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jueves, 21 de octubre del 2021

FGR cita a Guillermo Gallegos para que declare por militarización de Congreso Salvadoreño

El parlamentario de GANA ha expresado su respaldo a la llegada de las Fuerzas Armadas al recinto legislativo.

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El vicepresidente de la Asamblea Legislativa y diputado del partido GANA, Guillermo Gallegos, informó que ha sido citado por la Fiscalía General de la República (FGR), para que declare por la militarización de las instalaciones de la Asamblea Legislativa, ocurrida el pasado 9 de febrero.

En ese día, el mandatario de la República, Nayib Bukele, convocó a los parlamentarios a plenaria extraordinaria mediante el uso del Consejo de Ministros, para poder aprobar los $109 millones provenientes de un préstamo del BCIE destinado a financiar la fase III del Plan Control Territorial.

Sin embargo, solo 23 fueron los que atendieron el llamado de Bukele, mientras los demás acataron la indicación planteada en una previa sesión plenaria que establecía que no existía “calamidad pública”, para poder hacer uso del artículo 167 de la Constitución de la República.

Uno de los que sí asistió fue Gallegos, quien en esa ocasión expresó su respaldo a la llegada de las Fuerzas Armadas al recinto legislativo.

En este sentido, dijo que eso no fue no es anormal y siempre sucede cuando llega el presidente a la Asamblea, pero no se distinguen porque andan de civil.

“No me considero ofendido, ni molesto por eso. Era un dispositivo por la llegada del presidente… Hay diputados que no estuvieron aquí y andan hablando cosas que no son; yo que estuve aquí puedo dar fe que no hubieron disturbios gracias a la protección de policías y militares”, manifestó.

Además, acotó que no considera que se trate de un retroceso en la democracia del país, lo que si señaló que el dispositivo estaba a cargo del ministro de Defensa, Francis Monroy, y el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Arriaza Chicas.

“Impedirlo nosotros no podíamos. Entiendo que el diputado Cardoza se lo pidió al director de PNC, él se comprometió, pero decidieron ingresar”, recordó.

Por su parte, el secretario  jurídico de la Presidencia de la República, Conan Castro, reveló que Gallegos, autorizó el ingreso de policías y militares al Salón Azul de la Asamblea Legislativa el 9 de febrero.

"Él fue quien abrió las puertas, a la orden de él se abrieron las puertas del Palacio Legislativo; no fue que llego el presidente a irrumpir con la policía ni nada de eso (…) él es quien abre las puertas, él es quien autoriza la entrada tanto de la policía como de las Fuerzas Armadas, a solicitud de él para proteger a los señores diputados que encuentran y resguardar el recinto y así como también la invitación a que se siente el señor presidente en la silla", afirmó Castro en una entrevista televisiva.

Por lo tanto, la diputada Cristina Cornejo, informó que la Junta Directiva evalúa aplicar sanciones administrativas para los diputados que permitieron el ingreso de militares fuertemente armados a las instalaciones del Órgano Legislativo.

Por su parte, el director de la PNC negó los señalamientos en su contra por presuntamente haber hecho uso excesivo de la fuerza en el palacio legislativo.

“Ese día había una convocatoria constitucional del Consejo de Ministros, era un evento público, una convocatoria en la cual todos los diputados de la República, los 84, tenían la obligación de asistir y como Policía Nacional Civil cumplimos dos requerimientos: el primer requerimiento fue del señor jefe de seguridad de la Asamblea Legislativa que tiene a cargo lo que es un convenio de seguridad entre la policía y la Asamblea; en ese convenio se regula la presencia de policía de seguridad de tránsito, de mantenimiento de orden y otros, dependiendo de la circunstancia del evento”, aclaró Arriaza Chicas.

Estos hechos, han sido condenados por la comunidad internacional y la noticia fue recogida por medios de prensa de todo el mundo que publicaron fotografías de la Asamblea militarizada y con exceso de presencia policial.

En cuanto al caso de los agentes PPI, sostuvo que solo fue un problema administrativo pero no tenían el objetivo de dejar sin su seguridad a los diputados.

Recapitulación de los hechos el 9 de febrero

Entre tanto, el presidente Nayib Bukele dió  una semana a la Asamblea Legislativa para que apruebe el empréstito de $109 millones que necesita para impulsar la fase III del Plan.

Estas palabras las dijo cuando salió del Salón Azul y se dirigió al podio que había sido instalado en una tarima en la parte sur del Palacio Legislativo.

