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miércoles, 4 noviembre 2026

«Portrait de Raoul»: la historia de un ser humano que encontró en el teatro su lugar en el mundo

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Zarko Pinkas | Fotos de Zarko Pinkas

Con humor, sensibilidad y una narración que transita entre los recuerdos y las experiencias de vida, el artista salvadoreño Raoul Fernández protagonizó en Escenario Millennium una presentación que acerca al público a su historia personal, desde El Tránsito hasta los escenarios de Francia.


El teatro tiene la capacidad de convertir una historia personal en una experiencia compartida. No hacen falta grandes discursos ni una sucesión de acontecimientos dramáticos para conectar con el público. A veces basta una persona sobre el escenario, dispuesta a contar su vida. Esa es la esencia de «Portrait de Raoul» (Retrato de Raúl), la producción francesa que tuvo su primera presentación en El Salvador el pasado martes 3 de noviembre, en Escenario Millennium.

Interpretada por Raoul Fernández, la obra propone un recorrido autobiográfico por los episodios que marcaron su existencia. Desde sus primeros recuerdos en El Tránsito, su relación con su madre Betty y su fascinación por la costura, hasta la decisión de marcharse a París y encontrar en Francia un camino dentro del mundo de las artes escénicas.

La historia se desarrolla como una conversación con el público. Fernández cuenta sus experiencias con una naturalidad que permite seguir el relato sin que los momentos difíciles se conviertan en una narración excesivamente dramática. El humor, la ironía y la emoción aparecen de manera espontánea, mientras el intérprete reconstruye los encuentros, las amistades y las circunstancias que fueron transformando su vida.

Uno de los aspectos más interesantes del relato es su llegada a Francia. Raoul recuerda que aprendió francés memorizando las obras de Molière y cómo, gracias a sus habilidades con la costura, consiguió trabajar en la Ópera de París. Un acontecimiento que, visto desde la distancia de sus primeros años en El Salvador, parecía prácticamente imposible. Durante la función recordó la llamada que hizo a su madre para contarle la noticia: «Mamita, soy costurera en la Ópera de París».

Su recorrido también estuvo marcado por encuentros con figuras del mundo artístico, como el dramaturgo argentino Copi, el bailarín Rudolf Nuréyev y el director teatral Stanislas Nordey, quienes aparecen en distintos momentos de su narración. La obra incorpora, además, experiencias relacionadas con la identidad de género, la transexualidad y la exploración de lo femenino y lo masculino, sin que esa dimensión reduzca la historia a una sola experiencia. Es, ante todo, el relato de una vida con múltiples facetas.

La pieza tiene un origen particular. Fue escrita por el dramaturgo francés Philippe Minyana, quien durante años manifestó a Raoul su deseo de crear un texto inspirado en su trayectoria. Según contó el propio intérprete, ambos comenzaron a reunirse periódicamente en cafés y en sus casas para conversar sobre su pasado. El proceso duró aproximadamente tres meses.

El resultado sorprendió al propio Fernández cuando escuchó por primera vez el texto. Minyana había incorporado incluso su acento salvadoreño al hablar francés, una característica que terminó formando parte del ritmo y la personalidad de la narración. La dirección estuvo a cargo de Marcial Di Fonzo Bo, quien llevó el relato al escenario. La producción se estrenó en Francia en octubre de 2018 y posteriormente inició un recorrido por diferentes países.

La puesta en escena mantiene un ritmo ágil mediante cambios de vestuario, recursos de iluminación, música y movimiento. La costura, que ha sido una constante en la vida de Raoul, también adquiere una presencia importante en el espectáculo. Las prendas y las transformaciones escénicas no funcionan únicamente como elementos visuales: acompañan el relato de alguien que ha transitado por distintos oficios y formas de expresión artística.

Durante uno de sus momentos de reflexión, Fernández habló sobre el significado del escenario y su relación con quienes asisten a una función. «El escenario es sagrado», expresó, antes de plantear que el público llega al teatro en busca de algo más que entretenimiento: «El público espera ayuda, un milagro». Una manera de entender el espectáculo como un encuentro colectivo en el que intérprete y espectadores comparten, durante un tiempo, una misma experiencia.

La cercanía de Raoul con el público es uno de los elementos que sostienen la presentación. No se percibe una interpretación distante ni una intención de imponer una conclusión sobre su historia. El artista cuenta, recuerda, canta, cambia de vestuario y comparte episodios personales con una espontaneidad que permite al espectador acompañar el recorrido. Su facilidad para los idiomas, su vocación por la costura y su capacidad para moverse entre diferentes expresiones artísticas forman parte de ese retrato.

Más allá de las particularidades de su historia, «Portrait de Raoul» deja una experiencia sobre la empatía y la posibilidad de acercarse a una vida diferente a la propia. La distancia geográfica, las transformaciones personales, la identidad y las oportunidades encontradas en otros lugares forman parte de una narración que no busca despertar lástima, sino compartir una existencia con sus contradicciones, alegrías y descubrimientos.

La presentación en El Salvador fue posible gracias a la Alianza Francesa de San Salvador y a la colaboración de las instituciones culturales que acompañaron esta iniciativa. La llegada de propuestas como esta permite ampliar el panorama de las artes escénicas en el país y acercar al público a otras formas de contar y representar la experiencia humana.

Al final, queda la impresión de haber conocido a alguien más allá del personaje que interpreta. Porque «Portrait de Raoul» no necesita convertir una vida en una lección para encontrar su sentido: le basta con ponerla sobre el escenario y permitir que el público escuche.

Más allá de las particularidades de su historia, «Portrait de Raoul» deja una experiencia sobre la empatía y la posibilidad de acercarse a una vida diferente a la propia.|

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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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