Zarko Pinkas- Ramírez |
La cantautora salvadoreña transita una nueva etapa artística tras su reconocimiento en los Premios Estela 2025, con una propuesta que mezcla lo regional con lo contemporáneo. En esta conversación, reflexiona sobre su proceso, su canción “Vívelo” y el peso de atreverse a crear sin condicionamientos.
Después de dos décadas desde sus inicios con el dúo Almas Gemelas, Biti Valdés reaparece con una propuesta más madura, honesta y difícil de encasillar. Su música, anclada en lo regional pero abierta a nuevas influencias, dialoga con una experiencia de vida que ya no busca aprobación, sino expresión.

Su más reciente sencillo, “Vívelo”, no solo plantea una exploración sonora, sino también un manifiesto personal: dejar atrás el miedo, soltar las expectativas ajenas y asumir el riesgo de ser. En esta entrevista, la artista habla sin rodeos sobre su trayectoria, sus decisiones y el proceso que la llevó a reencontrarse con la música.
1.
ZP: Tu trayectoria muestra un tránsito interesante entre estilos, pero más que un cambio brusco, parece una expansión natural de tu sonido.
¿Sentís que hoy estás definiendo quién sos como artista o todavía estás en un proceso de exploración?
BV: Comencé con Almas Gemelas en 2003, cuando estaba muy joven. Eran canciones pop, la mayoría con temática y estilo juvenil. Veinte años después, como cantautora, siento la necesidad de moverme a otros temas, de hacer música dentro de géneros más afines a esta etapa de madurez. El género regional me encanta porque es coherente con la experiencia de vida que tengo, con la seguridad en mí misma y con lo que quiero expresar en esta etapa. También con mi musicalidad presente. Eso no significa que no seguiré explorando. Hay una parte de mí que es muy curiosa e inquieta y que no se acomoda nunca.
2.
ZP: Tu propuesta no se queda en lo tradicional: hay elementos regionales, pero también una sensibilidad pop y matices más rítmicos, incluso cercanos a lo tropical.
¿Te interesa construir un sonido propio sin etiquetas o todavía dialogás con los géneros como punto de referencia?
BV: Mi base es la música regional mexicana e intento buscar mi estilo propio dentro de este género, pero también me nutro de la música que está en tendencia y siempre estoy explorando. Exploro dentro de mí, mis emociones y lo que quiero compartir con la gente según lo que voy viviendo. Y también afuera, los elementos musicales más coherentes para crear mis canciones. Considero que la música, como la cultura, es algo dinámico. Por eso no quiero encasillarme en fórmulas rígidas.
Actualmente hay mucha colaboración entre géneros musicales y eso abre una puerta creativa para experimentar con distintos sonidos, ritmos, melodías y temáticas, sin perder la esencia, identidad y estilo propios, claro.

