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lunes, 02 de agosto del 2021

El presidente Bukele en la ONU

Ha habido muchos discursos celebres en los 74 años de existencia de este organismo. Entre ellos, el largo discurso de Fidel Castro, realizado el 26 de septiembre de 1960. Que irónicamente comenzó diciendo “Aunque nos han dado fama de que hablamos extensamente, no deben preocuparse. Vamos a hacer lo posible por ser breves”. Y se tardó casi cuatro horas y media; aunque la mayoría lo escuchó con mucha atención, y muchos con admiración.

Unos días después, el 13 de octubre de 1960, se hizo celebre el primer ministro de la ex Unión Soviética, Nikita Krushev, no por lo que dijo en su discurso ante la ONU, sino que por su exabrupto al golpear con fuerza la mesa con ambas manos; pero no solo eso, sino que además, se quitó el zapato derecho y le pegó con él. Para exigir que le dieran la palabra, furioso ante el discurso del delegado de Filipinas, que acusaba a la URSS de haberse tragado los países de Europa del Este.

De igual forma, fiel a su estilo campechano y desenfadado, Hugo Chávez llamó la atención de la opinión mundial en la Asamblea General de la ONU, el año 2006, por la forma en que inició su presentación, al decir: “Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar, huele a azufre todavía en esta mesa, donde me ha tocado hablar”. Refiriéndose al presidente de los Estados Unidos George W Bush.

Muchos han criticado o alabado el breve discurso que diera el presidente salvadoreño Nayib Bukele en la sede de la ONU el recién pasado 26 de septiembre; pero  lo que no se puede negar (independientemente del contenido), es que este será quizá el discurso más recordado de la 74 edición de las Naciones Unidas. No solamente por decirles que el organismo es obsoleto por no hacer suficiente uso de la nueva tecnología; sino que por haberse tomado una foto (selfie) con su teléfono móvil. Pero, independientemente de que unos (sus detractores) lo hayan criticado por que a su juicio desperdició la oportunidad de hablar sobre los problemas que tiene El Salvador (migración, violencia, pobreza, contaminación y deforestación) al igual que la mayoría de países pobres de América Latina.

Y que otros (sus seguidores) lo hayan apoyado, porque consideran cierto que la ONU es obsoleta en forma y contenido. Yo creo que de todas maneras, no era en ese foro que se iban a lograr los apoyos necesarios de la comunidad internacional, sino que en las reuniones bilaterales, tanto con el presidente de Estados Unidos, como con el resto de países y organismos que asistieron a la 74ª Asamblea General de la ONU.

En cuanto al apoyo a una comisión contra la corrupción CICIES, ya se realizaron las primeras reuniones, del GOES con la OEA y con la ONU, para definir términos y fechas para comenzar su implementación. Y, en cuanto a la relación con el Gobierno de Donald Trump, de nuevo, sus seguidores aplauden el acercamiento entre nuestro país y los Estados Unidos; y sus detractores, lo acusan de haber firmado un acuerdo de “tercer país seguro”. Al cual adversan no solamente porque dicen que no es cierto que El Salvador sea un país seguro, ni para los migrantes, ni para los salvadoreños; también, porque esa nominación afectaría la pretensión de nuestros migrantes de pedir asilo en el país del norte, porque se les caería el argumento principal, que es la inseguridad en el país.

Yo prefiero esperar, a ver cuáles fueron los términos de este acuerdo, para saber en qué nos va a beneficiar; es decir, que independientemente de que seamos un país pobre y pequeño, que difícilmente se va a oponer a una corriente que ya le fue impuesta a nuestro hermanos mayores: México, Guatemala y Honduras. Creo que los norteamericanos le han designado un papel de liderazgo en el área al presidente Bukele, y que están obligados a potenciarlo, ayudándole a mejorar las condiciones de gobernabilidad en los temas de migración, seguridad, inversión social, crecimiento y desarrollo económico. Ojalá no me equivoque, por el bien del país.

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