Juan Ramírez de Pinkas |
Miró al cielo y la vio flotando, una especie de nube iridiscente unida a un hilo que salia de su pecho, sin dejar herida, cuando salió, recordó que dijo quisiera ver mi alma…
El alma estaba libre y desde lo alto veía las flores que lucían sus pétalos como vestidos de diseñador.
Las mariposas detuvieron su vuelo y sorprendidas miraron esa pequeña nube nunca antes vista.
De pronto su mente quedó en blanco miró su alma tan lejos de ella y se preguntó por sus sentimientos.
Un pequeño hombrecito tocó su hombro y dijo buscas tus sentimientos? No los tendrás afirmó con la cabeza y agregó no son tuyos.
Cuando dijiste quiero ver mi alma se te concedió el deseo y la viste pero tus sentimientos salieron de ti.
Ahora para recuperar tu sentir tienes que morir y volver a nacer.
Las mariposas volaron en círculos y entonaron raras melodías mientras batían sus alas.
Las flores danzaban y sus colores formaban arco iris y el cielo sonreía.
Un milagro dijo ella necesito un milagro solo así recuperaré mi alma y cerró los ojos y anheló con todas sus fuerzas tener su alma.
Esa noche se tendió sobre la hierba y miró las estrellas sin ningún sentimiento, de pronto una gran luz se posó sobre ella y en medio estaba su alma.
De pronto sintió amor, dulzura, y deseos de llorar y comprendió, se le hizo el milagro y volvió a tener su alma y a sus sentimientos y se dio cuenta cuan maravilloso era sentir, amar y llorar.
Sin alma no somos nada más que cuerpos inertes, no hay nada más maravilloso que tener sentimientos y poder expresar nuestras emociones
Te amo alma mía, gracias por hacerme sentir lo maravillosa que es la vida aún cuando hay dolor, vale la pena tener risa y tener llanto.