3.
ZP: Tu premio en los Premios Estela 2025 no solo valida una canción, también posiciona una propuesta distinta dentro de la región.
¿Cómo interpretás ese momento dentro de tu carrera: como consolidación o como impulso hacia algo nuevo?
BT: Por tratarse de mi primera canción, fue un impulso para llevar mi proyecto más allá. Mi propuesta es muy particular dentro del género regional mexicano, y el premio fue una validación externa inesperada que me animó y me hizo sentir que tiene algo valioso o que llama la atención. Me nominaron junto a artistas más consolidados que yo. Por eso, además de impulso, ha sido una gran responsabilidad estar a la altura de un reconocimiento de ese nivel y de los demás artistas del género.
4.
ZP: En la letra de “Vívelo” hay una idea muy clara que se repite: soltar el miedo, dejar de frenarse, no vivir pendiente de lo que otros dicen.
¿Este mensaje nace desde una experiencia personal o desde observar lo que muchas personas están viviendo hoy?
BV: Lo viví. Siempre fui tímida. No era la típica niña que canta en los shows colegiales y, de pequeña, nunca supe si tenía talento. También nací en una familia conservadora y religiosa, en un entorno social donde desde joven sentí la presión por cumplir las expectativas de ser la chica “buena”, la que se casa joven, tiene hijos, tiene un trabajo estable en una profesión tradicional o es ama de casa. Pero más adelante descubrí que tenía inclinaciones creativas muy fuertes y sentía frustración por no saber qué hacer con ellas. Temía salir de la etiqueta de muchachita tímida, aunque me metí a clases de canto y guitarra, con alguna esperanza.
Fue hasta que cumplí 26 años que me armé de valor para componer junto con mi gemela Lorena la primera canción de Almas Gemelas (Colchita de Tripas). Súper irónico porque, siendo tan jóvenes, sentíamos que ya estábamos “muy viejas”, y nos lanzamos como un intento desesperado antes de ceder a la presión social, sin imaginar que la canción sería exitosa. De repente, ya estábamos metidas en el ruedo y eso nos envalentonó. No había marcha atrás. Fue muy aterrador, pero liberador a la vez.
Luego cumplimos treinta años, edad definitiva donde todos se estaban casando y consolidando sus carreras, mientras nosotras, con un proyecto musical, no estábamos siendo sostenibles. Viendo hacia atrás, teníamos una idea muy radical del éxito y mucho ego. Y no teníamos la madurez para poner los pies en la tierra y seguir haciendo música junto a nuestros proyectos personales. Era o ser artistas, o tener una vida estable. No había punto medio. Pensando así, ganó la presión social y nos alejamos de la música.
Pero la música no se alejó de mí. Después de Almas Gemelas pasé muchos años frustrada, pero indecisa y temerosa de volver al ámbito musical por mi propia cuenta. Ya tenía responsabilidades, trabajo, mi hija, y aunque lo intenté varias veces, no logré consolidar un nuevo proyecto. Llegué a pensar que se me había pasado el tiempo.
Hasta que en 2023 me lancé como Biti Valdés y todo se alineó: ser coach vocal, estar en TV, conocer gente que me apoyó y abrió puertas. El punto es que esta vez sí lo logré. Me subí a esta nueva ola con una nueva mentalidad, con los pies más plantados en la tierra. Siempre aterrada, pero sin que eso me paralizara.
En cuanto a los artistas hoy, observo a mucha gente talentosa que no se atreve a desarrollar su talento o a sacarlo. Y quiero animarlos a que venzan sus creencias limitantes y apuesten por sus dones, o por lo que los apasiona. Si yo pude a esta edad, y después de tanto miedo e intentos, ¿por qué ellos no?
5.
ZP: Hay una frase muy directa: “Deja que hablen y ya”. En un contexto donde todo se expone y se comenta, esa línea tiene bastante fuerza.
¿Qué tan presente ha estado ese conflicto —entre lo que uno quiere hacer y lo que otros opinan— en tu propio camino?
BV: En una sociedad como la salvadoreña, donde a veces te sentís criticada y juzgada, sobre todo como mujer, ese conflicto estuvo demasiado presente. Cuando lanzamos la música de Almas Gemelas, así como hubo muchísima gente que nos apoyó y nos animó, hubo gente que nos criticó y nos cuestionó, entre ellos familiares, amigos y personas del mismo gremio artístico. Tratábamos de no escuchar esas voces, pero nos costó mucho… hasta que cedimos. Nos ganó la inseguridad y el miedo a apostarle a la música a largo plazo, y a hacerlo de manera que fuera compatible con nuestros proyectos de vida. Fue un gran fracaso en mi vida haber dejado ese proyecto.
Ahora, con Biti Valdés, también la gente me ha cuestionado. Pero ya no me importa, realmente. Perdí mucho tiempo por hacerle caso a mis miedos. Quizás eso hace que mi propuesta actual sea más auténtica. Ya no busco el éxito o la fama como antes lo hacía, ni siquiera la aprobación. Solo quiero expresarme y usar mis dones de la mejor manera posible, dados los recursos que tengo a la mano. Y todo se me ha ido dando de manera providencial ahora que pienso así. Ironías de la vida.
6.
ZP : El mensaje de la canción podría haberse planteado desde un lugar más íntimo, pero elegís llevarlo a un terreno rítmico, incluso bailable.
¿Por qué decidiste expresar esa idea desde la energía y no desde la introspección?
BV: Es que no lo decidí. La idea me vino espontáneamente, melodía y letra, con un fraseo bien rítmico y una melodía que tendía a lo bailable, a la alegría de vivir. No sé por qué, pero creo que inconscientemente quise que esta canción jalara desde afuera a “vivirlo”, más que empujar desde adentro. Es como cuando estás en una fiesta y una persona bailarina y extrovertida te llega a jalar hacia la pista, y terminás bailando hasta de cabeza. Quizás de otra manera no te hubieras atrevido, aunque por dentro lo quisieras. Pasar a la acción es un acto espontáneo y enérgico que a veces requiere un jalón.

