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domingo, 16 de mayo del 2021

Hacia una nueva era, desafí­os de las izquierdas

Todo parece indicar, no nos podemos apresurar en juicios, que lo que ha ocurrido en EEUU afectará para bien o para mal a todo el mundo. EEUU es la potencia mundial  hegemónica y aunque Rusia y China persisten en su afán de llegar a la supremací­a, ello aún está lejos de lograrse.

Está el dicho aquel que dice: Cuándo EEUU estornuda, el Mundo tiene gripe… Y nuestros paisitos están tuberculosos.

Pero tenemos que ver las cosas tal como son: A Washington ha llegado una nueva raza ideológica que en la campaña electoral fue homofóbica y racista. Hay una nota periodí­stica en El Paí­s que dice que la Casa Blanca es más blanca, rica y masculina, lo que evidencia la ejecución de un cambio prometido por el actual mandatario.

Se trata de una nueva derecha que incentiva el nacionalismo, que quiere recomponer su ideologí­a e instaurar un modelo que demuestre el éxito del ascenso individual como premisa del quehacer polí­tico, todo lo contrario de la democracia.

Es decir, esta ideologí­a acabará, si se logra imponer, con todo los vestigios de democracia burguesa que hemos conocido. ¿Será un neofascismo realmente como algunos ya advierten? Todo está por probarse y verse.

Lo cierto es que en el mundo se vive gran incertidumbre: en el Cercano Oriente casi una tercera guerra mundial y resurgimiento de las ansias del armamentismo nuclear. Europa en crisis de integración y de surgimientos de nuevas derechas filoneofascistas. Latinoamérica, invadida de narcos y de reflujo de la izquierda a causa de la inutilidad y la corrupción.

En El Salvador el cambio se avecina. Van a completarse dos perí­odos con gobiernos de izquierda que hasta ahora no han hecho cambiar mucho la realidad de pobreza y exclusión en la que vive la mayorí­a de nuestra población.

El primer gobierno de izquierda defraudó severamente; su liderazgo se decantó por la corruptela más bajera que se ha conocido. Mientras miles murieron y se sacrificaron en la guerra bajo el concepto de entrega total por el cambio y la justicia, el primer presidente de izquierda se dedicó al mantenimiento de la impunidad histórica y a comprase whiskys, puros, zapatos y calcetines para millonarios.

El segundo gobierno sigue amarrado al neoliberalismo y actúa con paños tibios frente a los cambios estructurales que deben propiciar la justicia social y que se prometieron en las anteriores décadas de luchas populares. Aún tiene oportunidad de comenzar esa transformación, aunque la velocidad del tiempo y de lo amarrado que está el gobierno a los poderes fácticos históricos, indica que seguirá profundizándose la crisis hasta que la derecha retome el poder.

Entonces, las izquierdas, incluida la salvadoreña tienen que hacer un esfuerzo real de dar una mirada a sus orí­genes morales y éticos; a la intelectualidad le toca la creación de ideas y modelos que lleven a fortalecer la democracia con justicia social para romper con la inequidad, la exclusión y la pobreza que vivimos.

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Jorge Dalton
Cineasta

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