Por Alonso Rosales, analista internacional
En un paso estratégico que refuerza la cooperación energética entre Asia y Eurasia, Rusia y Vietnam firmaron un acuerdo histórico para la construcción de la primera central nuclear en territorio vietnamita. El proyecto, denominado Central nuclear Ninh Thuận 1, marca un antes y un después en la política energética del país asiático.
El convenio fue suscrito en Moscú por el jefe de la Oficina del Gobierno vietnamita, Tran Van Son, y el director general de la corporación estatal rusa Rosatom, Alexéi Lijachov. La ceremonia contó además con la presencia de los primeros ministros Pham Minh Chinh y Mijaíl Mishustin, lo que subraya la relevancia política del acuerdo.
El proyecto contempla la construcción de dos bloques de generación nuclear con tecnología rusa, que alcanzarán una capacidad total de 2.400 megavatios. Según Lijachov, este acuerdo no solo implica infraestructura energética, sino que establece “las bases de una asociación industrial a largo plazo”, orientada a fortalecer la independencia energética de Vietnam y a impulsar su crecimiento económico.
Como modelo de referencia se tomará la Central nuclear de Leningrado, una de las instalaciones más avanzadas del sistema energético ruso. Este enfoque busca garantizar estándares tecnológicos y de seguridad en el desarrollo del proyecto vietnamita.
Más allá del ámbito nuclear, ambas naciones prevén ampliar su cooperación en sectores clave como el petróleo y el gas. Esta colaboración incluiría desde el comercio de recursos hasta la exploración, extracción y formación de personal especializado, consolidando así una alianza energética integral.
La visita oficial de Pham Minh Chinh a Rusia, que se extenderá hasta el 25 de marzo, refleja el interés de Hanói en diversificar sus fuentes de energía y reducir su dependencia de combustibles fósiles, en un contexto global marcado por la transición energética y la competencia geopolítica.
Con este acuerdo, Vietnam da un paso decisivo hacia la modernización de su matriz energética, mientras Rusia refuerza su presencia tecnológica e influencia en el sudeste asiático.


