Por Alonso Rosales, analista internacional
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos anunció, el 12 de diciembre de 2025, la terminación de todos los programas de Parole de Reunificación Familiar (Family Reunification Parole – FRP) que beneficiaban a ciudadanos de Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití y Honduras, así como a sus familiares directos.
Este cambio constituye una de las transformaciones más profundas de la política migratoria estadounidense en los últimos años y forma parte de un paquete más amplio de medidas impulsadas por la administración de Donald Trump para restringir y reforzar el control migratorio.
¿Qué era el parole de reunificación familiar?
El parole humanitario, en este contexto, era un permiso temporal que permitía a extranjeros con peticiones familiares aprobadas (I-130) entrar o permanecer en los Estados Unidos mientras se completaba el proceso tradicional de visa. Este mecanismo facilitó que miles de personas de los países afectados ingresaran legalmente y obtuvieran permisos de trabajo, en lugar de esperar fuera del país.
Según DHS, estos programas no estaban previstos originalmente en la ley como procesos automáticos para grandes grupos de inmigrantes. La administración argumenta que existían lagunas de seguridad, riesgos de fraude y verificación insuficiente en algunos casos, por lo que la medida busca “regresar el parole a su enfoque caso por caso” como fue ideado por el Congreso.
¿Cuándo y cómo entrará en vigor?

Los programas de parole terminarán oficialmente el 14 de enero de 2026. Para quienes ya cuentan con un parole bajo estos programas, el permiso se extinguirá en esa fecha, a menos que tengan una solicitud de ajuste de estatus (Formulario I-485) presentada antes del 15 de diciembre de 2025 y aún pendiente en enero de 2026; en ese caso, el permiso podría mantenerse hasta que se emita una decisión final.
Además, la autorización de empleo vinculada al parole también será revocada, y las personas que no tienen otra base legal deberán abandonar los Estados Unidos antes de la fecha límite.
Implicaciones para los ciudadanos de los países afectados
1. Pérdida de estatus y permisos de trabajo
Quienes dependen del parole perderán su estatus legal y, con ello, los permisos de trabajo que venían disfrutando, lo que podría obligarlos a dejar el país si no cuentan con otra vía migratoria.
2. Familias en riesgo de separación
Miles de familias que se habían reunificado temporalmente podrían enfrentar una separación forzada si no logran avanzar en sus procesos de residencia permanente antes de la fecha límite.
3. Mayor presión sobre procesos consulares y visas
Al eliminar esta vía más expedita de ingreso, las personas deberán esperar meses o años en sus países de origen para que se les otorgue una visa tradicional, lo cual podría generar retrasos, incertidumbre y un aumento de trámites consulares.
4. Impacto económico y social
La pérdida de permisos de trabajo afecta a quienes contribuyen a la economía estadounidense, tanto en sectores laborales como en el cobro de impuestos y envío de remesas a sus países de origen.
En los últimos años, la relación entre El Salvador y Estados Unidos ha estado marcada por una cooperación fuerte en materia de seguridad y migración, especialmente con figuras como el presidente Nayib Bukele y el entonces presidente Donald Trump.
Cooperación en migración y seguridad
Trump elogió públicamente a Bukele por su enfoque duro contra la migración ilegal y por colaborar en la lucha contra pandillas transnacionales. Ambos líderes se comprometieron a trabajar juntos para detener la inmigración irregular, incluyendo diálogo sobre tácticas para enfrentar pandillas como Tren de Aragua, que Estados Unidos considera una amenaza regional.
Además, El Salvador aceptó participar en mecanismos de cooperación, incluyendo acuerdos informales para recibir deportados y trabajar en temas de seguridad fronteriza.
¿Protegió esto a los salvadoreños del fin del parole?
La respuesta más precisa es: no directamente. Aunque la relación estratégica ha fortalecido aspectos de la cooperación bilateral —como la lucha contra pandillas y temas de seguridad— no ha impedido que los salvadoreños sean tratados igual que ciudadanos de otros países en las políticas de migración del DHS. El fin de los programas de parole fue aplicado de forma general para múltiples nacionalidades, sin otorgar un trato preferencial explícito a El Salvador.
Esto refleja que, a pesar de las alianzas en seguridad, las decisiones migratorias de Estados Unidos están guiadas por prioridades internas de política fronteriza y seguridad nacional, que hasta ahora no han diferenciado entre naciones con acuerdos estratégicos y otras sin ellos.
FUENTES .TELEMUNDO, INMIGRACION,LAW.AILA.ORG, DHS


