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viernes, 3 julio 2026

Barcelona innova con la tecnología poniéndola al servicio de cuidar a las personas mayores de 65 años

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Por Alonso Rosales

 En un momento en que la población envejeciente crece y los sistemas de salud y cuidado afrontan desafíos sin precedentes, la ciudad de Barcelona se ha lanzado a una nueva experimentación tecnológica: robots sociales interactivos instalados en hogares y centros de atención destinados a personas mayores, especialmente aquellas con inicio de deterioro cognitivo.

Tecnología que acompaña, no solo que asiste

Se trata de dispositivos de aproximadamente 1,35 metros de altura – unidades con pantalla, cámara integrada y capacidades interactivas – que rememoran la toma de medicamentos, recuerdan citas médicas, ofrecen mensajes personalizados, entretenimiento y vigilancia básica del entorno. Con funciones de voz, pantalla y sensores, estos robots pueden incluso activar una cámara a distancia para evaluar emergencias y facilitar comunicación con profesionales de servicios sociales o familiares.

La residente barcelonesa Irene Veglison (67 años) es un ejemplo vivo de este experimento: desde que recibió el robot bautizado como “Sandi”, ella recuerda su medicación diaria, gestiona eventos del calendario e incluso encuentra compañía y estímulo emocional con el dispositivo. “No es un juguete: hay muchas personas detrás que vigilan si estás bien”, cuenta con satisfacción.

 políticas públicas vs. realidad demográfica

 Innovación tecnológica como respuesta a un problema social

Según declaraciones del Ayuntamiento de Barcelona, la iniciativa forma parte de un programa piloto respaldado con 3,8 millones de euros de fondos de recuperación de la Unión Europea (COVID Recovery Fund), destinado a explorar soluciones que fortalezcan la teleasistencia y el bienestar de las personas mayores.

Marta Villanueva Cendán, concejala del Ayuntamiento encargada del proyecto, afirma:

“Estamos desarrollando este proyecto piloto para mejorar la teleasistencia… en el futuro queremos que los robots detecten riesgos, como caídas, y alerten a los profesionales en tiempo real.”

 Una realidad que presiona el sistema de cuidados tradicionales

Sin embargo, esta innovación no surge en un vacío tranquilo: la sociedad española enfrenta un déficit alarmante de cuidadores profesionales, un sector con salarios relativamente bajos que ha llevado a muchos a abandonar esta labor. Más de la mitad del personal activo tiene más de 45 años, y expertos estiman que será necesario doblar la fuerza laboral dedicada a cuidado de mayores para 2030.

Quiénes se benefician realmente

Hasta ahora, más de 600 dispositivos han sido desplegados en hogares particulares y centros de atención en Barcelona y alrededores como parte del plan piloto.

  • Estos dispositivos están dirigidos principalmente a personas mayores de 65 años con algún grado de deterioro cognitivo inicial.
  • En España, casi 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas, y cerca del 75 % de ellas son mujeres, un dato clave para entender la dimensión social de este reto.

La cifra de mujeres mayores de 65 que viven solas es especialmente alta y refleja desigualdades de género en la longevidad y la soledad, factores que incrementan la vulnerabilidad ante desafíos de salud y bienestar social.

Visión del Gobierno de Cataluña

Aunque el piloto está impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y fondos europeos, el Govern de Catalunya ha manifestado interés en explorar cómo estas tecnologías pueden ampliarse a nivel regional, integrando sistemas de IA preventiva y apoyo emocional que no solo respondan a eventos, sino que proactivamente detecten cambios en el estado general de los usuarios y sugieran intervenciones tempranas.

Empresas tecnológicas como Grup Saltó, distribuidoras de la robótica social desarrollada por Misty Robotics, están trabajando en colaboración con gobiernos locales para mejorar los algoritmos y facilitar integraciones con sistemas de salud pública.

Tecnología al servicio de la salud emocional

Más allá de los recordatorios y vigilancia, estos dispositivos también están diseñados para promover el bienestar emocional:

  • Actividades lúdicas y entretenimiento.
  • Conversación y compañía estimulante, especialmente para quienes sufren aislamiento.
  • Monitoreo de señales temporales de humor o conducta que podrían indicar necesidad de intervención profesional.

Un proyecto con desafíos y expectativas

 Desafíos:

  • Costo y escalabilidad de la tecnología.
  • Integración con redes humanas de cuidado profesional.
  • Aceptación y adaptación por parte de las personas mayores.

 Expectativas:

  • Ampliación del piloto al resto de Cataluña.
  • Mayor uso de inteligencia artificial para predicción de riesgos de salud.
  • Integración en redes de atención domiciliaria formal e informal.

La iniciativa en Barcelona representa un paso audaz en la convergencia entre robótica, inteligencia artificial y bienestar social, intentando responder tanto a las necesidades de una población envejeciente como a la escasez de cuidadores humanos. El proyecto piloto de 600 robots sociales ya está marcando un antes y un después en la experiencia de muchas personas mayores, ofreciendo no solo asistencia funcional sino también compañía emocional — un aspecto clave en la calidad de vida en la tercera edad.

Fuentes

  • Reuters / Reuters (Cobertura del proyecto piloto en Barcelona, Febrero 2026)
  • Reuters ampliado por medios internacionales (características, cifras demográficas)
  • Información sobre desarrollo de robots de asistencia en Cataluña (Eurecat)

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