Por Francisco de Asís López Sanz
Durante décadas, la cooperación internacional ha confiado en herramientas como el Marco Lógico (logframe): claras, estructuradas y basadas en evidencia. Sin embargo, dado que la participación de los actores es clave para el éxito del proyecto, un modelo lineal puede no ser adecuado para comunidades que no piensan de manera lineal. Como señaló el Banco Mundial en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2015:
“Las personas tienen acceso a múltiples y a menudo conflictivos modelos mentales, y cuál invocan para tomar una decisión depende del contexto.”
Puntos clave
Los modelos lineales pueden pasar por alto cómo las emociones, historias, identidad e intuición influyen en la toma de decisiones.
Las emociones afectan la participación: la confianza determina el compromiso, la esperanza impulsa la acción, el miedo bloquea el diálogo y el orgullo acelera la cooperación. Ignorar esto puede dar como resultado proyectos “correctos en el papel” pero desconectados de la experiencia real.
El Enfoque Híbrido Logos–Pathos

Este modelo complementa el logframe con:
• Narrativas comunitarias – compartir historias y aspiraciones.
• Indicadores cualitativos emocionales – medir confianza, inclusión y dignidad.
• Sensibilidad cultural – integrar valores, rituales y símbolos locales.
• Procesos relacionales – círculos de diálogo y espacios de reflexión.
Es especialmente adecuado para proyectos participativos, comunitarios o de cohesión social, como gobernanza, educación, empoderamiento juvenil, programas de salud, preservación cultural o iniciativas de construcción de paz. Garantiza que emociones, confianza e identidad cultural sean centrales para el éxito.
Impacto Integral
Los proyectos que integran logos y pathos son más inclusivos, resilientes, sostenibles y éticos. Combinar rigor analítico con inteligencia emocional y cultural fortalece las alianzas y genera desarrollo que realmente importa a las comunidades.
Imagen de JPDurán y Redes Sociales


