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jueves, 28 de octubre del 2021

La esencia del Estado salvadoreño es la dictadura del ciudadano

La historia política de El Salvador tuvo un quiebre con la elección de la fórmula de Nayib Bukele Presidente y Félix Ulloa Vicepresidente en el año 2019, y se fortaleció con la elección de alcaldes y diputados en el año 2021. Surgió un nuevo paradigma desde el seno del ancien régimen, es decir, desde una corrupción consuetudinaria y secular, para escribirlo en términos literarios de Charles Bukowski podríamos decir, “que nació una flor margarita en medio de un estercolero”.

En ambas elecciones la población votó masivamente por el partido de Nuevas Ideas, uso el sufragio para entregarle democráticamente el Poder Ejecutivo y Legislativo, con las reglas del antiguo régimen, con agravante de los hechos ilícitos que cometieron funcionarios de segundo orden fieles a los partidos que representaban el pasado, con el objetivo de contrarrestar la voluntad popular.

En el transcurso de unos tres años, los nuevos Poderes del Estado, renovarán los funcionarios corruptos que fueron elegidos por los partidos tradicionales. En otras palabras, se elijirán funcionarios que estén en sincronía con el perfil del Poder Ejecutivo y Legislativo, con magistrados de la Corte Suprema de Justicia que respeten la Constitución de la República, con magistrados del Tribunal Supremo Electoral que respeten el Código Electoral, con un fiscal que defienda los intereses del Estado, con un procurador de los derechos humanos que defienda y proteja los derechos humanos de todos los ciudadanos, etc.

El Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial en un corto período la división teórica tradicional de checks and balances será superada por la coordinación de los poderes, enfocada no el tradicional ser humano, sino en la familia, como célula principal de la sociedad.

Con el poder ciudadano se dio origen a la modernización y limpieza del sistema político y del modelo económico salvadoreño; del neoliberalismo a la democratización económica, del autoritarismo a la democracia y de la corrupción al gobierno abierto. Estamos a las puertas de una modernización del Estado, que implicará un gobierno electrónico y una gestión pública por resultados.

El planteamiento de Vladimir Lenin en su obra El Estado y la Revolución, afirmó que la esencia del Estado es la dictadura del proletariado, en contra de las demás clases sociales, en especial la oligarquía. La diferencia con la dictadura Bukele-Ulloa, es que su esencia es la dictadura del ciudadano, significa, que el ciudadano puede ser proletario, clase media, burguesía u oligarca, es una dictadura incluyente, bueno, entonces contra quien es la dictadura, es contra los corruptos pertenecientes a cualquier clase social.

El gobierno Bukele-Ulloa cuenta con el apoyo de los proletarios, clase media, burguesía y oligarquía millennial, porque el crecimiento económico, desarrollo social, disminución de la pobreza y la emigración, seguridad ciudadana, etc., favorece a todas las clases sociales. En la medida, que se gobierna para el ciudadano, se profundiza la democracia y la modernización del Estado y de la nación.

La dictadura ciudadana va más allá y obviamente es mejor, que la dictadura del proletariado o de la oligarquía.

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