spot_img
spot_img
jueves, 21 de octubre del 2021

Lo que no “dicen” las víctimas de violencia intrafamiliar

El Salvador es considerado por Amnistía Internacional como uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. Organizaciones vinculan dicha clasificación a la “normalización de la violencia"

spot_img

Cuando se habla de violencia intrafamiliar lo normal sería ver a la víctima correr, gritar, pedir ayuda, huir de su agresor. Lo más normal sería que la víctima tuviera bien claro que debe alejarse de quien le hace daño, pero no todas, y hasta quizás muy pocas situaciones son así, dice Tatiana Rivera, psicóloga especialista en el área clínica, al hablar sobre la situación de cientos de mujeres en El Salvador.

Rivera y muchos otros sectores defensores de derechos de las mujeres activaron sus alertas luego del polémico caso de supuesta violencia intrafamiliar entre el presentador de televisión salvadoreño, Baltazar Berdugo, y su esposa, Daniela Salazar, al considerar que dicha situación es el reflejo real de la violencia que están viviendo cientos de parejas hoy en día.

Según se dio a conocer por una demanda que salió a la luz pública y que fue interpuesta por Salazar, Berdugo había transgredido en reiteradas ocasiones su salud emocional, física y psicológica, a tal punto de “lanzarle agua hirviendo que ella tenía lista para preparar unas pachas para sus hijos gemelos”.

Paradójicamente, y contrario al llamado que muchas organizaciones hicieron para que Salazar perdiera el miedo a continuar con la demanda, ella decidió conceder una entrevista para televisión donde, en compañía de su esposo, aseguró que todo el caso se trató tan solo de “una discusión un poco fuera de control”.

Añadió: “Creo que soy la única de juzgar lo que tengo en casa; mi amor por él sigue firme, no me retracto. Uno de mujer también sabe las responsabilidades que lleva en el matrimonio. Daniela Salazar sabe que tiene que seguir luchando, esto no es cobardía. Sé lo que quiero, estoy comprometida con mi matrimonio y mi amor es firme y no voy a salir corriendo al primer problema”.

Para Rivera el mensaje que Salazar dio en dicha entrevista no es lo más preocupante, sino que lo más peligroso es el lenguaje no verbal que ella y su esposo transmitieron ante cientos de personas y que en la psicología es conocido como “CNV” o Comunicación No Verbal y que permite analizar la veracidad de lo que la víctima está diciendo a través de sus expresiones o movimientos corporales. Es decir, “lo que no se dice verbalmente”.

¿Fue un sincero mensaje de tranquilidad lo que Salazar reflejó en su entrevista?

Distintos especialistas en el área coinciden que, si bien Salazar está llena de “buenas intenciones”, no se puede ocultar “la negación psicológica con la que lucha para evitar peores consecuencias, como pasa con la mayoría de las víctimas de violencia intrafamiliar”, agrega la doctora Margarita Mendoza.

Rivera, por su parte, acude a realizar un análisis detallado de los movimientos y las expresiones de la pareja ante las cámaras de televisión. En todo análisis psicológico hacia una víctima de violencia o el agresor, los especialistas evalúan tres áreas en específico para tener una mejor claridad del mensaje: las manos, el contacto visual y la postura.

“Si analizamos estos tres aspectos en la entrevista es bien evidente la relación de poder, dominancia y de manipulación que existe entre ellos”, explica.

Por ejemplo, Rivera cuestiona la posición del brazo derecho de Baltazar. “Comúnmente usamos nuestras manos y brazos para expresarle a las personas nuestras emociones, como cuando saludamos o vamos a abrazar a alguien nuestras manos están hacia adelante, expuestas, pero en este caso, él (Berdugo) mantiene su brazo atrás de su esposa como queriendo ocultar o controlar algo. ¿Por qué atrás y no adelante si estamos frente al público, frente a las cámaras y dando una entrevista para aclarar una situación?”, señala.

