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martes, 19 de octubre del 2021

La madre

Casi siempre que me remonto a mis años de militancia revolucionaria, hago referencia a mi libro autobiográfico “Memorias de un Guerrillero”. La razón principal, es que este es una especie de guion, o agenda de los momentos más importantes de ese periodo de mi vida. Algunos hechos están solamente mencionados, otros tratados de manera muy superficial y ligera; y otros, están expuestos de manera más exhaustiva. Seguramente, el texto necesita una revisión o ampliación a estas alturas (después de 14 años de su primera publicación).

Mis primeros años de inquietud política y las primeras lecturas con un grupo de amigos, son citadas en el  Capitulo 1 “La Muerte del Poeta”, con el subtitulo “Tomando Conciencia”, que cito a continuación: “El primer libro sobre marxismo que estudiamos se llamaba Lecciones de Filosofía Marxista de Roger Garaudy -entonces militante del Partido Comunista Francés- lo leíamos y lo discutíamos en grupo. También leímos El Diario del Che en Bolivia, que por cierto nos dejó muy pensativos, por la forma tan cruda en que describe la dureza de la lucha guerrillera y los días antes de su muerte.

El Che Guevara y Fidel Castro, eran los iconos o referentes principales para la izquierda en América Latina en aquellos años. Y, aunque la revolución cubana ha entrado en crisis, porque aun no ha encontrado la manera de remozarse o reinventarse después de 60 años de existencia; Fidel y El Che, pasaron a la historia como los guerrilleros que hicieron posible la primera revolución exitosa en nuestro continente. Por esa razón, es que las fuerzas conservadoras y los organismo de inteligencia norteamericana, (aun ahora, cuando los movimientos revolucionarios están en su punto más bajo) siguen atacando sus figuras, con el fin de desmitificarles (creo que sin éxito).

Pero, ahora quiero referirme a un libro que no fue citado en mi autobiografía y que en aquellos años era de obligatoria lectura para los iniciados, en especial los que como yo, querían ser reclutados por el Partido Comunista Salvadoreño -PCS-. Me refiero a “La Madre” de Máximo Gorki. Al llegar a la universidad, los primeros personajes de izquierda que conocí fueron del PCS, y uno de los primeros libros que me recomendaron fue La Madre.

Escrito en 1906-1907. En Estados Unidos, la primera parte y en Italia, la segunda, es una obra casi poética, de prosa engalanada y sencilla, cuya idea inicial se originó a raíz de los hechos ocurridos en la manifestación del primero de mayo de 1902 en Sórmovo arrabal obrero de Nizhni Nóvgorod en Rusia. Y, que a diferencia de la mayoría de obras sobre la lucha revolucionaria, como su nombre lo indica, esta se centra en la figura sencilla y amorosa, de una madre que sufría los maltratos del obrero amargado y frustrado. Pero que a raíz de la experiencia de su hijo Pavel y sus compañeros de lucha, adquiere conciencia revolucionaria y realiza tareas clandestinas peligrosas.

Aparte de que presenta las cosas en blanco y negro, buenos y malos, de sus referencias a la lucha de clases, al socialismo, el idealismo y humanismo revolucionarios. Hay mucha similitud entre la protagonista Pelagueia Nílovna y las historias de las madres revolucionarias de todo el mundo y de las miles de madres salvadoreñas que perdieron a sus hijos, o fueron torturadas y asesinadas por su participación revolucionaria. Recuerdo en particular a la Nena, madre de mi esposa Norma Emilia Julián, quien perdió a su hijo menor Dennis Bismarck Julián (Jerónimo) que murió en combate en octubre del 79; su esposo Elías Julián, asesinado en su casa por la Guardia Nacional en septiembre 1980. Además sufrió porque todos sus hijos estuvieron vinculados o fueron combatientes de la guerrilla. Ella misma transportó armas y corrió otros riesgos junto a sus hijos. O mi madre Margarita, que junto a mi padre tuvieron que huir de El Salvador, porque le daban cobertura a casas de células guerrilleras.

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