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miércoles, 12 de mayo del 2021

Einstein, la Imaginación y la Teorí­a de la Relatividad

Esta semana tuve la oportunidad de visitar varias ciudades de Suiza por negocios, incluyendo Bern.

Bern es una ciudad relativamente pequena con 125 mil habitantes. Hay varios puentes elevados en los cuales hay rótulos de advertencia de „no saltar” con un número telefónico para aquellos que se sienten suicidas.

El sí­mbolo de la ciudad de Bern es un oso pardo, y se miran por doquier estatuas y dibujos de osos. Anteriormente, los osos deambulaban por todos lados. Hoy en la actualidad los osos están recluidos en un parque, y hoy en invierno están invernando.

Pero lo que a mí­ en lo personal me atrae de la ciudad es su historia concerniente a Albert Einstein.

Fué acá en Bern donde Einstein en 1905 escribió la teorí­a de la relatividad.

Dicha teorí­a indica que el tiempo está completamente ligado al espacio (o distancia), a lo cual Einstein llamó “espacio-tiempo”.

Esto para mí­ es claro: se necesita tiempo para ir de un lado para otro.

Pero al contrario, se necesita “espacio” para que el tiempo “pase”.

Esto último no es tan aparente, pues si uno se queda sentado, sin moverse, el tiempo “pasa”. Pero esto no es tan as, pues nadita en el universo es inmóbil. Todo se mueve.

La tierra gira alrededor de su eje a mil kilómetros por hora, y además gira en su órbita alrededor del sol. El Sistema Solar gira en relación a la Galaxia, y esta gira en relación a otras galaxias o clústeres de galaxias.

Estando en Bern tuve chance de visitar la casa donde Einstein vivió en Bern. El no era suizo sino que alemán, pero consiguió un trabajo en Bern y por eso se mudó acá con su esposa.

Obviamente su “casa” (Einstein-Haus) es un atractivo turí­stico, hay museo e incluso un par de cafetines en su nombre.

Einstein, aún siendo un fí­sico y digamos relativamente inteligente, dijo claramente que lo más importante es la imaginación, más que el conocimiento.

Porqué dijo esto? Pues en efecto, el poder ver el mundo de una forma diferente y poder imaginarse cosas es lo que le llevó a formular sus teorí­as.

Por ejemplo, para la teorí­a del efecto fotoeléctrico (por lo que le dieron el premio nobel), Albert se imaginó ir montado arriba de un fotón y viajando a la velocidad del fotón (o sea de la luz).

Así­ mismo, todos los descubrimientos han sido basados en la gran imaginación de sus descubridores. Es por ello imperativo que el método educativo no solo se base en la imaginación sino también que inculque en las personas, en los jóvenes, la imaginación.

Eso de aprenderse de memoria cualquier carambada, aún siendo algo relativamente de importacia, no es tan útil como el dejar libre el pensamiento e imaginarse cosas.

 Así­ que animo a todos los educadores a dejar a que sus estudiantes se imaginen cosas. Así­mismo, animo a todos a pensar, a dejar libre su imaginación.

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José Luis Preza
Músico y colaborador de ContraPunto

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