Bukele llegó al podio donde se dirigió a la población que lo apoyaba y   se había aglutinado desde horas tempranas de la tarde para apoyar al presidente.

Entones que cuando en breves palabras manifestó que le daba una semana más a los diputados para aprobar el préstamo.

El  gobernante expresó que si en una semana los diputados, a quienes llamó  "sinvergüenzas", no han aprobado el financiamiento para su plan de  seguridad, el Consejo de Ministros los va a volver a convocar y estará  en manos del "pueblo" esgrimir el artículo 87 de la Constitución de la  República que otorga el derecho a la insurrección cuando se rompe el orden constitucional.

Las personas aglomeradas gritaban "Insurrección, Insurrección, Insurrección", pero el mandatario repitió tres veces la palabra: "Paciencia".

La solicitud de crédito fue presentada el 6 de noviembre de 2019 al Palacio Legislativo por el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, y servirá para modernizar a la Policía Nacional Civil (PNC) y a la Fuerza Armada en su lucha contra la criminalidad.

El Ejecutivo necesita que los diputados autoricen con 43 votos la negociación con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Posteriormente, cuando se cumpla con ese requisito debe volver a la Asamblea para su ratificación que se aprueba con mayoría calificada, es decir, 56 votos.

Salón Azul militarizado

En el interior de la Asamblea se vivió momentos intensos. Altercados de periodistas con policías, movimiento de elementos del Ejército y de la PNC rodeando todo el perímetro del Centro de Gobierno y más allá.

Los diputados que habían llegado, no sobrepasaban de 20. Eran de Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), del Partido Demócrata Cristiano (PDC); Juan José Martel de Cambio Democrático (CD); Leonardo Bonilla, diputado No Partidario; del Partido de Concertación Nacional (PCN) y de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

El presidente Bukele estaba previsto que llegaría al Salón Azul,  dado que el Consejo de Ministros había convocado a que se realizara una sesión extraordinaria para autorizar los recursos financieros. Pero no llegaba ni a a más de 20 el número de diputados, ya que el sábado, el presidente del Congreso, Mario Ponce, había convocado para el lunes a las 12 del mediodía a sesión extraordinaria.

Además, la Asamblea ya había declarado improcedente la decisión del Consejo de Ministros, porque si bien el artículo 167, ordinal 7, de la Constitución le da la facultad de "Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa, cuando los intereses de la República lo demanden", el pleno consideró que es improcedente porque avalar $109 millones no es una emergencia constitucional.

Y llegó el gobernante, cuando al fondo el batallón presidencial comenzó con la marcha que entonan cuando el presidente de la República asiste a un acto oficial.

Bukele saludó a un par de directivos que se encontraban en ese momento, como Guillermo Gallegos y Lorenzo Rivas de (GANA) "para dar por iniciada la sesión".

Y con todo y soldados y policías

En un hecho sin precedentes, previo al ingreso del mandatario, los directivos se habían reunido con el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Arriaza Chicas; y el ministro de Defensa, René Merino, para tratar asuntos de logística y seguridad.

Las puertas del Salón Azul fueron abiertas, pero quienes entraron primero fueron soldados y agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), de la PNC y se colocaron en todo el pleno, frente a la mirada de inceridumbre de los diputados que no alcanzaban a comprender lo que estaba ocurriendo.

El presidente Bukele se sentó en la silla presidencial de la Asamblea, es decir la del diputado Mario Ponce. Tomó la palabra y agradeció a los legisladores que habían llegado a la convocatoria, y sentenció que aquellos que no habían asistido estaban en desacato. Luego manifestó: "antes de tomar una decisión vamos a hacer una oración"; y se puso las manos en el rostro.

Pasados unos minutos, sin decir una palabra, se retiró del recinto legislativo, custodiado por su seguridad; atrás iban en tropel soldados y policías y adentro del Salón Azul quedaban los diputados que poco a poco, comenzaron a retirarse.

Para el diputado pecenista Raúl Beltrán Bonilla, considera que lo ocurrido es un mensaje de fuerza entre dos Órganos de Estado, pero a la vez tiene otra interpretación. "Hay que esperar el anuncio del señor presidente, si la medida es disolver la Asamblea  eso es lo que hay que esperar porque no hay otros asomos".

Y agregó, "aquí hay un hecho consumado, están incluso tratando de sacar a los miembros de la prensa, ¿a cuenta de qué? un país que ha tardado años, que derramó sangre".

