Por Alonso Rosales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a desatar una fuerte polémica internacional tras arremeter públicamente contra el papa León XIV, en un mensaje difundido en su red social Truth Social.
En su publicación, el mandatario lanzó críticas directas al pontífice, cuestionando su postura frente a conflictos internacionales y su liderazgo dentro de la Iglesia católica.
“El papa León es débil en materia de delincuencia y terrible en política exterior”, escribió Trump, marcando el tono de un mensaje ampliamente criticado por su dureza.
El presidente fue más allá y dejó clara su postura sobre temas geopolíticos clave:
“No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que piense que es terrible que Estados Unidos haya atacado Venezuela”, afirmó.
En el mismo mensaje, justificó sus decisiones militares señalando que Venezuela representaba una amenaza para su país:
“Era un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, vaciaba sus cárceles enviando asesinos, narcotraficantes y criminales”, sostuvo.
Trump también criticó al Papa por cuestionar su gestión:
“No quiero un papa que critique al presidente de Estados Unidos cuando estoy haciendo exactamente para lo que fui elegido, con una victoria aplastante”, añadió.
Estas declaraciones surgen como respuesta a los llamados del papa León XIV a frenar la escalada de violencia en Oriente Medio. El pontífice ha insistido en la necesidad del diálogo entre naciones, especialmente entre Estados Unidos e Irán.
Desde el Vaticano, el Papa ha sido contundente:
“La amenaza contra todo el pueblo de Irán es verdaderamente inaceptable”, afirmó, subrayando el impacto moral y humanitario de la guerra.
Asimismo, ha reiterado su postura pacifista con llamados directos a los líderes mundiales: detener las hostilidades y optar por la negociación como única salida viable.
El choque entre ambos líderes refleja una profunda diferencia de enfoques: mientras el Papa apuesta por la diplomacia y la mediación, Trump recurre a un discurso confrontativo que incluso alcanza a la máxima autoridad de la Iglesia católica.
Más allá del enfrentamiento personal, el episodio deja en evidencia una preocupante falta de tacto diplomático desde la Casa Blanca, debilitando los puentes con una institución históricamente influyente en la política internacional.
Fuentes: AP News, El País, AFP, Vatican News, New York Post.



