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jueves, 13 de mayo del 2021

El Proyecto Chapultepec

El domingo 9 de agosto fue presentado el Proyecto Chapultepec por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y la Secretaria de Cultura Federal, Alejandra Frausto. El lugar de la conferencia de prensa fue Los Pinos, la antigua residencia presidencial mexicana abierta al público el 1 de diciembre de 2018 como un gesto simbólico del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador.  

El proyecto es encabezado por Gabriel Orozco artista plástico designado en 2019 como Coordinador por el Presidente de México. Orozco no estuvo en la conferencia de prensa, lo que generó dudas y cuestionamientos.

En 2017, Orozco montó un Oxxo dentro de la Galería Kurimanzutto. En el interior de la tienda se exhibían más de 300 productos con su sello personal, actualmente es el artista contemporáneo mexicano más cotizado en el mundo, calificado como genio o charlatán por seguidores y detractores.

El Proyecto Chapultepec es considerado emblemático de la actual administración dados sus alcances y costos. Para 2020 se asignaron un promedio de mil millones de pesos (unos 50 millones de dólares). En los siguientes años contempla el desarrollo de 12 recintos culturales, tres calzadas flotantes, interconexiones entre las cuatro secciones, saneamiento ambiental y la creación del controversial Pabellón Contemporáneo Mexicano en lugar del Jardín Botánico en la Primera Sección.    

Sin duda, es un proyecto ambiental, social y cultural, costoso y de gran alcance que catapultará a Chapultepec al primer lugar mundial como bosque y parque urbano.    

Hay una babel de opiniones, muchas mal intencionadas y sin sustento y se esperaría de la academia menos apasionamientos y una postura objetiva, seria y crítica con respecto a lo que representa el Bosque de Chapultepec para la Ciudad de México y la República en sus aspectos sociales, históricos, culturales y ambientales.  

No es un proyecto centralista, es nacional. Chapultepec recibe un promedio de 24 millones de visitantes por año lo que representa casi el 20 % de la población de México. Por eso es innegable su función social y su importancia para todo el país. Posee 800 hectáreas y está dividido en cuatro secciones, más del doble de Central Park de Nueva York y el triple de Hyde Park de Londres y recién sobrepasó al Parque Metropolitano de Chile, uno de los más grandes de América Latina y el mundo. 

La Primera Sección es la considerada histórico-cultural, algunos lo conocen como “Viejo Bosque”, se tienen registros de asentamientos humanos del año 3000 A. C posteriormente pasaron teotihuacanos, tepanecas, toltecas y mexicas antes de fundar México-Tenochtitlan. Muchos de los acontecimientos que forjaron la identidad mexicana sucedieron en Chapultepec.

Sobre el Paseo de la Reforma, en su poligonal, se ubica la infraestructura cultural más importante del país: un centro de espectáculos (Auditorio Nacional), un Jardín de Adultos Mayores, un Jardín Botánico, tres museos (Antropología, Arte Moderno y Tamayo), tres galerías abiertas sobre las rejas (Acuario, Grutas y Gandhi) con una extensión de casi un kilómetro, los parques Líbano, Winston Churchill (El Mexicanito), Tamayo y de la Amistad.  Muy cerca están el Centro Cultural del Bosque, el Zoológico de Chapultepec y Casa del Lago Juan José Arreola. Y a lo lejos, sobre el Cerro del Chapulín, el Museo Nacional de Historia donde se firmaron los Acuerdos de Paz de El Salvador en 1992.  

En esta zona, la novedad controvertida será el Pabellón Contemporáneo Mexicano definido en el resumen ejecutivo del Plan Maestro como un “espacio libre y democrático para las diversas expresiones contemporáneas del país, incluyendo arquitectura, diseño, fotografía y artes plásticas”.  

Los asegunes, como se dice en el lenguaje popular mexicano, es que el espacio será para exponer la obra de Orozco y la sustitución del Jardín Botánico cuyo orquidario, que es una réplica del que está en el Jardín de Adultos Mayores, para reubicarlo en la Segunda Sección junto al Museo de Historia Natural, El Cárcamo y los Tanques de Dolores. El movimiento obedece a una lógica natural.

