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sábado, 1 agosto 2026

Celulares y baterías portátiles: el riesgo de más rápido crecimiento en la aviación

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Redacción ContraPunto | Foto Inspectores examinan un avión de Air Busan el año pasado tras el incendio de una batería externa en un compartimento superior. 

Los incendios provocados por teléfonos celulares, baterías portátiles y cigarrillos electrónicos se han convertido en una de las amenazas de mayor crecimiento para la seguridad aérea. El aumento de estos incidentes ha llevado a aerolíneas y autoridades a reforzar las medidas para el transporte y uso de dispositivos con baterías de ion-litio.


Los teléfonos móviles, baterías portátiles (power banks) y cigarrillos electrónicos representan un riesgo creciente para la aviación comercial debido a los incendios ocasionados por baterías de ion-litio que entran en un proceso conocido como fuga térmica (thermal runaway).

De acuerdo con una investigación publicada por The Wall Street Journal, los incidentes registrados en Estados Unidos se han más que duplicado desde 2019. Durante 2026, las autoridades aeronáuticas reportan un promedio cercano a dos incidentes por semana, una cifra que podría superar el récord alcanzado el año anterior.

Uno de los casos más recientes ocurrió en un vuelo de Alaska Airlines, cuando un teléfono celular y una batería portátil comenzaron a incendiarse pocos minutos después del despegue. La pasajera que transportaba los dispositivos sufrió quemaduras antes de arrojarlos al pasillo, donde la tripulación logró controlar el fuego utilizando una bolsa especial diseñada para contener baterías en combustión. La aeronave regresó al aeropuerto de origen y declaró una emergencia.

Especialistas explican que estos incendios se producen cuando una batería dañada, defectuosa o sometida a altas temperaturas inicia una reacción química en cadena capaz de generar calor extremo y llamas en cuestión de segundos.

El riesgo también aumenta debido a la cantidad de dispositivos electrónicos que llevan los pasajeros. Según el reportaje, una persona viaja en promedio con cuatro o cinco aparatos electrónicos, lo que significa que un avión de gran capacidad puede transportar más de 2.000 baterías de ion-litio en un solo vuelo.

Como respuesta, diversas aerolíneas internacionales han reforzado sus protocolos de seguridad. Algunas han restringido el uso de baterías portátiles durante el vuelo y otras prohíben guardarlas en los compartimentos superiores, con el fin de que permanezcan al alcance de los pasajeros y la tripulación para actuar de inmediato si ocurre un incendio.

Las autoridades de aviación recuerdan que las baterías de litio nunca deben transportarse en el equipaje facturado, ya que un incendio en la bodega del avión es mucho más difícil de detectar y extinguir que uno que se produce dentro de la cabina. Esta situación ha impulsado nuevas recomendaciones y medidas de prevención para reducir el riesgo durante los vuelos.


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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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