Redacción ContraPunto
El aumento de las temperaturas, las sequías y la inseguridad alimentaria podrían agravar las condiciones de vida de millones de niños, especialmente en las comunidades más vulnerables.
El fenómeno climático de El Niño representa un riesgo para la salud, la alimentación, el acceso al agua potable y la educación de millones de niños en distintas regiones del mundo. UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, advierte de la necesidad de proteger a la niñez frente a los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, que pueden intensificarse cuando se combinan con condiciones de vulnerabilidad social y económica.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial aumentan por encima de lo habitual. Este cambio altera los patrones de lluvia y temperatura en diferentes partes del planeta, provocando sequías en algunas regiones e inundaciones en otras.
Aunque sus efectos varían según el país y la intensidad del fenómeno, la infancia suele encontrarse entre los grupos más expuestos a sus consecuencias.
Agua, alimentación y salud en riesgo

Uno de los principales peligros asociados a El Niño es la reducción de las lluvias en zonas que dependen de la agricultura para garantizar el abastecimiento de alimentos. Las pérdidas de cosechas pueden elevar los precios de productos básicos y dificultar el acceso de las familias a una alimentación suficiente y nutritiva.
La desnutrición durante los primeros años de vida puede afectar el crecimiento, el desarrollo cognitivo y el aprendizaje de los menores. Por ello, las emergencias climáticas no solo representan una amenaza inmediata, sino que también pueden tener consecuencias a largo plazo.
La escasez de agua potable constituye otro de los riesgos. Cuando las fuentes de abastecimiento disminuyen, las familias pueden verse obligadas a recorrer mayores distancias para conseguir agua, mientras que las condiciones deficientes de saneamiento aumentan la exposición a enfermedades.
A esto se suman los efectos de las temperaturas extremas, que pueden provocar deshidratación y golpes de calor, especialmente en bebés y niños pequeños.
La educación también puede verse afectada

Las consecuencias del fenómeno climático pueden extenderse a las escuelas. Las sequías, las inundaciones y los daños en la infraestructura pueden interrumpir las clases, mientras que la pérdida de ingresos familiares puede obligar a algunos menores a asumir responsabilidades domésticas o laborales que dificultan su permanencia en el sistema educativo.
Las familias que viven en condiciones de pobreza, las comunidades rurales y aquellas que tienen un acceso limitado a servicios de salud, agua potable y protección social enfrentan mayores dificultades para recuperarse de estas emergencias.
La prevención, una tarea urgente
Ante estos riesgos, la preparación de los gobiernos y las instituciones humanitarias resulta fundamental. Entre las medidas prioritarias figuran garantizar el acceso al agua segura, fortalecer los servicios de salud y nutrición, proteger los medios de vida de las familias y mantener las escuelas en condiciones adecuadas para responder a las emergencias.
También es necesario mejorar los sistemas de alerta temprana y asegurar que la información sobre riesgos climáticos llegue oportunamente a las comunidades más expuestas.
La protección de la infancia debe ocupar un lugar central en las políticas de adaptación al cambio climático. Los niños tienen una responsabilidad mínima en las emisiones que contribuyen al calentamiento global, pero pueden sufrir consecuencias desproporcionadas cuando los fenómenos extremos afectan sus hogares, su alimentación y sus oportunidades de desarrollo.
El desafío consiste en anticiparse a los impactos, reducir las desigualdades y evitar que una emergencia climática se transforme en una crisis prolongada para la niñez.
Fuentes institucionales para consulta: UNICEF, Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).


