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miércoles, 27 de octubre del 2021

¿Y después qué?

Para empezar, el FMLN, su buque insignia en los últimos cuarenta años, está a punto de hundirse. Hay muchas cosas que decir sobre su carta de navegación y sobre su pilotaje en los últimos años

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Imaginen que en los próximos meses el actual gobierno entra en un acelerado proceso de desgaste que anuncia la inminencia de un aparatoso descarrilamiento político. Imaginen que sus obnubilados seguidores despiertan por fin o más bien se abisman en el peor de los desencantos. Algunos críticos de Nuevas Ideas, en ese trance que ahora imaginamos, levantarán la voz para pronunciar un “Ya ven que se los dije”. Y se les dará la razón, pero, aunque fuese así, acto seguido podríamos responderles también con un ¿Y después qué?

En política, todo lo que sube se ve sometido a una peculiar ley gravitaría y, por ende, cae. En política, a todo lo que sube se le dispara hasta que cae. Tales caídas son muy aplaudidas por aquellos y aquellas a quienes el líder derribado, cuando viajaba por las alturas, les causó un daño material o simbólico.

A esa izquierda resentida, con razón o sin razón. A esa izquierda que laboriosamente pone su inteligencia al servicio cotidiano del derribo de Bukele, cabría ponerla ante el espejo de un “¿Y después qué?” A esa izquierda que solo se limita a controlar el ejercicio del actual gobierno con el propósito de desgastarlo, deberíamos preguntarle qué piensa hacer cuando Bukele por fin caiga. Porque desgastar a Bukele, por muy justificado y legítimo que sea, no supone ofrecer una alternativa política.

A todas estas personas de izquierda que se embriagan con la denuncia de los errores del actual gobierno, no viene mal recordarles que tienen muchas tareas pendientes en su propio terreno. Tareas que no les conviene postergar. Para empezar, el FMLN, su buque insignia en los últimos cuarenta años, está a punto de hundirse. Hay muchas cosas que decir sobre su carta de navegación y sobre su pilotaje en los últimos años. Hay que debatir sobre la necesidad de construir otro barco, otra carta de viaje. Hay que debatir con urgencia sobre la búsqueda de nuevos pilotos y no conviene distraerse ni perder más tiempo.

Está bien tirarle piedras a Bukele, pero ¿Y después qué?

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Álvaro Rivera Larios
Escritor, crítico literario y académico salvadoreño residente en Madrid. Columnista y analista de ContraPunto
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