7.
ZP: La canción insiste en imágenes como “romper cadenas”, “soltarse”, “atreverse”. No son frases aisladas, hay una línea conceptual clara.
¿Qué tan consciente fue esa construcción? ¿Trabajaste la letra como un mensaje articulado o fue algo que se fue dando de forma orgánica?
BV: Como mencioné, mi manera de componer es orgánica. Luego, al sentarme a trabajar en las canciones, comienzo a negociar la parte cerebral con la parte intuitiva. En el caso de “Vívelo”, el mismo tema me fue llevando. Es de esos temas que tienen vida propia. Yo solo voy siguiendo sus órdenes de cómo articular letra y estructura, y la relación fondo y forma fluye libremente. La canción necesitaba ser así.

8.
ZP : Dentro de estos sonidos que vienen de lo regional, hoy se percibe una presencia femenina distinta, no solo en interpretación sino en propuesta.
Desde tu experiencia, ¿cómo sentís ese lugar que ocupa la mujer actualmente dentro de este tipo de música?
BV : En este género, la mujer ocupa el lugar que quiere, algunas quedándose ahí y otras solo tocando base o rozándolo. Creo que nos lo hemos ganado desde el tiempo de grandes exponentes puristas del género, como Lucha Villa y Lola Beltrán. En la actualidad existen artistas como Ana Gabriel, quien canta baladas y rancheras con más libertad artística por su voz súper versátil. También tuvimos a dos grandes: Paquita la del Barrio y Rocío Dúrcal, que tenían como eje la ranchera, pero cada una con un estilo muy distinto.

Actualmente han surgido algunas propuestas con ADN ranchero, pero también juveniles y contemporáneas, como Ángela Aguilar y Lupita Infante. También otras más libres, como Lila Downs, más difícil de definir porque experimenta con folk latino y jazz, por ejemplo. Tenemos por otro lado a Natalia Jiménez y a Yuridia, hasta a Lucero, que así como cantan rancheras, también hacen mucha fusión con la balada pop. También a Ana Bárbara, desde hace años triunfando con su estilo grupero norteño pegajoso. Y Aída Cuevas, siempre siguiendo la línea más tradicional de la música ranchera. En fin, hay más libertad para que las mujeres definan un personaje artístico dentro del género y construyan su universo a partir de ahí.
9.
ZP: Hay canciones que nacen desde la música y otras desde una idea muy clara.
En este caso, ¿qué apareció primero: la sonoridad o el concepto de la canción?
BV: Casi siempre aparecen las dos cosas al mismo tiempo. Cuando voy en el carro, en la ducha, en cualquier momento, se me ocurren melodía y letra. Las grabo en el celular. Esto es bien espontáneo e intuitivo.
10.
ZP: “Vívelo” tiene un aire de impulso, casi de punto de quiebre hacia algo más abierto y libre.
Después de esta etapa, ¿te interesa seguir profundizando en esta línea o explorar otras emociones y sonidos?
BV: Seguiré con otros temas. “Vívelo” es el segundo sencillo que lanzo de mi álbum “Lo vivido”. Ese álbum lo he conceptualizado en tres etapas temáticas. En la primera, te enamorás, actuás por impulso o simplemente por amor. En la segunda etapa, sufrís, las cosas se complican, viene la desilusión o el dolor. En la tercera, crecés, aprendés de la vida, de las relaciones, madurás y balanceás un poco las cosas.
“Vívelo” está en esa primera etapa donde actuás con mucha ilusión e ingenuidad. Más adelante vendrán otras canciones de mi álbum que exploran los otros sentimientos: dolor y aprendizaje.

11.
ZP: ¿Qué proyectos vienen a futuro para Biti Valdés?
BV: Por el momento, lo único seguro es que seguiré lanzando más sencillos de mi álbum “Lo vivido”. Para los proyectos futuros trato de fluir, sin una idea cerrada de hasta dónde quiero llegar. Lo importante es que ya estoy afuera y lista para las oportunidades que vengan. Me han llegado sorpresas agradables desde que pienso así, mejores de lo que yo hubiera buscado o imaginado siquiera.
También sigo componiendo más canciones y trabajando en mejorar mi voz y mi musicalidad.






