Redacción ContraPunto |
Las tensiones aumentan tras el rechazo del grupo chií a las negociaciones directas, mientras el gobierno libanés defiende una salida diplomática al conflicto.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió este lunes que la postura desafiante de Hezbollah podría tener consecuencias “catastróficas” para Líbano, en medio de un nuevo repunte de tensiones en la frontera con Israel. La declaración se produjo tras el rechazo del grupo a las negociaciones directas entre Beirut y Jerusalén, en un escenario regional marcado por el estancamiento diplomático.
Katz dirigió su advertencia a la enviada de la ONU en el país, Jeanine Hennis-Plasschaert, asegurando que el líder de Hezbollah, Naim Qassem, “está jugando con fuego”. Según el ministro, si el gobierno libanés continúa amparando al grupo, el conflicto podría escalar y afectar a todo el territorio, en una metáfora que evocó directamente la fragilidad del equilibrio interno libanés.
Las declaraciones llegaron pocas horas después de que Qassem calificara como un “grave pecado” cualquier acercamiento directo con Israel, prometiendo que su organización “no dará marcha atrás”. Poco después, el ejército israelí anunció ataques contra objetivos de Hezbollah en territorio libanés, argumentando que el actual armisticio permite acciones preventivas frente a amenazas inminentes.
En contraste, el presidente libanés ,Joseph Aoun, defendió el proceso de negociación y subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo que ponga fin al estado de guerra, similar al armisticio de 1949. Aoun insistió en que su gobierno no aceptará condiciones humillantes, pero dejó claro que la vía diplomática es prioritaria frente a una nueva escalada militar.
El mandatario del Libano también lanzó una crítica directa a Hezbollah, señalando que la verdadera traición radica en arrastrar al país a conflictos externos. Sus palabras fueron interpretadas como una alusión tanto al grupo como a la influencia de Irán, en un momento en que el equilibrio político y militar del Líbano vuelve a situarse en el centro de la tensión regional.


