Por Redacción ContraPunto
San Salvador, 1 de octubre de 2026. El Fondo Monetario Internacional (FMI) completó la segunda y tercera revisión del acuerdo de Facilidad de Fondo Ampliado (EFF) con El Salvador, habilitando un desembolso inmediato de aproximadamente 138 millones de dólares, en un contexto de crecimiento económico, avances en la consolidación fiscal y compromisos pendientes en materia de sostenibilidad de la deuda, transparencia institucional y reducción de la participación estatal en actividades vinculadas con Bitcoin.
La decisión de la Junta Ejecutiva del organismo multilateral representa un nuevo avance en el programa económico acordado con el Gobierno salvadoreño, aprobado el 26 de febrero de 2025 por un período de 40 meses, con un financiamiento total equivalente a 1,400 millones de dólares.
El desembolso autorizado asciende a 101.96 millones de derechos especiales de giro (DEG), equivalentes a unos 138 millones de dólares, luego de que las autoridades salvadoreñas cumplieran una parte sustancial de los compromisos establecidos, aunque algunos criterios de desempeño registraron incumplimientos que fueron objeto de exenciones por parte del organismo.
Crecimiento económico y recuperación de la confianza
En su evaluación, el FMI destacó que la actividad económica salvadoreña ha superado las expectativas, impulsada principalmente por las mejoras sostenidas en seguridad y el incremento de la confianza de los inversionistas.
El organismo también reconoció avances en los indicadores sociales, el fortalecimiento de los colchones fiscales y externos, así como una reducción significativa de los diferenciales de riesgo soberano.
Las proyecciones incluidas en el informe estiman que el Producto Interno Bruto (PIB) real crecerá 3.9 % en 2025, 4.5 % en 2026 y 4 % en 2027. Estas cifras reflejan una perspectiva de expansión económica, aunque el organismo advierte que su sostenibilidad dependerá de la continuidad de las reformas estructurales y de una gestión prudente de las finanzas públicas.
El informe también proyecta que las reservas internacionales brutas pasarán de 4,814 millones de dólares en 2025 a 5,346 millones en 2026, con una previsión de 6,172 millones para 2027.
Estos indicadores forman parte de los esfuerzos para fortalecer la capacidad del país de enfrentar eventuales choques externos y mejorar su estabilidad macroeconómica.
La deuda pública continúa entre los principales desafíos
Pese a los avances reconocidos, el FMI subrayó que la consolidación fiscal debe mantenerse como una prioridad para colocar la deuda pública en una trayectoria descendente y preservar la estabilidad financiera.
Según las estimaciones del organismo, la deuda bruta del sector público no financiero representó el 87.6 % del PIB en 2025 y se proyecta que disminuya al 85 % en 2026, antes de alcanzar el 89.2 % en 2027.
Esta última proyección incorpora el reconocimiento de aproximadamente 2,300 millones de dólares en intereses acumulados y no pagados a los fondos privados de pensiones, un elemento que incide en la evolución de las obligaciones públicas.
El FMI considera necesario incrementar los superávits primarios mediante una mejor administración tributaria, control del gasto público y reformas pendientes en los sistemas de pensiones y la administración pública.
El organismo también enfatizó que el ajuste fiscal debe preservar el gasto social prioritario, especialmente aquel destinado a respaldar la reducción de la pobreza.
En 2025, la proporción de población salvadoreña situada por debajo del umbral de pobreza se estimó en 24.3 %, según los indicadores incorporados en el documento.
Bitcoin y el proceso de reducción de la participación estatal
Uno de los componentes más relevantes de la evaluación está relacionado con la política gubernamental de Bitcoin y los compromisos asumidos frente al FMI.
El organismo confirmó que el criterio de desempeño relacionado con la acumulación de Bitcoin no fue cumplido, aunque concedió una exención sustentada en medidas correctivas y compromisos renovados por las autoridades.
El programa contempla que no exista acumulación adicional de Bitcoin más allá de las donaciones documentadas.
Asimismo, el FMI valoró la transferencia de la propiedad mayoritaria y el control de la billetera electrónica gubernamental Chivo a un operador privado, pero sostuvo que la exposición residual del sector público debe eliminarse completamente.
La institución también pidió fortalecer la regulación, supervisión y gobernanza de los proveedores de servicios de criptoactivos, además de mejorar la divulgación de las posiciones de activos digitales en poder del sector público.
Entre las medidas pendientes figura la introducción de reformas a la Ley de Emisión de Activos Digitales.
Estas condiciones reflejan la continuidad de las diferencias entre la estrategia salvadoreña de incorporación de activos digitales y los mecanismos de control financiero exigidos dentro del programa de asistencia internacional.
Transparencia, gobernanza y reformas institucionales
El FMI también identificó como áreas prioritarias el fortalecimiento de la transparencia fiscal, la publicación de información sobre las finanzas públicas, la identificación de beneficiarios finales de sociedades y la divulgación de declaraciones patrimoniales.
A ello se suman las reformas relacionadas con la prevención del lavado de dinero y financiamiento del terrorismo (AML/CFT), así como el fortalecimiento de los mecanismos anticorrupción.
En el ámbito financiero, el organismo recomendó ampliar la supervisión sobre cooperativas e instituciones financieras públicas, mantener niveles adecuados de liquidez bancaria y modernizar el marco legal del Banco Central de Reserva.
El propósito de estas medidas es fortalecer la estabilidad del sistema financiero, mejorar la confianza empresarial y facilitar una expansión prudente del crédito privado.
El FMI pide acelerar la ejecución del programa
En su declaración posterior a la revisión, el primer subdirector gerente del FMI, Dan Katz, sostuvo que el programa económico ha producido beneficios tangibles, pero advirtió que persisten dificultades de implementación en determinadas áreas.
El funcionario señaló que la incertidumbre internacional exige una ejecución oportuna de los compromisos y una planificación adecuada frente a posibles contingencias.
La evaluación deja un panorama de avances macroeconómicos reconocidos por el organismo, acompañado de obligaciones fiscales e institucionales que todavía requieren atención.
Para El Salvador, el nuevo desembolso representa disponibilidad adicional de recursos dentro del acuerdo financiero, pero también mantiene vigente la exigencia de profundizar las reformas relacionadas con deuda pública, pensiones, transparencia, supervisión financiera y activos digitales.
El desafío central será convertir el crecimiento económico y la mejora de los indicadores financieros en condiciones sostenibles de desarrollo, sin comprometer la estabilidad fiscal ni debilitar la protección social de la población.
Fuente: Fondo Monetario Internacional (FMI), comunicado sobre la conclusión de la segunda y tercera revisión del acuerdo de Facilidad de Fondo Ampliado para El Salvador, 1 de octubre de 2026.


