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martes, 11 de mayo del 2021

Cristosal: Monitoreo de caravana migrante de enero 2020

Los migrantes que formaron parte de las caravanas de los años anteriores, quienes solicitaron visa humanitaria a México, parecen ir más esperanzados con entrar y permanecer en México que aquellos que viajan por primera vez

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En la tercera semana de enero un equipo de investigadores del Sistema Regional de Monitoreo sobre Desplazamiento Forzado y Migración Forzada se movilizó a Tecún Umán con la finalidad de verificar la situación en esa zona fronteriza de migrantes integrantes de las llamadas caravanas que partieron de San Pedro Sula en Honduras y desde el monumento de El Salvador del Mundo en San Salvador, El Salvador. Esta es la primera entrega de un conjunto de reportes breves que Cristosal publicará sobre los hechos verificados por este equipo integrado por investigadores de El Salvador y Guatemala.

En apariencia, la dinámica de la caravana migrante 2020 ha cambiado, apuestan por permanecer menos tiempo en territorio guatemalteco, parecen conocer mejor la ruta a emprender o al menos los grupos van acompañados por un liderazgo que manifiesta conocer una forma de emprender el viaje. Un primer contacto con las y los migrantes permite constar que para muchos de ellos esta experiencia no es nueva, ya que fueron parte caravanas migrantes de los años 2018 y 2019.

Sin embargo, las razones que empujan a las personas a migrar se mantienen intactas a las reportadas en años anteriores[1]. De acuerdo al testimonio de migrantes entrevistados[2], la falta de empleo digno, la inseguridad, la victimización directa, el desplazamiento forzado, factores aunados con la falta de atención de instancias estatales, son elementos detonantes de la migración forzada.

Los migrantes que formaron parte de las caravanas de los años anteriores, quienes solicitaron visa humanitaria a México, parecen ir más esperanzados con entrar y permanecer en México que aquellos que viajan por primera vez. Desafortunadamente, desconocen a exactitud el proceso de espera que conlleva la solicitud de refugio, la cual señala que para ser válida el solicitante debe permanecer dentro del Estado de emisión sin poder regresar a su país de origen.

A un poco más de una semana después de haber salido de Honduras, los migrantes optan por mantenerse en las zonas colindantes del río Suchiate, a fin de planificar la mejor estrategia para cruzar hacia Ciudad Hidalgo ya que están conscientes de la barrera militar que les espera del otro lado.

Este escenario de incertidumbre y desconocimiento es fácilmente amenazado por traficantes de personas que se acercan a grupos de migrantes. De acuerdo a testimonios, con frecuencia se acercan traficantes de personas (coyotes) a ofrecer sus servicios, sin embargo, muchos migrantes optan por desconfiar y deciden emprender el camino solos, con suerte junto a sus teléfonos celulares o con guías conocidos.

El Estado guatemalteco por su lado, brinda alguna asistencia humanitaria, al menos en los campamentos improvisado se observan indicios de agua embolsada provista por CONRED (Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres), además de una estación móvil de salud, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Sin embargo, se constató también que operadores estatales guatemaltecos abordaban a las personas migrantes instándoles a regresar a sus respectivos países, planteándoles que no podían permanecer en Guatemala pese a que por ser las personas de nacionalidad hondureña y salvadoreña cuentan con el CA-4, acuerdo interregional que les permite movilizarse libremente en Honduras, Guatemala, El Salvador y Guatemala con únicamente su documento de identidad personal.

La atención humanitaria en el terreno es liderada por La Casa del Migrante y en menor medida por instancias internacionales. Es por eso por lo que en un entorno en donde la necesidad humana es tangible, el trabajo realizado por la organización encabezada por el Padre Mauro Verzeletti representa una fuente de solidaridad, cuya labor humanitaria en lugar de ser imitada por la sociedad encuentra fuerte oposición, que se transforma en que su labor se convierta en un riesgo para todos aquellos que trabajan las diferentes Casas Migrantes del país.

En este sentido, es importante señalar algunas recomendaciones:

Que el Ministerio Público asuma el compromiso por investigar las amenazas denunciadas por el representante de la Casa del Migrante y garantice el resguardo de la integridad del Padre Verzeletti y de su equipo en las diferentes Casas del Migrante.

Urge a que todas las instancias migratorias actúen de forma apegada a las normativas nacionales e internacionales aceptadas, ratificadas y adoptadas por cada uno de los Estados garantes del respeto a los derechos humanos de todas personas, independientemente de su estatus migratorio.

Rechazo al uso de la fuerza armada del Estado mexicano en contra de las personas que conforman la caravana migrante. Existen en cada uno de los países de la región procedimiento de actuación vigentes orientados a la garantía del respeto a sus derechos humanos.

Se insta a los gobiernos de la región, en particular a Honduras, El Salvador y Guatemala a garantizar la protección de los derechos humanos de sus habitantes y la adopción de políticas socioeconómicas y de seguridad ciudadana que permitan condiciones de vida digna a su población.

                                                                                                                                                                                             Tecún Umán, 23 de enero de 2020

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Nota del Editor: Rina Montti es del Equipo de Monitoreo de CRISTOSAL

[1] Ver: Infografía caravana migrante, 2019. Disponible en: https://enfoca.org/web/wp-content/uploads/2019/05/VR-May25-2019-Infogr%C3%A1fico-de-caravana-de-migrante-abril.pdf

[2] Cuatro de cinco migrantes hombres entrevistados reportaron razones de inseguridad como detonantes de la migración.

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