En los últimos años varios casos de corrupción han estado en la palestra pública, cometidos por expresidentes, exfuncionarios e incluso empresarios, para Jaime López, de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), estos casos han frenado el desarrollo de El Salvador en la mayoría de ámbitos.
López señala en una entrevista realizada por ContraPunto que frenar la corrupción es un compromiso de todos los sectores, sobre todo de la población, por es esta la que debe demandar a las instituciones que investiguen y hagan valer la justicia.
¿Cuáles son las causas de la corrupción en El Salvador?
La corrupción en El Salvador tiene que ver con el desarrollo institucional, esto significa el desarrollo de reglas sociales son imparciales. Por ejemplo, nosotros sabemos que muchas cosas se consiguen por medio de favores, son muy pocos los espacios y oportunidades donde uno puede conseguir cosas por méritos en igualdad de condiciones.
Un ejemplo es el acceso a un empleo, ya sea en el sector público o privado, si uno no tiene a alguien que le ayude, aun cuando tenga merito o capacidad, es difícil colocarse. Es así, con ese ejemplo pequeño, como funciona la corrupción.
Cuando las reglas no se aplican de manera imparcial desde los pequeños entornos hasta las figuras más grandes como es el manejo de la justicia, el manejo del poder, del Ejecutivo y el manejo por parte del Legislativo, es seguro que se va elevando la corrupción.
¿Cuáles son los daños que la corrupción le hace a un país?
Lo que ocurre es que los países no aprovechan los recursos y sus potenciales porque la asignación de oportunidades se dan de manera arbitraria, se asignan a las personas no por la capacidad o por el valor que agreguen, sino porque son familiares, militantes de un partido o amigos. Esto genera un alto grado de ineficiencia, eleva los costos de lo que hacemos en el país e impide de que proyectos innovadores puedan destacar o los cambios se puedan notar. Se mantiene una especie de congelamiento, de mediocridad donde el Estado funciona a medio ritmo porque a nadie le conviene que funcione de manera más efectiva.
Acá es de recordar que en la medida que no hay corrupción mejora el crecimiento económico, se reduce la desigualdad, mejora el ejercicio y la garantía para los derechos civiles, políticos y sociales, a eso aspiramos. Pero definitivamente como estamos ahora la corrupción opera como un freno al desarrollo.
¿Cuál es su opinión sobre las acciones de lucha contra la corrupción?
Es que en el país, a pesar de que tiene limitaciones y ciertas contradicciones para contrarrestar este problema se está iniciando una lucha contra la corrupción. (“¦) Recordemos que un obstáculo son los conflictos de intereses que existen y esto dificulta que se tome la decisión de emprender una lucha decidida contra la corrupción.
Yo creo que el país va avanzando y el hecho que estos casos ahora se estén revelando y procesando de manera histórica, es una señal positiva de que la sociedad ya no está dispuesta a seguir tolerando este tipo de práctica.
Lo que sí, es que se debe tener es una mirada más amplia, no deja de ser un show para muchos, parte de persecución política para otro, pero esa mirada deslegitima que la corrupción está ahí y que es real y que se han cometido abusos y que sean desviado fondos públicos y que debe haber responsables.
¿Quiénes son los actores contra la corrupción para garantizar la verdadera justicia?
No solo la Fiscalía o la institucionalidad, sino también la sociedad. Estos temas se mueven por demandas, en ningún país del mundo se ha logrado avanzar en la lucha contra la corrupción si no hay demanda social, las instituciones responden a esto.
Si bien es un comienzo, en este momento la FGR y otras instituciones están respondiendo porque hay una demanda de la población, yo digo que en la medida que logremos traducir las demandas en cambios de reglas del juego podemos ir avanzando. Si la población se desmotiva o se queda con la historia de que solo es un show o persecución política, las instituciones igual van a bajar la guardia.