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domingo, 2 agosto 2026

Handala: cincuenta años de un niño que se niega a mirar mientras no exista libertad

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A 39 años del asesinato de Naji al-Ali, el caricaturista que convirtió el arte en la conciencia de Palestina

Por Alonso Rosales

Han transcurrido treinta y nueve años desde que el caricaturista y muralista palestino Naji al-Ali fue asesinado en Londres, tras ser baleado el 22 de julio de 1987 y fallecer el 29 de agosto del mismo año. Su muerte continúa siendo uno de los crímenes políticos y culturales más emblemáticos del siglo XX, pues jamás se establecieron responsabilidades judiciales definitivas. Sin embargo, su legado sobrevivió al atentado y encontró refugio en un pequeño niño descalzo que dibujó en 1969: Handala.

Handala aparece siempre de espaldas, con las manos entrelazadas detrás del cuerpo y vestido con ropa humilde. Tenía diez años cuando nació en el papel, la misma edad que tenía Al-Ali cuando fue expulsado de Palestina durante la Nakba de 1948. El autor explicó que el niño no crecería ni mostraría su rostro hasta que Palestina recuperara su libertad. Cinco décadas después, Handala continúa mirando hacia el horizonte sin darse la vuelta. Su silencio constituye una de las críticas visuales más poderosas contra la ocupación, el desplazamiento y la indiferencia internacional.

Nacido en 1938 en la aldea de Al-Shajara, en Galilea, Naji al-Ali fue expulsado junto a su familia hacia el Líbano. Vivió en campos de refugiados, experiencia que marcó toda su producción artística. Publicó más de 40.000 caricaturas, convirtiéndose en uno de los dibujantes políticos más prolíficos del mundo árabe. Sus ilustraciones criticaron simultáneamente la ocupación israelí, la corrupción de varios gobiernos árabes, el autoritarismo regional y la pasividad de la comunidad internacional. Esa independencia intelectual le ganó admiradores y también numerosos enemigos.

Entre sus obras más representativas destacan las series protagonizadas por Handala, las caricaturas sobre los campamentos de refugiados, los dibujos dedicados a Jerusalén, las representaciones de madres palestinas sosteniendo las llaves de sus hogares perdidos y las ilustraciones donde la infancia aparece como símbolo de una nación privada de futuro.

Este fin de semana, colectivos de solidaridad con Palestina realizaron actividades culturales y manifestaciones en Barcelona, donde reprodujeron murales, pancartas y dibujos de Handala como homenaje al artista palestino y como símbolo de resistencia cultural. En esas concentraciones, la figura del niño volvió a ocupar el espacio público europeo recordando que su rostro continúa oculto porque, según la voluntad de su creador, la libertad que esperaba aún no ha llegado.

La vigencia de Handala resulta especialmente dolorosa frente al costo humano que ha soportado la infancia palestina. Diversos organismos de Naciones Unidas y UNICEF documentan que desde octubre de 2023 la Franja de Gaza ha sufrido uno de los períodos más letales para los niños registrados en la historia reciente. Según UNICEF, más de 21.000 niños palestinos habían muerto hasta febrero de 2026, mientras decenas de miles resultaron heridos y millones fueron desplazados o privados de acceso regular a educación, salud y alimentación.

Las cifras continúan aumentando. UNICEF informó además que, incluso durante los períodos de alto el fuego de 2025 y 2026, cientos de menores siguieron perdiendo la vida. Solo entre octubre de 2025 y junio de 2026 fueron documentadas al menos 265 muertes infantiles en Gaza durante un supuesto período de cese de hostilidades.

Estas estadísticas no representan únicamente un desastre humanitario; constituyen también un profundo desafío ético para la cultura universal. Cada niño muerto simboliza una biblioteca que nunca será escrita, un científico que jamás investigará, un pintor que nunca tomará un pincel y un músico cuyo talento permanecerá en silencio. Esa es precisamente la tragedia que Naji al-Ali denunció durante toda su vida: cuando una sociedad pierde a su infancia, pierde también parte de su memoria y de su futuro.

El reconocimiento internacional hacia la obra de Al-Ali trasciende el mundo árabe. Intelectuales como Edward Said, Mahmoud Darwish y John Berger destacaron la profundidad simbólica de sus caricaturas y su capacidad para transformar el dibujo político en un lenguaje universal. Su influencia también ha sido reconocida por numerosos ilustradores, muralistas y caricaturistas contemporáneos del mundo árabe y europeo, quienes consideran a Handala uno de los íconos visuales más importantes del arte político moderno.

Treinta y nueve años después de la muerte de Naji al-Ali, Handala continúa esperando. Sigue de espaldas porque, para millones de palestinos y para quienes observan el conflicto desde la defensa del derecho internacional y de los derechos humanos, la historia permanece inconclusa. El pequeño niño creado con unas cuantas líneas de tinta dejó de pertenecer únicamente al pueblo palestino para convertirse en una conciencia visual del sufrimiento humano y en un recordatorio de que el arte puede sobrevivir incluso cuando intentan silenciar a su creador.

Fuentes consultadas

  • UNICEF – Estado de Palestina e informes humanitarios sobre infancia.
  • UNICEF – Informes sobre víctimas infantiles durante el alto el fuego de 2025-2026.
  • Naciones Unidas – Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino.
  • Biografías y archivos históricos dedicados a la obra de Naji al-Ali.

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