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viernes, 30 de julio del 2021

La necesidad de refundación de la izquierda salvadoreña

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Antonio Gramsci decí­a que cuando el viejo mundo tarda en morir y el nuevo mundo se demora en nacer, hay un perí­odo claro-oscuro en donde pueden aparecer monstruos.  El Salvador se encuentra en este claro-oscuro de su historia, y el desafí­o de lo que aun queda de la izquierda, es asumir el reto de su refundación.

Refundar la izquierda no es sinónimo de cambiar a la Comisión Polí­tica del FMLN; ni siquiera es sinónimo de reformar estatutos para reafirmar el “carácter socialista y revolucionario” de este partido.  Refundar la izquierda es recuperar el significado polí­tico, ideológico y ético de esta postura personal y colectiva a fin de resituarla como alternativa de transformación real frente a la revolución burguesa que propone el movimiento ““ partido Nuevas Ideas.

Ser de izquierda se refiere a formar parte del conjunto de teorí­as y prácticas transformadoras que, a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, han resistido a la expansión del capitalismo y al tipo de relaciones económicas, sociales, polí­ticas y culturales que genera este sistema, y que mantienen aún viva la utopí­a de que puede y debe existir un futuro post capitalista, definido por una sociedad alternativa, más justa, y más libre. (1)

Una vez se ha logrado establecer el significado esencial de la pertenencia a la izquierda, y su diferencia con las diversas posturas del espectro de la derecha, y de la social democracia, se tiene que reconocer y corregir las causas que permitieron el actual debilitamiento de la izquierda salvadoreña. Esto presupone una profunda autocrí­tica, que no puede limitarse ni enfocarse en las causas de la derrota electoral del pasado 3 de febrero, sino más bien deberí­a centrarse en la interrogante del cómo, cuándo y por qué la izquierda dejó de ser una alternativa creí­ble y confiable para la transformación económica, social, polí­tica y cultural para los sectores populares del paí­s.

Esta autocrí­tica debe a su vez estar acompañada de una valoración real del interés que se encuentra detrás de la declaratoria de refundación de la izquierda, a fin de no confundir el interés que se tiene  en refundar la izquierda con el interés que se puede tener en renunciar a la izquierda.

Una valoración de este tipo deberí­a producirse a partir de una serie de preguntas difí­ciles e incómodas, tales como las siguientes: ¿Seguimos resistiendo al capitalismo o nos hemos acomodado a él?; ¿Seguimos creyendo que la lógica del Capital es incompatible con la lógica de la Vida o ahora creemos que es posible “humanizar” al Capital y hacerlo compatible con la aspiración a la solidaridad, la justicia y la libertad? ¿Estamos convencidos que la emancipación de la humanidad no será posible mientras exista el imperialismo y el colonialismo o ahora pensamos que ciertos imperialismos y/o colonialismos son necesarios? ¿Creemos aún en la existencia de la lucha de clases o ahora hemos rectificado y opinamos que ese es un “resabio de la guerra frí­a” y que no tiene sentido porque ahora lo que importa es ponernos de acuerdo con la clase dominante para un proyecto de unidad nacional? ¿Sostenemos que las ideologí­as aun existen y/o importan o debemos aceptar que estamos ante “el fin de las ideologí­as y de la historia”?

Luego de responder a estas preguntas con la mayor honestidad posible, el reto es poder reconocer con claridad y sin ambages el lugar que a cada quien le corresponde dentro de la cartografí­a polí­tica e ideológica. Ello implica  qué si alguna persona o agrupación concluye luego de este análisis  que su lugar no es la izquierda, deberá apartarse y no obstaculizar el proceso de refundación.

Finalmente, y sí­ después de todo lo anterior, aun se aspira a participar en el proceso de refundación de la izquierda, todaví­a se ha de tener el ánimo y la disposición  de superar  el duelo electoral del 3F y de asumir las lecciones aprendidas de este duelo. Si este duelo no se supera, no habrá posibilidad de comenzar a construir las narrativas contrahegemónicas que urgen para combatir al populismo y al posmodernismo que dí­a a dí­a se fortalecen dentro y fuera del paí­s.

En un reciente artí­culo, Leonardo Boff hacia un llamado a la izquierda brasileña a reconocer la derrota del Partido de los Trabajadores tras la elección de Jair Bolsonaro y a avanzar hacia la siguiente etapa de la lucha popular.  Este mensaje no solo tiene una alta pertinencia al momento histórico nacional sino que puede servir de reflexión inicial para quienes tengan algún interés de participar en la refundación de la izquierda salvadoreña.

De acuerdo a Leonardo Boff: “Hay que reconocer que nuestro árbol fue mutilado: cortaron la copa, arrancaron las hojas, destruyeron las flores y los frutos, abatieron su tronco y arrancaron las raí­ces. ¿Qué quedó después de no quedar nada? Quedó lo esencial que el luto inducido no puede destruir: quedó la semilla. En ella están en potencia las raí­ces, el tronco, las hojas, las flores, los frutos y la copa frondosa. Todo puede volver a comenzar. Recomenzaremos más seguros por más experimentados, más experimentados por más sufridos, más sufridos por más dispuestos para un nuevo sueño.” (2)

(1)    Boaventura de Sousa Santos (2018) ¿Unidad de las izquierdas? Cuándo, por qué, cómo y para qué?)

(2)    Leonardo Boff (2019) ¿Qué quedó después de no quedar nada?, wordpress, 2 de febrero de 2019.

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Julia Evelyn Martínez
Columnista Contrapunto
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