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martes, 03 de agosto del 2021

Los peligros de ser periodista

RSF informó que en la mayoría de los crímenes se probó “la planificación y la intencionalidad”, aunque “los culpables nunca han sido identificados o juzgados”. México, Afganistán y Siria son “los países más letales” para ejercer el periodismo

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Néhémie Joseph era un periodista de radio muy crítico del poder en Haití hasta que el 10 de octubre fue asesinado por desconocidos. El crimen no se ha esclarecido, como los de muchos reporteros en el mundo, y eso preocupa a organismos internacionales y al gremio.

Su caso es uno de los 1,349 asesinatos de periodistas desde 1993, según ha registrado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el informe “Ataques intensificados, nuevas defensas”, que aborda la impunidad en torno a los asesinatos de reporteros.

Néhémie fue asesinado en Mirebalais, centro de Haití, a su salida de la radio Panic en la que laboraba. Hombres armados “lo obligaron a meterse en el maletero de su vehículo” y le hicieron tres disparos, informó Reporteros Sin Fronteras (RSF) que lo consideró una “sórdida ejecución”. Cuatro meses antes fue asesinado el también periodista haitiano Pétion Rospide.

El informe de la Unesco se conoció el 2 de noviembre cuando se conmemoró el “Día Internacional para acabar con la impunidad de los crímenes contra periodistas”, en el que se dijo que en 2019 -hasta el 30 de octubre-, se registraron los asesinatos de 44 periodistas.

“La muerte de un periodista nunca debe ser el final de la búsqueda de la verdad”, dijo la Unesco en su informe en el que indica que “un  90% de los responsables de los crímenes no han sido condenados y el 93 % perdieron la vida fuera de zonas de guerra”. Desde 2006 el organismo ha dado seguimiento legal de cada caso por lo que certificaron que nueve de cada diez asesinatos no están resueltos.

RSF informó que en la mayoría de los crímenes se probó “la planificación y la intencionalidad”, aunque “los culpables nunca han sido identificados o juzgados”. México, Afganistán y Siria son “los países más letales” para ejercer el periodismo, aseguró.

Y eso es grave para la justicia, pues muchas veces se manipulan las investigaciones, se engavetan sin resultados o se tergiversan para proteger a quienes ordenan los crímenes.

Como Brasil en donde la organización “Artículo 19” destaca que de 22 homicidios de periodistas entre 2012 y 2016, solo un caso tuvo un progreso hasta llegar a juicio en 2019. El resto se mantienen en la impunidad.

La Unesco asegura que la región árabe es la más mortífera para el periodismo. Entre 2014 y 2018 ocurrieron 495 asesinatos de periodistas de los que 149 fueron cometidos en los estados árabes, que representa un 30%; seguida por América Latina y el Caribe con 127 crímenes, un 26% y en Asia-Pacífico fueron asesinados 120 reporteros, lo cual es un 24 %. También registraron 51 muertos en África, 28 en Europa occidental y Norteamérica y 20 periodistas fueron asesinados en Europa Central y del Este.

La prensa amenazada en Centroamérica

El área centroamericana sigue siendo una zona peligrosa para la prense, pese a que las guerras civiles que la asolaron en los 80 quedaron atrás, por la presencia de narcotraficantes, pandillas que controlan de territorios, corrupción y la prensa que denuncia o abre espacios a diversos sectores críticos se vuelve blanco para esos sectores criminales y los gobiernos.

Los países más peligrosos para ejercer el periodismo son Honduras y Guatemala, mientras que en Nicaragua y El Salvador se corren riesgos por amenazas, desplazamientos forzosos, intimidaciones, agresiones físicas en protestas, atentados a emisoras y otros hechos que ponen en peligro la integridad de reporteros.

El Comité de Protección a los Periodistas (CPJ) dijo que el contexto de violencia e inestabilidad en Centroamérica, provocado por el crimen organizado y la corrupción, los más peligrosos son esos dos países que “han experimentado un alarmante aumento en las cifras de asesinatos de periodistas y ataques contra la prensa.”