En uno de sus comentarios más cuestionados de la entrevista, Baltazar Berdugo dijo que “(en el matrimonio) muchas veces te toca morir, ceder para que la otra persona pueda sentirse bien”, una explicación que muchas personas han considerado como una “apología” de la violencia intrafamiliar.

Por otra parte, Rivera también hace alusión al contacto visual entre la pareja. “Cuando estamos conversando con alguien no podemos mantener la mirada durante mucho tiempo fija porque ya la pupila empieza a dilatarse por la misma intensidad de la vista. Ahora bien, tenemos a un hombre que se queda fijamente viendo a Daniela, con una facción dura en su rostro, entre seriedad y como queriendo quedar bien con el ambiente, con lo que está pasando. Es como que su mirada le confirmara a su esposa de que él está ahí para controlar de que no diga algo incorrecto”.

“Pero también tenemos a una esposa que por ciertos lapsos parece quedarse en blanco, como pensando en qué decir. Podría ser cansancio, podrían ser preocupaciones, etc. Pero no hay una mirada de tranquilidad hacia su pareja”, dice Rivera.

De ahí que también Mendoza considere que dicho caso pareciera “un guion bien estudiado, pues no es normal que las víctimas de violencia intrafamiliar tengan este tipo de comportamiento tras una denuncia, no es normal que se vean así, como noviecitos, tras un ciclo de violencia”, apunta.

Ante las múltiples críticas por su comportamiento, Baltazar justificó que “que todos los seres humanos cometemos errores, no somos perfectos, todos tenemos nuestro momento en el cual podemos fallar en algún sentido”.

Pero Rivera dice que “si estas palabras representaran algún tipo de arrepentimiento sus respuestas lo demostrarían. Se le preguntó si reconocía haberle echado agua hirviendo a su esposa, y en lugar de pedirle perdón a ella y reconocer su error, le pidió disculpas a todas las mujeres que se habían sentido mal por esta situación”.

“Es interesante cuando Daniela intenta disfrazar su situación y asegura que se va empoderar como siempre lo suele hacer, pero ¿a quién le interesaba hacer saber que ella era una mujer empoderada? ¿por qué cambia la postura que tenía hacia su esposo? Y, sobre todo, ¿por qué llegar a defender a su agresor? Si era el momento para que el esposo la apoyara y le pidiera perdón a ella y no al contrario”, agrega.

La preocupación más grande, añade Mendoza, es que al tratarse de una pareja conocida mediáticamente y tomados como ejemplo, muchas parejas que están atravesando por esta misma situación creerán que lo mejor es callar, defender a su agresor, quedarse, intentarlo otra vez o, tristemente, aguantar hasta morir.

Estadísticas en contra

De hecho, El Salvador es considerado por Amnistía Internacional (AI) como uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres, a tal punto que en 2019 la Comisión Económica para America Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) lo catalogó como el país con mayor tasa de feminicidios en toda Latinoamérica, incluso por encima de México, donde en los últimos años se ha registrado una gran cantidad de violaciones a los derechos fundamentales de las mujeres.

Por eso es inaceptable, según miembros de la Organización Hombres contra la Violencia, de que los medios de comunicación, y la sociedad en general, sigan normalizando la violencia hacia las mujeres.

“Es hora de que los medios de comunicación revisen y den atención a sus empleados, empleadas, y mensajes que transmiten, no podemos seguir cargando más mensajes de odio, sexistas, de agresión, machismo, misoginia y violencia contra la mujer. Instamos a los dueños a trabajar por una sociedad libre de violencia y de acciones contra la mujer”, insta la organización que lleva 20 años modificando conductas masculinas de violencia y agresión.

Mientras tanto, Rivera y Mendoza también hacen un llamado a la población y, sobre todo, a las víctimas de violencia intrafamiliar para que, aunque no sea una tarea fácil, busquen ayuda, hablen, denuncien y rompan los siglos de violencia que por tantos años las ha privado del derecho a ser y sentirse libres.

spot_img

También te puede interesar

Eli Melara
periodista
spot_img

Últimas noticias