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Zully Pinchi: La escritora en la vitrina

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"Mi bebito fiu fiu", presenta su libro de poesía, "Pionono de vitrina". . Zully Pinchi nos recuerda al éxito de sus poemas, ahora famosos en TickTock.

Por Hans Alejandro Herrera Núñez


¿Ella es la del bebito fiu fiu? Es lo primero que escucho decir a la gente cuando Zully Pinchi se quita la mascarilla. De inmediato la gente se arremolina entre sonriente e incrédula. Comienzan, primero con timidez y luego con frescura, a pedirle a Zully tomarse una foto. Gente adulta, mayor, niños, adolescentes, parejas, todo el mundo quiere tomarse una foto con la chica autora de los versos de ese trend de Tiktok que ha alcanzado a ser un fenómeno global de más de 300 millones de espectadores. Por supuesto Zully se presta a tomarse fotos sin ningún problema. Sonríe a la cámara, una, diez, cien, alrededor de ochocientas veces, y eso solo en cuatro escasas horas. Zully es un fenómeno no solo mediático sino también un fenómeno editorial en el Perú.

Personalmente odio ir a las ferias de libro. Pero este año fue diferente. Tuve una sorpresa a la mitad de mi visita a la feria. Todo empezó un domingo que agende como un día para quedarme solo en casa cuando se me presentó la oportunidad de acompañar a la feria del libro a Zully Pinchi, conocida por el mundialmente famoso pionono, una canción trend del momento en Tiktok. Más allá de los dimes y diretes detrás de la canción, una cosa es cierta, los que la musicalizaron tomaron de letra de su canción los versos de un poema de Zully publicado en España en un libro de su autoría del año 2014. Cuando Zully escribió esos versos jamás en su vida soñó ni por asomo que esos versos serían memorizados por la generación centenial en uno de los fenómenos musicales más rápidos conocidos sobre la base de un poema de amor. Y por mi parte, yo que soy alérgico a los poemas de amor, acabaría descubriendo que son precisamente esos poemas romanticones que no soporto, los que más fuerte golpean al corazón. Si recordar es volver a pasar por el corazón, reencontrar ¿Qué es?

El día empezó acompañando a Zully en el taxi rumbo a la Feria del Libro. Es domingo y se está peinando en el taxi, está justo con la hora. Más temprano en su cocina, la chica de los versos dulces no tiene nada de harina en su refri que invitarme. No hay jamón ni queso. Solo granola y algunas manzanas. A Zully le gustan los Libros de salud nutricional. Libros de investigación periodística como los de entrevistas de César Hildebrandt. O literatura para niños. Desde que era niña escribía en todos los concursos, me comenta antes de bajarnos del taxi.

¿Ella es? ¿Ah sí? ¡Ah sí! Qué guapa es, es lo que oigo decir entre cuchicheos a la gente que se detiene frente al stand de Estruendomudo. Estamos en la Gran Feria Internacional del Libro de Lima, en el país de Mario Vargas Llosa y César Vallejo, un país con los más bajos índices de lectura, gobernado por un profesor que no sabe leer correctamente sus discursos y en dónde ser poeta es sinónimo de hambre si es que no de tuberculosis (el Perú es uno de los países donde todavía persiste está enfermedad del siglo XIX), pero eso queda contradicho por Zully.

Zully ha venido a la feria a promocionar su libro, un libro de poesía: Pionono de vitrina. Contra todos los pronósticos cuando unas semanas antes anunció la presentación de su libro en la feria, la primera reacción en redes sociales de quienes no habían leído el libro, porque todavía no salía de la imprenta, fue decir desde que el libro era malo hasta pronosticar que no se vendería. En el país de los falsos profetas los hechos relatan que la poesía vende. En el día de su presentación Zully llenó su auditorio con ciento cincuenta personas, y otras trescientas se quedaron fuera. Una falta de visión por parte de los organizadores, la Cámara Peruana del Libro, que no supo prever la sensación que generó de inmediato la expectativa por este libro. Otra salas más grandes reservadas para el gran estelar con mayor capacidad, como todos los años no llegaron a llenarse.

En un mundo de libreros llenos de egos aburridos, un libro divertido es un crimen. Acogidas por firmas de autógrafos semejantes han tenido autoras como Flor Salvador, la bestseller mexicana autora de Boulevard, que también este año llegó a la feria de Lima pero ya sin tanto revuelo como el año pasado. Este es el año del pionono y el libro de poesía de Zully se vende literalmente como pan caliente. En cuatro horas, solo estando sentada frente al stand de libros, Zully ha atraído no solo la atención sino también ha impulsado la venta de su obra. Digamos que entre cuarenta y cincuenta ejemplares de su libro se vendieron por su sola presencia solo en ese día. Estimo que en un primer momento, y en la medida de lo posible, el autor debe acompañar presencialmente a su obra para impulsar su venta. Si no es así no podemos esperar que se vendan solos, al menos no todavía. Yo vengo aquí todos los días desde que se inauguró la feria para impulsar su venta. Me siento frente al stand les hablo del libro a los que estén interesados y me tomo fotos con la gente y les autografió mis libros. La gente se va muy contenta. Nos cuenta Zully en uno de sus pocos momentos de descanso de gente.

