Por Víctor Manuel Valle Monterrosa
A raíz de la muerte, en enero del año en curso, del destacado ciudadano salvadoreño, Eduardo Badía Serra, ha circulado de nuevo una histórica fotografía en la que aparecen él y Roque Dalton cuando éste fue liberado de la Penitenciaría Central el 26 de octubre de 1960, día en el que el gobierno captor fue derrocado.
Algunas personas jóvenes preguntan por el tipo de diálogos políticos que ellos pudieron tener a lo largo de sus vidas: Roque muerto en 1975 y Eduardo 51 años después. Intentaré abordar la pregunta sin ánimo de dar una respuesta definitiva incontrovertible.
Cuando Eduardo y yo ingresamos a la Universidad de El Salvador en 1959, Roque era un líder estudiantil, 6 años mayor que nosotros. Era conocido como poeta, periodista y estudiante de Derecho. Había aparecido en una fotografía, ahora histórica, en un vehículo como parte de un desfile de juventudes de todo el mundo, llevado a cabo en Moscú, Unión Soviética, junto a los también universitarios Tomás Guerra, Roberto Castellanos Calvo y José Domingo Mira. Era 1957 y se conmemoraba el 40º aniversario del inicio de la Revolución Rusa.

En 1959, Roque Dalton también salió en las noticias por haber sido capturado el 14 de diciembre, cuando el régimen militar de José María Lemus celebraba el aniversario número 11 de la llamada “Revolución del 48”. Ese día universitarios y sindicalistas protestaban por la demagogia del régimen y el deterioro de la situación económica y social en el país que ya había pasado el período de las “vacas gordas”, con precios de café relativamente altos que permitió al gobierno militar de Osorio, predecesor de Lemus, ciertas reformas e innovaciones, aunque sazonadas con represión selectiva. Se recuerda la famosa represión del 1952 que quedó parcialmente plasmada en el opúsculo “Secuestro y Capucha” del conocido revolucionario Salvador Cayetano Carpio
El año 1959 tuvo sus rasgos notorios. Comenzó la Revolución Cubana y el gobierno de El Salvador era visto por el Gobierno de Estados Unidos como un modelo alternativo a seguir, pues ya los barbudos rebeldes daban muestras de autonomía y tendencia anti-imperial y Lemus era considerado por Estados Unidos como un demócrata, a pesar de haber llegado a la presidencia, en 1956, como candidato único.
En ese marco Lemus visitó Washington D.C. con su esposa y séquito acostumbrado y fue recibido con mucha pompa por el presidente Dwight Eisenhower, general de 5 estrellas, comandante supremo de las fuerzas aliadas vencedoras de la segunda guerra mundial. Con esa amistad Lemus se sentía intocable. Por eso las protestas del 14 de diciembre de 1959 lo sorprendieron y enojaron. Reprimió a los manifestantes opositores en un entorno regional donde la revolución cubana inspiraba tonos de las protestas. Entre los reprimidos estaba Roque Dalton. (20 meses después de que Lemus fue recibido con muchos honores por el presidente Eisenhower, fue derrocado el 26 de octubre de 1960, pero eso es para otro análisis y queda como lección histórica sobre la transitoriedad del poder y los favores de un poder imperial).

Cuando el 19 de agosto de 1960 nos quedamos sitiados en la Rotonda de Medicina por las fuerzas represivas del gobierno, ya el presidente Lemus había escalado la represión que lo llevó a su colapso. Hubo varios estudiantes y profesores en el encierro entre los que sobresalía Roque pues él era ya el reconocido y natural líder. Estaba también el profesor de Medicina Fabio Castillo Figueroa. Eduardo Badía era uno de los otros universitarios sitiados.
Después de ese día hubo conspiración desde de diversos rumbos. Algunos aportábamos con reparto de hojas sueltas llamando a protestas organizadas por el Frente Nacional de Orientación Cívica, del cual formaban parte los universitarios. Es casi seguro que en las reuniones de líderes universitarios conspirando estaban Roque Dalton, Fidel Chávez Mena, Ivo Alvarenga, Rodolfo Antonio Gómez, Albino Tinetti, Miguel Sáenz Varela y Eduardo Badía entre otros.
Entonces Roque y Eduardo estuvieron en reuniones en las que se conversaba colectivamente. Eso explica por qué cuando Roque fue liberado de la Penitenciaría el día del derrocamiento de Lemus, mientras muchas personas estábamos aglomerados alrededor de la puerta de hierro del penal coreando “Libertad”, uno de sus primeros gestos fue saludar sonriente a Eduardo Badía, lo cual ha quedado consignado en la citada fotografía ya histórica.
A partir de la caída de Lemus cada uno de los universitarios que aportamos a su derrocamiento tomamos nuestro camino en la vida. Roque entró a una etapa de persecuciones, encarcelamientos, producción literaria, trabajo político internacional, militancia revolucionaria hasta llegar a su malhadado asesinato en mayo de 1975, 15 años después de que lo conocí.
Eduardo Badía fue un destacado profesional que ejerció en su campo la ingeniería química, ocupó funciones académicas hasta llegar a Rector de la Universidad de El Salvador y fue miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua lo cual indica que fue un intelectual de amplio espectro. Quedó en los registros de la filosofía su trabajo de ingreso a la Academia titulado “El Hombre en la tristeza: Unamuno”. Creo que fue ante todo poseedor de una conducta de alta moral y compromiso con los cambios sociales y que poseía los rasgos de un educador revolucionario.
Es poco probable que Roque Dalton y Eduardo Badía hayan dialogado después de 1960 hasta la muerte de Roque en 1975. Sin duda, de haberlo hecho habrían generado fecundas ideas para cambios educativos y revolucionarios en el país.


