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domingo, 24 de octubre del 2021

Educación familiar: vertical u horizontal

¿A los hijos hay que enseñarles a obedecer o a racionalizar? ¿Cuál método es mejor y por qué? ¿Es una fórmula que asegura tener "niños exitosos"?

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Debido a que uno de los debates más interesantes por estos dí­as tiene como protagonista a la educación familiar, me gustarí­a exponer mi punto de vista y experiencia personal a la misma. Por un lado están los fervientes creyentes del sistema vertical, que es el más tradicional. Este funciona como una empresa: los padres son los jefes y los hijos son los trabajadores, quienes obedecen. Las indicaciones y las órdenes son dadas en forma vertical y muchas veces sin otro argumento que un enfático "porque lo digo yo".

Esto se refleja en la población en general y queda explicado en la investigación: "EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO Y MANEJO SOBRE PROBLEMAS DE SALUD MENTAL EN EL HOSPITAL NACIONAL DE NIí‘OS BENJAMíN BLOOM. DEMANDAS EXISTENTES EN EL MISMO. RESULTADOS EXTRAPOLABLES AL MEDIO HOSPITALARIO PUBLICO SALVADOREí‘O, Y A LA POBLACIÓN SALVADOREí‘A, EN GENERAL”. Es la primera investigación sobre salud mental llevada a cabo en El Salvador, en ser publicada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por otro lado, ensayé aplicar el sistema horizontal, en el que desde pequeños a los niños se les hace pensar y tomar parte en su disciplina. Se les explica y se les da a elegir, decidiendo en consenso. Por supuesto, habrá ocasiones en que no sea tan sencillo y otras en que será necesario ser tajante, pero serán solo excepciones a la regla.

Desde mi perspectiva, y como madre de mellizos exitosos, funciona mejor la horizontal. No solo te obedecerán porque eres su padre sino porque van aprendiendo a razonar, a pensar, a tomar decisiones por sí­ mismos. Te verán como un aliado y no un tirano del que desean escapar a la brevedad posible. Tus hijos aprenderán a elegir pensando cuando les toque estar solos y no a darle la vuelta a la tortilla y hacer todo lo que simplemente les dijiste que no podí­an hacer.

Por eso es necesario enseñarles a pensar más que a obedecer. A medida que vayan creciendo, van a ir siendo más amigos y tratarán de escucharte, más aún cuando a veces discrepen.

Algunos me preguntan si los padres no pierden algo autoridad en el sistema horizontal. Quizás en apariencia un poco, pues los hijos le cuestionarán más, además de demandar dosis mayores de tiempo y entrega. Pero si el respeto existe en casa, éste nunca llegará a lí­mites extremos o al menos muy pocas veces. Al final, el saldo siempre será positivo.

Con el vertical, en cambio, se corre un riesgo muy grande, sobre todo cuando los niños ya sean mayores. Estos tratarán de ir bajando a los padres a la situación que ellos tuvieron antes y más si estos han sido menos exitosos de lo que están siendo los hijos.

La discusión de cómo educar a los hijos es fundamental y debe darse en el seno de la pareja. Hay una reflexión de Napoleón Bonaparte que me gusta tanto y que es el consejo perfecto para esta situación: "Los hijos se educan 20 años antes de que nazcan". Es decir, los padres debemos prepararnos para serlo, porque el experimento de serlo pasará una vez -y solo una vez- con cada hijo.

Si bien existen padres y madres con tendencias autoritarias, no deberí­a ser la personalidad de éstos lo que determine el tipo de sistema de educación familiar. El camino del consenso, como expresé antes, es la mejor opción. Tampoco deberí­a influir demasiado la personalidad de los hijos, aunque si tienen cierto grado de inmadurez podrí­an reaccionar con algo así­ como “ya soy adulto para que me des órdenes". En ese caso, tu respuesta será: “Nunca te he dado órdenes, sino sugerencias y tú elegirás lo que desees". Es una buena manera de aplicar esa educación horizontal. De alguien más maduro, en cambio, se espera una reacción del tipo: “Aunque me enoje, me gusta escuchar y razonar, pues me he dado cuenta que al final acabas teniendo la razón". Y sí­, es que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

El peor error que puede existir es tener un padre aplicando educación vertical y una madre horizontal al mismo hijo. No lo recomendarí­a, pues eso puede crear confusión y de hecho eso es lo más común en las relaciones verticales. ¿Cuántas veces no hemos escuchado decir la frase famosa “Ya vas a ver cuándo se entere papá”? (o mamá, según el más fuerte de carácter de la familia). La autoridad va más allá de ensordecedores gritos o castigos ejemplares, es el arte de educar desde el consenso y el raciocinio.

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Margarita Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicólogía Médica, Psiquiatrí­a infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España; colaboradora de ContraPunto
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