Redacción ContraPunto
El 50.1 % de los cotizantes a las AFP en El Salvador prevé continuar trabajando después de los 60 años para cubrir sus necesidades básicas. Una encuesta del Iudop-UCA también revela una brecha entre la pensión futura estimada y los ingresos que la población considera necesarios para vivir dignamente durante la vejez.
SAN SALVADOR.— La incertidumbre económica durante la vejez continúa siendo uno de los principales desafíos para los trabajadores salvadoreños. El 50.1 % de las personas que cotizan a una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) considera que tendrá que seguir trabajando después de los 60 años para garantizar su sustento, según una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (Iudop-UCA).
Los resultados evidencian las preocupaciones de la población sobre la capacidad de las pensiones para cubrir los gastos básicos durante la jubilación y la necesidad de buscar otras fuentes de ingresos para afrontar esa etapa de la vida.
El estudio, denominado Percepciones ciudadanas sobre el sistema de pensiones y la situación de las personas adultas mayores en El Salvador, fue realizado entre el 27 de abril y el 27 de mayo de 2026.
La jubilación no garantiza estabilidad económica
Además de quienes esperan continuar trabajando, el 13.6 % de los cotizantes encuestados manifestó que recurrirá a sus ahorros personales para mantenerse durante la vejez, mientras que el 6.8 % prevé obtener ingresos mediante inversiones.
Por otra parte, el 4.2 % considera que dependerá económicamente de sus hijos u otros familiares. Apenas el 4.8 % espera subsistir únicamente con su pensión, mientras que el 16.8 % todavía no sabe cómo cubrirá sus necesidades básicas al llegar a esa etapa.
Estas cifras reflejan que una parte importante de los trabajadores no contempla la jubilación como un periodo de descanso financiado exclusivamente por una pensión, sino como una etapa en la que necesitará combinar distintas fuentes de ingresos.
La situación plantea interrogantes sobre la suficiencia de las prestaciones previsionales y las condiciones económicas que enfrentarán las personas adultas mayores, especialmente aquellas que no cuenten con ahorros suficientes o apoyo familiar.
Una brecha de más de $200 mensuales
Uno de los principales hallazgos del estudio es la diferencia entre la pensión futura estimada y el dinero que los trabajadores consideran necesario para cubrir sus gastos.
De acuerdo con el ejercicio realizado por el Iudop-UCA, la pensión futura promedio proyectada para los cotizantes sería de $449.84 mensuales. Sin embargo, los participantes estimaron que necesitarían alrededor de $662.27 al mes para cubrir sus necesidades básicas y mantener un buen nivel de vida.
La diferencia asciende a $212.43 mensuales, una brecha que podría obligar a numerosos trabajadores a prolongar su vida laboral, reducir sus gastos o recurrir a sus ahorros y familiares.
El instituto aclaró que se trata de una proyección elaborada a partir de los datos proporcionados por los encuestados sobre su edad, salario y años cotizados. Por tanto, no representa una pensión garantizada ni significa que todos los afiliados recibirán esa cantidad.
Persisten dudas sobre los requisitos para pensionarse
La investigación también identificó incertidumbre sobre las posibilidades reales de acceder a una pensión.
El 65.9 % de los cotizantes consultados considera que logrará cumplir los requisitos para jubilarse. No obstante, el 84.3 % afirmó desconocer los procedimientos y trámites necesarios para obtener una pensión, frente al 15.7 % que manifestó conocerlos.
El estudio examinó los años cotizados y el tiempo restante hasta alcanzar la edad de jubilación, tomando como referencia el requisito de 25 años de cotización.
El desconocimiento de estos procedimientos representa un desafío para los trabajadores que necesitan planificar su futuro económico, conocer sus derechos y determinar si podrán cumplir las condiciones necesarias para acceder a una prestación previsional.
Más de la mitad de las personas en edad de jubilación sigue trabajando
La situación de quienes ya alcanzaron la edad de jubilación también muestra las dificultades para sostenerse económicamente sin ingresos laborales.
Según la encuesta, el 52.1 % de las personas entrevistadas en edad de jubilación continuaba trabajando. De quienes permanecían ocupados, aproximadamente tres de cada cuatro se desempeñaban en el sector informal.
La diferencia por sexo fue significativa: el 71.3 % de los hombres en edad de jubilación seguía trabajando, frente al 31.6 % de las mujeres.
Estos resultados muestran que el trabajo continúa siendo una fuente de ingresos para una parte considerable de las personas mayores, incluso después de alcanzar la edad en la que podrían retirarse de la vida laboral.
Sin embargo, la elevada participación en actividades informales plantea interrogantes sobre la estabilidad de esos ingresos y el acceso a mecanismos de protección social durante la vejez.
La mayoría de los pensionados consultados considera insuficiente su ingreso
El estudio encontró que el 32.8 % de las personas entrevistadas en edad de jubilación recibía algún tipo de pensión.
Entre los 40 pensionados consultados, el 68.9 % consideró que el dinero recibido no era suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Este resultado debe interpretarse con cautela debido al reducido número de pensionados incluidos en ese subgrupo. Aun así, sus respuestas reflejan las dificultades económicas que pueden experimentar quienes dependen de una prestación mensual para pagar alimentación, vivienda, servicios y otros gastos cotidianos.
Una discusión pendiente sobre la seguridad económica en la vejez

La encuesta del Iudop-UCA se basó en 453 entrevistas telefónicas realizadas mediante un muestreo probabilístico con selección aleatoria de números celulares. El estudio reportó un margen de error general de ±4.6 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95 %.
En conjunto, los resultados dibujan un panorama de preocupación entre los trabajadores salvadoreños: muchos esperan continuar trabajando después de los 60 años, otros todavía desconocen cómo financiarán su vejez y una parte de quienes ya reciben una pensión considera que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.
El desafío no se limita a alcanzar la edad de jubilación, sino a disponer de ingresos suficientes para sostenerse sin depender necesariamente de un empleo, de la ayuda familiar o de actividades informales.
Los datos también ponen de relieve la importancia de mejorar el acceso a información sobre los requisitos de jubilación y de fortalecer la planificación financiera de los trabajadores. La suficiencia de las pensiones y las condiciones de vida de las personas adultas mayores permanecen como asuntos centrales para el debate sobre la protección social en El Salvador.
Fuente: Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (Iudop-UCA). Encuesta sobre percepciones ciudadanas del sistema de pensiones y la situación de las personas adultas mayores en El Salvador.


