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viernes, 3 julio 2026

De actriz porno al Senado colombiano: Amaranta Hank y el debate sobre derechos sexuales en la política

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Por Alonso Rosales Analista Internacional

La reciente elección legislativa en Colombia dejó varias sorpresas políticas, pero una de las más comentadas fue la llegada al Senado de Alejandra Omaña Ortiz, conocida en el mundo artístico como Amaranta Hank. La ex actriz de cine para adultos fue elegida como senadora por el departamento de Norte de Santander bajo la bandera del movimiento oficialista Pacto Histórico, consolidando así una trayectoria poco convencional que ha generado debate dentro y fuera del país.

Las elecciones legislativas celebradas el pasado domingo reforzaron la presencia del bloque oficialista en el Congreso colombiano, en un contexto político marcado por discusiones sobre reformas sociales, derechos laborales y equidad de género. En medio de este escenario, la figura de Omaña Ortiz se convirtió rápidamente en uno de los temas más comentados del proceso electoral.

Antes de incursionar en la política, Omaña inició su carrera profesional en el ámbito del periodismo regional y en proyectos de comunicación independientes. Durante ese período comenzó a destacar por su postura a favor de la libertad sexual, el feminismo y la defensa de los derechos de quienes trabajan en la industria del sexo.

Posteriormente, bajo el nombre artístico de Amaranta Hank, participó en producciones internacionales de cine para adultos y también se desempeñó como creadora de contenido en plataformas digitales. Tras retirarse de esa industria, continuó involucrada en el debate público sobre derechos sexuales, género y regulación del trabajo sexual.

En declaraciones recientes a medios colombianos, la senadora electa admitió que su triunfo electoral fue una sorpresa personal. “Quedé en shock porque es la primera vez que voy a ocupar un cargo público”, afirmó, al tiempo que reconoció el peso de la responsabilidad que implica su nueva función legislativa.

“Sabemos que lo que viene es una responsabilidad muy grande. Vamos a llegar a trabajar con muchísima fuerza y a ganarnos más el cariño de la gente”, aseguró durante una entrevista radial.

Entre los principales ejes de su agenda política figura la defensa de los derechos de las personas que ejercen actividades sexuales pagadas en distintas modalidades. Según la legisladora, en Colombia cerca de 500.000 mujeres participan en sectores como el modelaje webcam, la creación de contenido para adultos, la pornografía y el trabajo sexual.

Omaña sostiene que estas trabajadoras han sido históricamente estigmatizadas tanto por la sociedad como por las propias instituciones del Estado. A su juicio, muchas enfrentan diferentes formas de violencia basada en género y una falta de reconocimiento legal que las deja en condiciones de vulnerabilidad.

Por ello, uno de sus principales objetivos en el Senado será impulsar un marco regulatorio que reconozca y ordene las actividades sexuales pagadas en el país, con el fin de garantizar derechos laborales, protección social y condiciones de seguridad para quienes participan en este sector.

La llegada de Amaranta Hank al Congreso colombiano refleja, para algunos analistas, un cambio en la dinámica política regional, donde perfiles provenientes de ámbitos no tradicionales comienzan a ganar espacio en la representación institucional. Para otros sectores, en cambio, su elección abre un debate más amplio sobre los límites entre la vida pública, la moral social y las agendas de derechos.

En cualquier caso, su presencia en el Senado anticipa discusiones intensas en torno a la regulación del trabajo sexual, el reconocimiento de nuevas realidades laborales y el papel del Estado frente a estas actividades en la sociedad contemporánea.

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