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jueves, 29 de julio del 2021

“Hay una crisis migratoria de gran magnitud”: ICEFI

Para el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, la migración es la única opción que tienen los salvadoreños , porque no existen condiciones adecuadas en el paí­s para vivir.

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Las causas estructurales de la migración son muy complejas. Ricardo Castaneda, economista sénior del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), dijo que no resulta extraño que la mayorí­a de la población desee irse del paí­s.

La migración no es una opción, es la única opción para muchos nacionales que no encuentran las condiciones para mejorar. Cuando se revisan las estadí­sticas lo que refleja es que la mayor parte de salvadoreños deciden irse a otros paí­ses para tener mejores condiciones de vida o porque la inseguridad se convierte en un lastre y por tanto, tienen que abandonar El Salvador.

Castaneda explicó que “es importante el tema porque pareciera que los salvadoreños, hondureños y guatemaltecos se van de sus paí­ses porque lo que quieren es irse a tomar una foto en Disneyland o ir a conocer algunos de los estadios de fútbol americano; y no es así­, se van porque no tienen las condiciones  adecuadas  en su paí­ses de origen”.

Lo que se ha observado en los últimos meses es una crisis migratoria de gran calado, las imágenes de ver a niños y niñas enjaulados, de personas que están siendo separadas  de sus familias, lo que demuestra es que la actual polí­tica  migratoria de Estados Unidos es inhumana y que va en contra de los derechos básicos que deberí­a de tener cualquier persona.

A partir de ello, es importante comenzar a abordar cuáles son las causas estructurales por las que las personas se van, precisa Castaneda.

El problema no es nuevo, y lo que ha pasado es que las polí­ticas que han adoptado los paí­ses no han sido capaces de encontrar una solución. Por ejemplo, una de estas razones es el desempleo, o los bajos salarios y prácticamente en los paí­ses del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), se concentra el 85% de los pobres de toda la región centroamericana.

Lo anterior lo que demuestra es que cuando llega cada fin de mes, estas personas no tienen ni para comprar sus alimentos, por eso no es de extrañarse que naciones como Guatemala, la mitad de niños menores de 5 años estén sufriendo desnutrición crónica, que es comparable únicamente con paí­ses de África o que están en guerra; y esa es la realidad que se esta viviendo en la actualidad.

Esto tiene que ver con las polí­ticas económicas que han adoptado los paí­ses del istmo que no han logrado resolver los problemas de pobreza y desigualdad.

Adicionalmente, uno de los grandes problemas de los paí­ses del Triángulo Norte es la inseguridad, con las tasas de homicidios más altas de Latinoamérica e incluso a escala mundial. Este fenómeno social es más marcado en Honduras y El Salvador, razón por la cual las personas se ven obligadas a migrar.

“Muchas veces uno se pregunta, ¿cómo una persona puede tomar la decisión de recorrer un largo camino en el que pone en riesgo su vida y la de sus familias, y es porque esos riesgos son menores con respecto a la realidad que viven en el paí­s”, consideró Castaneda.

Año con año, lejos de mejorar las condiciones de seguridad en los paí­ses del Triángulo Norte, se han agudizado.

Ea en este contexto, que ICEFI trabaja en la parte de los presupuestos. Una de las caracterí­sticas que han detectado es que hay una reducción del gasto social, es decir educación, salud y protección social.

A la vez ha habido un incremento en el gasto de Defensa que se explica por múltiples variables; en primer lugar para colocar el tema de la seguridad en la lógica de la represión y no de la prevención.

Adicionalmente, Estados Unidos considera el problema de la migración como algo que afecta la seguridad nacional y por lo tanto, la mejor manera de detenerla es asegurar que en las fronteras no pasen las personas, aunque al final, estas acciones no son las adecuadas.

Guatemala acaba de firmar un convenio para convertirse en un tercer paí­s seguro, lo que es una indirecta para los salvadoreños y hondureños, porque cuando ciudadanos de estos paí­ses quieran pedir asilo a Estados Unidos, deberán estar en Guatemala en lo que se da el proceso. Los convenios internacionales establecen que, mientras a estas personas se les resuelve su estatus migratorio, Guatemala tiene la obligación de darle las condiciones en términos de generación de empleo, educación y salud.

“Pero al revisar las polí­ticas guatemaltecas en esa materia, nos terminamos dando cuenta que son las mismas razones por las que los salvadoreños y hondureños están migrando.

Castaneda señaló que tal parece que Estados Unidos quiere que Honduras, Nicaragua y Costa Rica sean paí­ses seguros.

Convertir a El Salvador en un cuarto paí­s seguro implicarí­a que mientras un hondureño por ejemplo, esté en el paí­s mientras le resuelven su pedido de asilo en Estados Unidos, el Estado salvadoreño debe darle empleo, educación y salud; obviamente lo que ocurrirí­a es agudizar más el problema, y por ende, ninguna de estas naciones tienen las condiciones o la capacidad de convertirse en paí­ses seguros.

Lourdes Molina Escalante, coordinadora de polí­tica fiscal de ICEFI opinó que un punto fundamental que nunca se aborda es el derecho a no migrar, es decir, que en el paí­s se formulen polí­ticas adecuadas para que las personas puedan desarrollarse.

“Los Estados tienen la obligación de generar las condiciones para que las personas se queden”, consideró Escalante.

En resumen, la forma en que se estructura el Presupuesto General de la Nación incide en el bienestar de las personas, si se quiere hablar de polí­ticas fiscales.

Todo tiene que ver en que el Estado debe dar a sus ciudadanos acceso a una vida digna, salud, educación y servicios públicos de calidad.

En Centroamérica lo que se ve es una caí­da en la carga tributaria, en Guatemala es de 9.8 del Producto Interno Bruto (PIB), es decir que por cada 100 quetzales, el Estado solo recauda 9 y eso es insuficiente para llevar a cabo programas sociales. En El Salvador es de 18% del PIB y se prevé que para el próximo año caiga.

La corrupción es otro factor que influye, pues esos recursos que estaban destinados para programas, nunca llegaron y terminan afectando a la población.

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Carlos Ramos
Periodista salvadoreño
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