¿Lo compramos? Ya. Yo lo leo primero y luego lo lees tu. Es lo que se dicen dos adolescentes después de tomarse una foto con Zully y ver el libro. Este libro viene en una curiosa presentación, una caja de cartón que pareciera guardar una torta. Para la agente literaria y escritora Kareen Spano el libro de Zully es de una poesía pop y dulce, de ahí su éxito con la gente. En efecto Kareen tiene razón, el libro no es una poesía experimental, son poemas de un lenguaje accesible, pero sobre todo romántico, son poemas de amor. Si usted alguna vez se ha enamorado podrá entender la poesía, no es un idioma de otro planeta.

El libro es un libro hecho con cariño, me cuenta Zully. No es un libro de chisme ni de mala leche, es un libro. Es un poemario que no aburre, es fácil de leer y se acaba en un dos por tres. Cómo un dulce. Además estamos en fiestas patrias, hemos tenido un fin de semana largo de feriado y me podría haber ido de viaje, pero estoy aquí, trabajando toda la semana con la preocupación de impulsar las ventas. Trabajo en la mañana en la empresa desde muy temprano y apenas acabo me vengo volando a la feria para impulsar el libro, y ¿por qué? Porque los beneficiados de la venta de este poemario son las ollas comunes de Villa María del Triunfo, de San Gabriel Alto. En mi presentación de libro han estado presentes quince señoras de quince ollas comunes. Eso no es poco. De cada olla común dependen entre treinta y cuarenta personas, además la subida de los precios internacionales de los alimentos por la actual coyuntura de la guerra en Ucrania no hace más que impulsar el hambre en los hogares más vulnerables del Perú.

Está es la primera vez que vuelvo a la Feria del Libro de Lima desde la pandemia. El lugar está rebosante. Además del libro de Zully me he encontrado con la glamorosa escritora Kareen, y ella se ha encontrado con los libros que agencia y que ha editado. Cómo dice Kareen, estás ferias son la oportunidad de encontrarte con tus autores, con tu gente, solo que hay que buscarlos bien. Libros como Comida de Gusanos del peruano en el exilio Jonathan Diez o El cuarto de los trebejos de Carmen Luz Bejarano o Hastío, uno de los pocos libros publicados en Perú en el año 2020, son algunos de los libros en los que ha editado o participado Kareen Spano, para quien los lectores en el Perú, a pesar de dos años de parálisis comercial, se ven más saludables y con más ganas de descubrir nuevos autores, nuevas voces, pero también con deseos de reencontrar a los clásicos como Vallejo, Roque Dalton, Heraud, García Márquez o Hesse. En fin, la gente quiere seguir leyendo. Y eso es signo de buena salud. Y entretanto vuelve a encontrar otro libro suyo, lo toma y lo abraza como quien abraza a un familiar que regresa de un largo viaje. Un abrazo hecho una sonrisa. Una sonrisa así vale más que un millón de dólares.

Pero volvamos a Zully ¿Quién es? Pregunta más gente al ver el remolino de personas. La gente atrae a la gente. Lo primero que me dicen cuando me conocen es ‘que delgada que eres’, comenta Zully entre risas, quien ha estado presente en la televisión durante los últimos dos meses de manera casi permanente. Mientras tanto la gente le pide fotos cada rato, cada minuto, cada treinta segundos. Ha habido una buena recepción del libro, nos cuenta Zully, me dicen ‘que bonito tu libro’. Se ponen el pin que viene dentro de la cajita. Lo primero que les sorprende es que es un poemario. Algunos incluso me leen fragmentos ahí mismo al abrir el libro.

A diferencia de otros autores Zully está firmando autógrafos todos los días. A diferencia de otros autores no va solo el día de la presentación de su libro. Es una autora comprometida por su libro. Honestamente no esperaba un compromiso así de un autor con su obra. Yo misma he estado yendo a repartir los libros a los que no han podido ir a la feria. Me he sentido como todos esos compatriotas que salen a trabajar en fiestas patrias. Cómo llevando dulces yo llevo poesías. Comenta.

Son 10 de la noche, la Feria está por cerrar, como si de un dulce se tratara el stand se empieza a envolver con una gran celofán que recuerda el envoltorio de un dulce limeño. El 2022 en la historia de las ferias del libro podrá recordarse que no fue aburrido. Hubo una escritora que parecía Papa Noel en Navidad de tanto que le tomaban fotos, eso en las ferias de libro de Perú no es nada usual.

En la sección de libros con final feliz, en el stand de Estruendomudo frente al stand vallejiano de Heraldos negros y el Fondo de Cultura Económica de México, está el libro del momento. Y literalmente su autora sentada como un dulce de poemas en vitrina. Y yo me voy a casa con el corazón endulzado, con un sabor que decido comprar dulce antes que amargo, con un reencuentro breve, pero reencuentro al fin al cabo. Con un sabor que solo conocen los que se han enamorado. Se lo dice alguien que no es de piononos, sino de bombones. Del último bombón en la caja de chocolate, que a mí si me gustaría comer.

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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