Por Alonso Rosales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este miércoles un discurso televisado desde la Casa Blanca en el que aseguró que la ofensiva militar contra Irán ha producido “victorias rápidas, decisivas y abrumadoras”, al tiempo que advirtió que su gobierno está dispuesto a intensificar los ataques en las próximas semanas para cumplir todos sus objetivos estratégicos.
Durante su mensaje, Trump afirmó que la operación militar —denominada “Furia Épica”— continuará hasta lograr una victoria total. Aunque no precisó una fecha concreta para el fin del conflicto, aseguró que el desenlace está “muy cerca” y que las fuerzas estadounidenses se encuentran en camino de completar su misión en un plazo breve.
El mandatario utilizó un tono particularmente contundente al referirse a Irán, señalando que en un período de “dos o tres semanas” Estados Unidos podría “devolverlos a la Edad de Piedra”. Esta declaración refleja una escalada retórica significativa en medio de un conflicto que ya supera el mes de duración.
Trump también reiteró una de sus principales justificaciones para la ofensiva: la supuesta amenaza nuclear iraní. Sin presentar evidencias públicas, sostuvo que Teherán estaba “al borde” de desarrollar un amplio arsenal nuclear, lo cual —según dijo— obligó a Estados Unidos a actuar de manera preventiva. En ese sentido, defendió su decisión pasada de retirar a su país del acuerdo nuclear firmado durante la administración de Barack Obama, al que calificó nuevamente como “terrible”.
En el plano militar, el presidente aseguró que el liderazgo del régimen iraní ha sido eliminado y que su capacidad para lanzar misiles ha sido severamente debilitada. Asimismo, elogió a las fuerzas armadas estadounidenses, destacando su eficacia y calificándolas como “las más fuertes del mundo”.
Otro punto clave del discurso fue el impacto económico del conflicto, especialmente en el mercado energético. Trump minimizó la dependencia de Estados Unidos del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, afirmando que el país “no lo necesita”. Sin embargo, datos oficiales indican que una parte, aunque limitada, del suministro energético estadounidense sí depende de esa ruta estratégica.
El presidente trasladó la responsabilidad de proteger el flujo de petróleo a otros países que dependen en mayor medida de esa vía marítima. Incluso sugirió que estas naciones deberían “tomar el control” del estrecho y, en paralelo, comprar petróleo estadounidense como alternativa.
En cuanto al aumento reciente en los precios del petróleo y la gasolina, Trump responsabilizó directamente a Irán, acusándolo de ataques contra petroleros y países vecinos. Según el mandatario, este incremento será temporal, aunque reconoció la preocupación de los consumidores estadounidenses ante el alza sostenida de los precios.
En el ámbito diplomático, Trump aseguró que existen conversaciones en curso, aunque Irán ha negado públicamente estar negociando con Estados Unidos. El presidente también afirmó que representantes iraníes habrían solicitado un alto al fuego, sin ofrecer detalles adicionales.
El discurso se produjo en un contexto de creciente escepticismo dentro de Estados Unidos. Diversas encuestas citadas en el informe muestran que una mayoría de la población se opone a la intervención militar, aunque el respaldo sigue siendo alto entre votantes republicanos. Este contraste refleja una marcada división política en torno al conflicto.
Finalmente, los mercados financieros reaccionaron negativamente durante el discurso. Los principales índices bursátiles registraron caídas, mientras que los precios del petróleo experimentaron un alza significativa, lo que podría traducirse en mayores costos para los consumidores en los próximos días.
En conjunto, el mensaje de Trump refuerza una postura de firmeza militar y presión estratégica, pero también deja abiertas interrogantes sobre la duración real del conflicto, sus consecuencias económicas y el margen para una solución diplomática.