La desmemoria es terrible e ingrata. Lo mismo criticaron en su momento la creación del Museo Rufino Tamayo para exponer la obra del artista oaxaqueño y enaltecer su ego y la postura “oficialista” de Diego Rivera de pintar murales en edificios públicos.

También hay una intención clara de inventarle abolengo al Jardín Botánico, creado en 2006, que no tiene nada que ver con el establecido en 1925 en donde se encuentra actualmente el Jardín de Adultos Mayores.

Tampoco es correcto nombrarlo “Nezahualcóyotl” ni atribuirle al Rey Poeta la autoría de los antiguos jardines botánicos mexicas cuya invención corresponde a Moctezuma Xocoyotzin.

El reciente Jardín Botánico sustituyó al Centro de Convivencia Infantil y sigue conservando sus mismas áreas verdes de antaño con todo y arboreto. Nadie permitirá de ninguna forma alteraciones al arbolado, por lo que el Pabellón deberá acomodarse a las zonas ya impactadas. 

Existe un respeto cuasi genuflexivo a todos los árboles en el bosque, son seres vivientes, no se permite a los visitantes colgar hamacas, clavar o pegar letreros, entre otras medidas restrictivas.  

Por otra parte, retomando la descripción de Chapultepec, debajo de la Segunda Sección pasa el 25 % del agua que se consume en la Ciudad de México a través del sistema Lerma-Cutzamala, en la década de los 50 Diego Rivera pintó el mural “El agua origen de la vida” en un cárcamo detrás están los cuatro tanques de almacenamiento con millones de litros de capacidad. La vocación de esta sección es recreativa y deportiva.

La Tercera Sección tiene un perfil ambiental por los servicios que presta a la ciudad: amortiguación del ruido, purificación del oxígeno, recarga de los acuíferos, refugio de fauna local y migratoria. En esta zona es urgente la intervención y el saneamiento ambiental, la captación pluvial de los suelos y la recuperación de espacios abandonados. 

En 2019 se incorporó la Cuarta Sección que aún no está abierta al público y en la que están previstas una serie de sitios nuevos como la Cineteca Nacional y otros dedicados al ejército mexicano. 

El Proyecto Chapultepec marca una continuidad de los Planes Maestros de la Primera y Segunda Secciones iniciados hace 17 años. No existe conectividad peatonal entre secciones, un sueño largamente acariciado que realzará la arquitectura del paisaje y las áreas verdes, al poder recorrer esos maravillosos ocho kilómetros cuadrados llenos de recintos culturales, manantiales, lagos, fuentes y monumentos.

Además del componente ambiental necesario en la Tercera y Cuarta Secciones y la creación de infraestructura cultural en las zonas cercanas a Observatorio y Tacubaya que carecen de estos servicios ocasionan una inversión inmediata a corto y mediano plazo.

Son comprensibles las posturas que critican los recientes desatinos de la Secretaría de Cultura Federal como la distribución errónea de presupuestos y las deudas asumidas y no pagadas con artistas e intelectuales el año pasado e incluso la coyuntura de la pandemia y la crisis económica mundial que han dejado en la pobreza a buena parte de artistas, gestores culturales y creadores, bajo esa perspectiva tal vez sea prudente la espera.

Lo que resulta execrable es la politización sistemática per se y las críticas al manejo del espacio público por parte de diletantes que ven a Chapultepec como su jardín particular. Es importante recordar que el año pasado el Bosque de Chapultepec fue galardonado por el Word Urban Parks con medalla de oro por su gobernanza y manejo.

Por eso antes de opinar, bilis y rabia mediante, hay que conocer el proyecto.

http://proyectochapultepec.cdmx.gob.mx:8000/index.php

Gabriel Otero
Gabriel Otero
Escritor, editor y gestor cultural salvadoreño-mexicano, columnista y analista de ContraPunto, con amplia experiencia en administración cultural.

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