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lunes, 6 julio 2026

Trump se equivoca con respecto a los daneses La historia real de Groenlandia y EE. UU.

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Por Alonso Rosales

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó buena parte de su discurso a promover la idea de que Estados Unidos debería adquirir Groenlandia —un vasto territorio ártico semiautónomo bajo soberanía danesa— con argumentos que mezclan hechos históricos reales con afirmaciones descontextualizadas y, en algunos casos, imprecisas.

La Segunda Guerra Mundial y Groenlandia

Trump sostuvo que Estados Unidos “defendió” Groenlandia en la Segunda Guerra Mundial después de que Dinamarca fue invadida por la Alemania nazi, y sugirió que eso legitima una adquisición del territorio.

La verdad es más compleja:

  • Groenlandia no fue invadida directamente por Alemania, ni fue escenario de grandes combates. Su estatus durante la guerra fue resultado de la ocupación de Dinamarca (9 de abril de 1940) por parte de los nazis, lo que dejó a la colonia danesa prácticamente aislada.
  • Las autoridades locales en Groenlandia, coordinadas con el embajador danés en Washington, declararon neutralidad y solicitaron cooperación con EE. UU., sin que eso implicara una rendición militar ni una batalla significativa contra Alemania.
  • El embajador danés Henrik Kauffmann, desobedeciendo órdenes del gobierno danés bajo ocupación, firmó un acuerdo con Washington en 1941 para permitir que Estados Unidos defendiera la isla y estableciera instalaciones militares.

Así, lo que ocurrió fue una cooperación estratégica autorizada por el diplomático danés y aceptada de facto por las autoridades groenlandesas, pero no una campaña militar al estilo de las grandes batallas europeas que Trump insinuó.

Postguerra, soberanía y presencia estadounidense

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de Estados Unidos y Dinamarca enfrentaron una delicada negociación sobre el futuro de Groenlandia. Trump ha dicho que los estadounidenses “devolvieron” Groenlandia a Dinamarca “como si fuera un regalo estúpido”.

Este relato no encaja con los hechos:

  • En 1946 el gobierno de EE. UU. ofreció comprar Groenlandia por 100 millones de dólares en oro, una propuesta que Dinamarca rechazó rotundamente, defendiendo su soberanía sobre el territorio.
  • En 1951 Dinamarca y Estados Unidos firmaron un tratado de defensa recíproca, en el marco de la recién creada OTAN. Este acuerdo permitió que EE. UU. estableciera bases militares (como Thule, hoy Pituffik Space Base) en Groenlandia, estrechando vínculos estratégicos sin alterar la soberanía danesa.
  • El tratado de 1951 incluyó el reconocimiento explícito de la soberanía danesa sobre Groenlandia, y aunque facilitó la presencia militar estadounidense, no constituyó una cesión territorial en favor de Washington.

Por tanto, no fue una “devolución” unilateral ni un regalo: fue una negociación política entre Estados soberanos en un contexto global de tensiones crecientes (Guerra Fría).

Groenlandia: más que una pieza estratégica

La visión de Trump reduce Groenlandia a un “trozo de hielo” estratégico que Estados Unidos debe poseer por seguridad. Esto ignora varios aspectos clave:

  • Groenlandia tiene una población distinta y conciencia política propia, representada por un parlamento autónomo y creciente aspiración de autodeterminación.
  • Los groenlandeses y daneses han insistido repetidamente en que el territorio no está en venta y que su estatus soberano es inviolable aunque cooperan con aliados occidentales.
  • Hoy, la presencia militar estadounidense en Groenlandia es mucho menor que en el pasado (unas decenas o cientos de soldados, comparado con los miles desplegados durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría).

Además, Groenlandia enfrenta desafíos propios, como los efectos del cambio climático —que está transformando su geografía y potencial económico— y la gestión de recursos naturales con impacto ambiental y social, aspectos que no pueden reducirse a una mera transacción geopolítica.

Orden internacional, soberanía compartida y alianzas

Gran parte de la cooperación en defensa en el Ártico, incluida la presencia de bases como Pituffik, ocurre en el marco de alianzas multilaterales como la OTAN, no por decisión unilateral de Washington.
La soberanía de Groenlandia es respaldada por Dinamarca y por buena parte de la comunidad internacional, y cualquier intento de cambiar ese statu quo chocaría con normas del derecho internacional y con la voluntad de sus habitantes.

Los datos históricos no respaldan la narrativa simplista de que Estados Unidos “salvó”, “poseyó” o “devolvió” Groenlandia sin consecuencias o condiciones. Por el contrario:

  • Las relaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia han sido complejas, implicando acuerdos diplomáticos y estratégicos, pero siempre con reconocimiento formal de la soberanía danesa.
  • La idea de comprar o anexar Groenlandia hoy no solo es políticamente inviable, sino que contradice la historia de autodeterminación, cooperación internacional y respeto a la soberanía que ha caracterizado al Ártico en las últimas décadas.

Fuentes

  • Acuerdo de defensa entre EE. UU. y Dinamarca (1951) y contexto de la OTAN.
  • Rol de Groenlandia en la Segunda Guerra Mundial y neutralidad local.
  • Propuesta de compra de Groenlandia tras la guerra (1946).
  • Presencia militar estadounidense y evolución histórica.

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