de una etapa musical: durante mucho tiempo pareció cerrar definitivamente la posibilidad de que la formación volviera a compartir un escenario.
Después de abandonar Deep Purple, Blackmore retomó Rainbow y posteriormente concentró buena parte de su actividad musical en Blackmore’s Night, el proyecto que formó junto a Candice Night y que se alejó considerablemente del hard rock que había definido su trayectoria durante los años sesenta, setenta y ochenta.
Durante ese largo período, Deep Purple también continuó su propia historia. La formación fue cambiando con el paso de los años y hoy solamente Ian Paice y Roger Glover permanecen de aquella alineación clásica junto a Blackmore y Gillan. Jon Lord, otro de los fundadores y una pieza fundamental del sonido del grupo, murió en 2012.
Por eso la imagen de Blackmore tocando nuevamente junto a Gillan y Glover tenía algo de fotografía imposible recuperada del pasado.
No se trata, sin embargo, de una reincorporación de Blackmore a Deep Purple. El guitarrista dejó claro antes del concierto que su participación estaba pensada como una intervención de una sola canción. De hecho, antes de subir al escenario había bromeado sobre el tiempo que llevaba alejado del rock y sobre el hecho de que había tenido que preparar nuevamente su equipo para la ocasión.
El detalle resulta casi entrañable para una figura como Blackmore. El guitarrista contó que había cambiado las cuerdas de su Stratocaster, algo que no hacía desde hacía más de 25 años, porque durante buena parte de ese tiempo había estado dedicado principalmente a tocar música acústica. También reconoció que sentía cierta inquietud ante la posibilidad de volver a compartir el escenario con una banda de rock después de tantos años.
Finalmente lo hizo.
Y lo hizo precisamente con Deep Purple.
La escena tiene un peso que va más allá de la nostalgia. Deep Purple fue una de las bandas que ayudaron a definir el hard rock británico y Blackmore fue una de sus figuras esenciales. Su manera de tocar, combinando precisión, agresividad y una fuerte influencia de la música clásica, contribuyó a establecer un lenguaje que posteriormente sería adoptado por generaciones de guitarristas.
Con él llegaron algunos de los momentos fundamentales de la historia del grupo: In Rock, Machine Head, Made in Japan y canciones como “Highway Star”, “Child in Time”, “Burn” y, por supuesto, “Smoke on the Water”.
Pero también llegaron los conflictos. La historia de Deep Purple nunca estuvo exenta de ellos. La tensión entre Blackmore y Gillan fue uno de los capítulos más conocidos y terminó convirtiéndose en una de las razones de la ruptura de la formación clásica. Cuando Blackmore abandonó definitivamente la banda en 1993, parecía poco probable que ambos volvieran a encontrarse musicalmente.
Treinta y tres años después, ocurrió. Durante unos minutos, las diferencias quedaron fuera del escenario. No hubo una gira de reunión ni un anuncio de nuevo proyecto. Solamente una canción y una guitarra.
Quizá por eso el momento resulta más significativo. No necesitó convertirse en un acontecimiento comercial para tener valor histórico. Fue suficiente con que Blackmore apareciera nuevamente junto a sus antiguos compañeros y ejecutara aquel riff que millones de personas reconocen desde las primeras notas.
El público de Jones Beach asistió así a una escena que durante décadas perteneció al terreno de las posibilidades remotas. Ritchie Blackmore volvió a estar frente a Deep Purple y, por una canción, la historia pareció retroceder hasta aquella época en que cinco músicos estaban ayudando a cambiar para siempre el sonido del rock.


