Por Alonso Rosales
Joshua, Texas — Lo que debía ser un momento de despedida y consuelo familiar terminó en dolor profundo. Maher Tarabishi, un hombre de 62 años detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, no podrá asistir al funeral de su hijo Wael, de 30 años, pese a ser su único cuidador durante toda su vida.
Wael, ciudadano estadounidense, falleció el 23 de enero de 2026 tras luchar contra una enfermedad rara y debilitante llamada enfermedad de Pompe, que provoca debilidad muscular severa y complicaciones cardíacas y respiratorias.
Un padre, un cuidador, y una vida dedicada al otro
Maher vivió en Estados Unidos desde 1994, tras llegar desde Jordania con una visa de turista y más tarde solicitar asilo. Su solicitud fue denegada, pero permaneció en el país durante décadas bajo un régimen de supervisión debido a su papel como cuidador principal de Wael.
Desde que Wael fue diagnosticado a los cuatro años, Maher se encargó de todos los cuidados necesarios: bañarlo, vestirlo, administrarle medicación a través de una sonda y reaccionar rápidamente ante cualquier emergencia médica.
“El era quien sabía qué darle inmediatamente cuando le subía la fiebre”, relató Shahd Arnaout, cuñada de Wael, sobre el rol insustituible de Maher.
Detención que lo cambió todo
El 28 de octubre de 2025, durante una cita rutinaria con ICE en Dallas —la misma que había cumplido durante 17 años sin problemas— Maher fue detenido y trasladado al Centro de Detención Bluebonnet en Anson, Texas.
Desde entonces, su familia ha luchado por su liberación temporal. Al principio, esperaban que pudiera cuidar de Wael en casa; cuando la salud de Wael empeoró, solo pedían que pudiera verlo antes de morir o, al menos, estar presente en su funeral.
El funeral sin padre
El funeral de Wael estaba programado para este jueves en Joshua, Texas, y la familia presentó una solicitud formal a ICE para permitir que Maher fuera liberado temporalmente para asistir al servicio. Sin embargo, fue denegada el martes 27 de enero sin justificación pública clara, según el abogado de la familia, Ali Elhorr.
“Estamos profundamente decepcionados con la decisión de ICE de negarle a Maher la oportunidad de despedirse de su amado hijo, Wael. La decisión de hoy refleja la trágica falta de humanidad de los responsables”, dijo Elhorr en un comunicado.
Los familiares han destacado que las normas de detención de ICE sí permiten a los detenidos participar en visitas de emergencia o funerales con escolta, lo que hace que la negativa genere aún más indignación.
Reacciones de la familia y la comunidad
La familia afirma que la ausencia de Maher no solo afectó emocionalmente a Wael, sino que también influyó en su capacidad de recibir cuidados especializados. Wael fue hospitalizado varias veces después de la detención de su padre, incluyendo por sepsis, neumonía e infecciones relacionadas con su sonda de alimentación.
Shahd Arnaout fue enfática: “Ellos pueden no haber matado a Wael con una bala, pero lo mataron por dentro al quitarle a la única persona que él pedía”.
La historia ha generado críticas en redes sociales y entre organizaciones de derechos civiles, calificando la decisión de inhumana e insensible. Una voz anónima escribió: “Esto no es como se debe tratar a los seres humanos”.
La postura de ICE: una decisión controvertida
Hasta el momento, ICE y el Departamento de Seguridad Nacional no han ofrecido una respuesta pública completa sobre por qué se negó el permiso de asistencia al funeral. En comunicados anteriores, ICE había acusado a Maher de tener supuestos vínculos con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), una designación que la familia rechaza y niega, alegando que Maher siempre cumplió con las leyes de inmigración y no tiene antecedentes criminales.
Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, se limitó a decir a periodistas que Maher había permanecido en el país “ilegalmente” durante años pese a órdenes de deportación previas, sin aclarar los criterios específicos usados para denegar el permiso hoy.
Un país dividido entre reglas y humanidad
El caso ha reabierto el debate sobre las políticas migratorias y el trato humanitario que se ofrece a familias en circunstancias extraordinarias. Para muchos, la decisión de ICE simboliza una postura rígida y deshumanizada, donde las reglas pesan más que el dolor de una familia que solo quería despedirse de un ser querido.
Pero para otros, el cumplimiento de las leyes migratorias debe seguir su curso, incluso ante tragedias personales profundas —un debate que pocos creen que termine pronto.


