Alumnos y docentes de la Escuela Nacional de Agricultura “Roberto Quiñonez”, junto a trabajadores del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova”, denunciaron este jueves la usurpación de terrenos productivos que ambas instituciones por parte de campesinos que fueron soldados del ejército durante la guerra civil.
Consideran los denunciantes que se está vulnerando el derecho a los jóvenes de tener una educación plena así como el derecho al trabajo y el desarrollo de la agricultura nacional.
Los usurpadores, que dicen ser soldador veteranos y no atendidos por el Estado después de la guerra civil (1980-1992); que no tienen sustento con que alimentar a sus familiares.
En el año 2014, 120 personas usurparon aproximadamente 56 manzanas (mz) de tierra, las cuales eran utilizadas para desarrollo y producción del cultivo de caña de azúcar en la ENA, "este abuso representa una debilidad grave para la escuela, ya que impide el desarrollo integral de los agrónomos en formación", dindica el comunicado oficial.
Agrega que los estudiantes no pueden realizar una serie de acciones encaminadas al aprendizaje de las diferentes variedades de este cultivo tan importante para la industria azucarera del país.
La fertilización, repoblación de surcos, reconocimientos de variedades, cálculo del rendimiento de producción en campo, recuentos de mosca Pinta (plaga que afecta a la caña de azúcar), son algunas de las habilidades que los alumnos no pueden desarrollar en el campo.
Asimismo, la ENA dejó de percibir un ingreso de aproximadamente 120 mil dólares al año, como resultado de la venta de la caña de azúcar en la zona, afectando directamente su presupuesto general.
En cuanto a los terrenos ubicados en el área conocida como "Las 200", donde se encuentra ubicada la Unidad de Tecnología de Semillas (UTS) del CENTA, el pasado 11 de marzo, grupos externos agredieron al personal que allí labora y han ocupado 40 mz en total.
Durante los últimos cuatro años, a través de la UTS, se ha avanzado enormemente en la seguridad alimentaria, a través de la seguridad semillera, al fomentar la producción nacional de semilla de maíz, sorgo (variedades e híbridos) y variedades de frijol y arroz.
La producción de la UTS reviste de gran importancia ya que la importación de semilla de frijol se ha ido reduciendo, hasta llegar a cero desde el 2016. En maíz se produce el 100 % de la semilla certificada que los productores de grano necesitan, esto ha contribuido a disponer de nuestra propia semilla (soberanía semillera), a dinamizar la economía local, ahorrar divisas, generar empleo y evitar el riesgo del ingreso de plagas y enfermedades que pueden venir en la semilla y afectar la producción local.
Con la usurpación de las tierras utilizadas para la producción de semilla, dice el comunicado, en la UTS se dejará de producir la semilla básica de maíz, frijol, arroz y sorgo que utilizan los productores de semilla, quienes producen la semilla certificada que es entregada en los paquetes agrícolas que el MAG entrega a los productores de granos, anualmente.
Siempre en esta área de la UTS están las instalaciones del Multicentro Hortofrutícola, infraestructura que fue construida con el apoyo del pueblo y Gobierno de Taiwán, con el fin de fomentar la producción de plantas de hortalizas y frutales para que los productores diversifiquen sus fincas y así contribuir a la economía familiar. En esta área se producen plantas frutales y plantines de hortalizas con pureza genética, y se traduce para la institución un ingreso anual de $60,000 que hoy por hoy se ve en riesgo, concluye el texto de la denuncia.