“La impunidad casi absoluta que rodea estos crímenes significa que la mayoría de los casos no llegan a resolverse y los móviles quedan sin esclarecer”, y “el temor invade a la prensa de los dos países” que tienen gobiernos “cada vez más intolerantes al disenso (que) intentan controlar a medios y periodistas críticos”, agrega el informe del CPJ.

La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) no registró asesinatos en el periodo 2018-2019, pero cuestionó que no se han resuelto dos crímenes en 2017, los de Roxana Contreras,  presentadora de un canal local en Apopa, ocurrido en agosto y del camarógrafo Samuel Rivas de Megavisión en noviembre del mismo año.

APES, como parte de la Mesa de Protección a periodistas demandó al presidente Nayib Bukele respetar la libertad de prensa y el derecho de información de la población.

También expresó preocupación por “restricciones al ejercicio periodístico y bloqueo al trabajo de la prensa”, y algunas declaraciones “estigmatizantes” sobre periodistas y medios

En el mapa de RSF sobre la “Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019” El Salvador ocupa el puesto 81 de una lista de 180 países. Mientras que Nicaragua el 114, Guatemala el 116 y Honduras el 146 de la misma lista.

En Honduras la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció el 2 de noviembre el asesinato del comunicador  y dirigente político, Buenaventura Calderón, con el que suman 81 homicidios contra periodistas y empleados de medios desde 2001.

RSF reportó que en Guatemala el año pasado asesinaron a 6 periodistas y hubo 31 atentados entre ataques, amenazas y agresiones, de acuerdo al registro del Observatorio formado en ese país en 2004. La organización consideró que desde 2016, cuando asumió el poder Jimmy Morales, su gobierno agredió a periodistas y generó un ambiente de tensión que provocó autocensura en el gremio.

En Nicaragua las relaciones de los periodistas y medios con el actual presidente, Daniel Ortega, desde que en 2016 inició su tercer mandato se deterioraron y hubo denuncias de “censura, amenazas e intimidaciones”. Algunos reportes aseguraron que en seis meses hubo 420 hechos intimidatorios a la prensa, simpatizantes y críticos.

La muerte por un balazo del reportero Ángel Gahona en Bluefields, costa Atlántica de Nicaragua, generó duras críticas, aunque se aseguró que fue accidental durante actos violentos entre manifestantes y la policía en esa ciudad.

El riesgo acecha

RSF dice que se reportan “cifras escalofriantes” de asesinatos de reporteros “por el simple hecho de ejercer su profesión”. Sin embargo asegura que “no es un fenómeno nuevo”, pues los periodistas han estado expuestos al realizar sus coberturas en zonas de guerra y comprobar la veracidad de los hechos.

Véronieque Robert jamás retorno de Irak para seguir trabajando con France Télévisions, debido a las heridas que le causara una mina en 2017 o Igor Padilla, quien fue “abatido a tiros a plena luz del día” cuando grababa incidentes en Honduras ese mismo año, son víctimas por las que aún no hay justicia

Y en 2018 uno de los casos más emblemáticos fue el de Jamal Khashoggi asesinado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul por miembros del gobierno de ese país, cuyo líder, Mohamed bin Salmán, planeó acallar su voz, dijo RSF.

Pero también la Unesco se congratula que el 13 de noviembre el Parlamento de la Unión Europea discutió en Bruselas sobre la seguridad y la impunidad en los casos contra periodistas en el afán de “promover un entorno seguro y propicio” para reporteros dentro y fuera de la UE.

"La libertad de medios es un pilar indispensable de nuestra sociedad democrática, los periodistas se encuentran entre los guardianes de una democracia que funcione", dijo Tytti Tuppurainen de la Presidencia finlandesa del Consejo Europeo.

Y es cierto el papel importante de la prensa en las democracias, aunque hoy debilitada por el uso de internet y la aparición de las redes sociales en donde es común que muchas noticias falsas se vuelvan creíbles, pues no existe el rigor de un reportero profesional.

El trabajo de la Unesco, RSF y otras organizaciones internacionales o locales es prevenir la violencia contra periodistas o medios, como ha sido en las últimas semanas en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua o Brasil, ya no digamos los peligros de ejercer como reportero en México y otros países del Caribe o Centroamérica.

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Alberto Barrera
Columnista ContraPunto
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