Por Alonso Rosales, analista internacional
El enviado especial del presidente de los Estados Unidos, Steve Witkoff, anunció este 14 de enero de 2026 el inicio formal de la segunda fase del ambicioso Plan de 20 Puntos para la Franja de Gaza, diseñado por el gobierno del presidente Donald Trump. Esta etapa marca el tránsito del alto el fuego y la asistencia humanitaria —consiguida en una primera fase que puso fin a los combates más intensos— hacia la desmilitarización del territorio, la reconstrucción y el establecimiento de un gobierno de transición tecnocrático que deberá gestionar civil y administrativamente la región devastada por años de conflicto.
Una administración tecnocrática: funciones y estructura
La piedra angular de esta segunda fase es la constitución del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), un organismo interino formado por aproximadamente quince tecnócratas palestinos, sin filiación partidista, que asumirán funciones administrativas y de gestión del enclave.
Este comité asume responsabilidades cotidianas vitales, incluidos servicios esenciales como provisión de agua, electricidad, atención sanitaria, educación y logística de asistencia humanitaria. A diferencia de estructuras políticas tradicionales, sus miembros serán seleccionados por su experiencia técnica y capacidad operativa antes que por afiliaciones ideológicas, buscando así garantizar eficacia y neutralidad en un ambiente profundamente polarizado.
La Junta de Paz: supervisión, poderes y alcance
Aunque el comité tecnocrático llevará el día a día del gobierno en Gaza, su autoridad operativa estará sometida a la supervisión de una entidad superior: la denominada Junta de Paz. Esta Junta —una estructura internacional de supervisión— tendrá un papel estratégico de dirección y control sobre el proceso de transición, garantizando que todas las acciones se alineen con los objetivos de paz y reconstrucción marcados en el plan de 20 puntos.
Poderes y responsabilidades de la Junta de Paz
La Junta de Paz se configura como el órgano rector de la transición, con varias facultades clave:
- Supervisión general del proceso político y de seguridad, incluyendo la reorganización administrativa hasta la transferencia de poder a estructuras definitivas.
- Monitoreo de cumplimiento de compromisos, particularmente en áreas de desmilitarización y respeto al alto el fuego.
- Garantía de neutralidad e imparcialidad en la ejecución de la gestión civil y la reconstrucción de infraestructuras básicas.
- Coordinación con actores internacionales y regionales para movilizar asistencia, inversiones y certificación de progresos ante organismos multilaterales.
Aunque su composición detallada todavía no se ha divulgado de manera oficial, fuentes preliminares señalan que incluirá representantes de países mediadores —como Egipto, Qatar y Turquía— y posiblemente figuras de organismos multilaterales, lo que le da un perfil de supervisión técnica con respaldo internacional, lejos de una autoridad militar de ocupación.
Desafíos y equilibrio de fuerzas
Este modelo transicional enfrenta retos significativos, por cuanto los grupos armados desarmados y la compleja dinámica sociopolítica de Gaza hacen que la supervisión efectiva de la Junta de Paz y la autoridad del comité tecnocrático requieran una fuerte legitimidad internacional y un marco de seguridad robusto. Las exigencias con respecto al desarme de Hamas y la integración de fuerzas de seguridad palestinas suficientemente entrenadas y neutrales serán factores decisivos en la implementación de esta fase.
Desde una perspectiva militar, la transición implica una transformación estructural del control del territorio, donde la fuerza tradicional será reemplazada por mecanismos de vigilancia, policía civil y monitoreo multinacional, siempre bajo la autoridad suprema de la Junta de Paz. Este equilibrio entre soberanía local e intervención internacional será clave para garantizar que la segunda fase del plan no se detenga ante contingencias operacionales en el terreno.
La segunda fase del plan de 20 puntos representa un cambio de paradigma en la política estadounidense hacia Gaza: de una estrategia enfocada en el cese de las hostilidades y la asistencia humanitaria, a una intervención civil amplia articulada con mecanismos técnicos y de paz internacional que buscan sentar las bases para una estabilidad duradera.
La constitución del Comité Nacional para la Administración de Gaza y la supervisión de la Junta de Paz plantean un modelo híbrido donde la autoridad transicional necesitará legitimidad, apoyo internacional y una administración eficaz para enfrentar los retos humanitarios y de seguridad que todavía persisten en el enclave palestino.
Fuentes
- Estados Unidos inicia segunda fase del plan de paz para Gaza, anuncia Steve Witkoff — France24 / Clarín / Jerusalem Post / Diario Libre etc. (enero 14, 2026)
- Análisis sobre el mandato del Comité Nacional y la gobernanza tecnocrática — AP News / Axios / Huffington Post (enero 14, 2026)
Contexto del plan de 20 puntos: Detalles del plan de paz de Trump para Gaza y su estructura estratégica. RTVE


