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lunes, 26 de julio del 2021

Mi diferencia con Ricardo Ribera

En su columna de esta semana, Ricardo Ribera expone sus coincidencias con Nayib Bukele. Para explicar cómo interpreta él la inscripción de Bukele en el partido GANA, evoca un pasaje de la vida de Lenin: su salida de Suiza y su regreso a Rusia, bajo un acuerdo con los alemanes durante la Primera Guerra Mundial.

Los alemanes le dan transporte a Lenin en un tren “sellado” para que llegue hasta Finlandia. El pueblo ruso estaba cansado de la guerra y su ejército estaba totalmente desmoralizado y desmontado. El Gobierno Provisional insistí­a en mantenerse en el enfrentamiento. Era abril de 1917, la Revolución Rusa triunfarí­a en noviembre, con Lenin a la cabeza, luego de haber llegado en aquel tren alemán. Es verdad.

Pero el episodio es mucho más complejo. La pregunta que resonó siempre en los cí­rculos revolucionarios es ¿quién usó a quién?, puesto que los alemanes perseguí­an el fin clarí­simo de causar crisis y avanzar sobre Rusia para neutralizarla.

Lenin subió a ese tren convencido de que aquella no era la guerra del pueblo ruso, ni era su guerra. Pidió expresamente no tener contacto directo con las autoridades alemanas. De hecho, el tren fue “sellado” para cumplir ese propósito. Lenin no era un oportunista. Tampoco era un charlatán. No abandonó su lucha contra la guerra imperialista originada por el capitalismo y siguió alentando la insurrección en Alemania.

Unos meses después del triunfo de la Revolución, fue necesario encarar a los alemanes. No quedó más remedio que firmar un acuerdo de paz en el cual la Rusia soviética fue derrotada diplomáticamente y cedió una amplia franja de su territorio. Alemania evidenció además que era superior militarmente. Se generó una gran división interna en las fuerzas revolucionarias rusas.

De modo que ningún medio es secundario, ningún medio está exonerado de “lo esencial”. Cada acción polí­tica inmediata fortalece o destruye el camino hacia “lo esencial”. Si uno elige un medio por pragmatismo o por inmediatez, debe medir cuánto esa decisión golpeará el objetivo “esencial”.

La metáfora del tren como maquinaria de la historia fue muy repetida durante el siglo XIX y una parte del siglo XX. Marx mismo usó esa metáfora. Hay un hermoso comentario de Walter Benjamin al respecto en sus Tesis sobre el concepto de historia: “Marx dijo que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero tal vez las cosas se presentan de muy distinta manera. Puede ser que las revoluciones sean el acto por el cual la humanidad que viaja en tren aplica los frenos de emergencia”. Hay trenes que no llevan buen rumbo, Ricardo.

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