Por Alonso Rosales
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, elevó el tono frente a Estados Unidos al exigir “pruebas claras” tras las acusaciones de narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios mexicanos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria dejó en claro que su gobierno no protegerá a nadie que haya cometido delitos, pero advirtió que no aceptará decisiones basadas en evidencia insuficiente ni permitirá injerencias externas. Según Sheinbaum, la solicitud de extradición presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos carece, hasta ahora, de fundamentos sólidos.
El caso surge de una acusación presentada en Nueva York que vincula a diez funcionarios —actuales y anteriores— con el Cártel de Sinaloa, específicamente con la facción conocida como “Los Chapitos”, ligada a los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Las autoridades estadounidenses sostienen que los implicados habrían facilitado operaciones del narcotráfico, protegido cargamentos de droga y recibido sobornos millonarios.
Sheinbaum cuestionó además la filtración pública del documento judicial, señalando que este tipo de procesos debería manejarse con confidencialidad conforme a los acuerdos internacionales. También criticó que parte de la acusación se base en testimonios no corroborados.
La presidenta subrayó que corresponde a la Fiscalía General de la República realizar una investigación independiente antes de tomar cualquier decisión. En ese sentido, reiteró que México mantendrá una relación de “igual a igual” con Estados Unidos, rechazando cualquier intento de subordinación.
El caso ha generado una fuerte sacudida política dentro del partido gobernante Morena, al involucrar a figuras cercanas al proyecto político iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Analistas consideran que las acusaciones podrían intensificar las tensiones bilaterales y reflejan una estrategia más agresiva de Washington en la lucha contra el narcotráfico.
Por su parte, Rocha Moya negó categóricamente los señalamientos y aseguró que carecen de fundamento, confiando en que podrá demostrar su inocencia. Mientras tanto, el caso abre un nuevo capítulo de fricción diplomática entre ambos países, en un contexto ya marcado por desconfianza y presión política.