El analista político Julio Valdivieso dijo que esta acción daba un tiempo para tender puentes y resolver el impasse. Llamó también a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), así como a la Fiscalía General de la República (FGR), tomar cartas en el  asunto y evitar que haya un rompimiento del orden constitucional.

Pueblo casi se desborda en ansias de “insurrección"

Las frases “pidamos a Dios sabiduría” y “nadie es más sabio que Dios” tuvieron que salir de la boca del mandatario salvadoreño en al menos cinco ocasiones en el segundo mensaje que le dirigió a la población, esto luego de haber ingresado al Salón Azul y haberse sentado en la silla de la presidencia del Parlamento Salvadoreño.

Con estas palabras, el Jefe de Estado intentó calmar los ciudadanos a quienes minutos antes había agitado con un mensaje confrontador al invocar el artículo 87 de la Constitución, que indica la insurrección de la población.

Por lo tanto, las al menos 500 personas que habían atendido el llamado desde las 12 del mediodía, hicieron propio el mensaje y exigieron que esto se cumpliera, debido al cansancio social que existe por los niveles de corrupción que hay en el país.

Sin embargo, el presidente se echó para atrás y les solicitó en reiteradas ocasiones que se les diera “a estos corruptos” un compás de espera de una semana para que resolvieran el inconveniente con la aprobación de los fondos de para la tercera fase del Plan Control Territorial.

“Si en una semana no resuelven esta situación estos corruptos, yo no me voy a interponer entre ustedes y el cumplimiento del artículo 87”, expresó Bukele a la multitud.

Pese a la petición, la población estaba renuente de retroceder, pero fue un joven que a lo lejos dijo: “Si, demos una semana”.

Ese grito generó una reacción en cadena para que la población cambiara de parecer y respaldara a un Bukele que hizo un ademán de “dame sabiduría señor” y con una gesticulación de “ayúdame ante esto”.

Con ello, el estadista logró retirarse con el séquito de militares que lo estaban escoltado, en una imagen que se podría apreciar como beligerante.

Por su parte, los ciudadanos tuvieron que irse a sus casas con una sensación agridulce de la actividad, pero que al menos lograron compartir saludos con Carlos Marroquín, director de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social; con Mario Durán, ministro de Gobernación y otros funcionarios que circularon entre los presentes para saludarlos y retratar el momento con una “selfie”.

Muchos de los asistentes llegaron de los departamentos de La Paz, La Unión, San Vicente, San Miguel, San Salvador, con el objetivo de respaldar el intento de insurrección.

Muchas de esas personas utilizaron las redes sociales para poder llamar a otras personas y otras daban reportes vía Facebook Live para dar el “minuto a minuto” del acontecimiento.

Algunos llevaron a sus mascotas y otros fueron más osados y llevaron a sus hijos para querer ser parte de este capítulo inédito en la historia actual moderna salvadoreña.

Al final de la actividad, ContraPunto abordó al vicepresidente de la República, Felix Ulloa, para preguntarle su postura del desarrollo de este suceso.

Ulloa sostuvo que el mandatario no ha llamado a la insurrección y que solo recalcó que se encontraba ese apartado en la Constitución de la República, pero que en la otra semana es posible que la población pueda hacer uso de ese derecho.

En cuanto a la inasistencia de la mayoría de diputados a la plenaria extraordinaria de Consejo de Ministros dijo: “Considero que no atendieron una responsabilidad Constitucional, además de solucionar este problema”.

Además, consideró que el tiempo de espera de una semana es un tiempo prudencial, porque lo que demuestra que lo que menos quiere es confrontar con otro Órgano de Estado, sino lo que quiere que haga su trabajo, porque está en juego la vida de miles de salvadoreños.

El vicemandatario expresó esto último en el sentido, que si no se aprueban los fondos no se puede fortalecer a la PNC y Fuerza Armada, lo que desencadenaría problemas.

Por su parte, el diputado de GANA, Mario Tenorio, dijo que la militarización no la esperaban y por lo que están a la expectativa que esto pueda normalizarse.

Asimismo, indicó que la llegada de la Fuerza Armada fue innecesario, por lo que hay que buscar la armonía de los Órganos de Estado.

“Esto debe ser una oportunidad para que nosotros los diputados evaluemos que estas situaciones no se repitan, no creo que sea la intensión del presidente”, expresó.

Por su parte, Yusef Bukele, hermano del mandatario, sostuvo que la única alternativas es actuar contra los corruptos.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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