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jueves, 2 julio 2026

Cómo lleva Trump tres semanas proclamando la victoria sobre Irán

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Por Alonso Rosales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva tres semanas proclamando que ha ganado la guerra contra Irán. Sin embargo, la realidad sobre el terreno muestra un panorama muy distinto: el conflicto continúa, la tensión internacional aumenta y el riesgo de una escalada mayor sigue latente.

Desde el inicio de la ofensiva, el mandatario estadounidense ha repetido una narrativa de victoria que contrasta con los hechos. El pasado 8 de marzo, Trump aseguró ante periodistas a bordo del Air Force One que su país estaba ganando “por mucho” y que el supuesto “imperio malvado” de Irán había sido diezmado. Las declaraciones llegaron cuando los ataques y las hostilidades todavía continuaban sin señales claras de un alto al fuego.

La retórica triunfalista se repitió días después durante un mitin en Kentucky. Allí, Trump afirmó que Estados Unidos había ganado “desde la primera hora” y que el resultado de la guerra ya estaba decidido. Aun así, en la misma intervención reconoció que todavía quedaba “terminar el trabajo”, una contradicción que evidencia la falta de claridad sobre la situación real del conflicto.

Mientras la Casa Blanca insiste en hablar de victoria, los mercados internacionales han reaccionado con preocupación. El precio del petróleo se disparó tras las primeras declaraciones de Trump, acercándose a los 120 dólares por barril de Brent, un nivel que no se veía desde hace cuatro años. Esto refleja el temor global ante una guerra que podría prolongarse y afectar gravemente la estabilidad energética.

Analistas internacionales advierten que el presidente estadounidense podría estar cayendo en lo que llaman la “trampa de la escalada”. Aunque Washington tiene la capacidad de reducir operaciones militares o retirar tropas, factores estratégicos como el control del estrecho de Ormuz podrían mantener la crisis abierta y los precios del petróleo elevados durante meses.

Además, el aislamiento diplomático comienza a notarse. Varios aliados tradicionales de Estados Unidos han evitado respaldar plenamente la estrategia militar impulsada por Trump, lo que deja a Washington con un margen de maniobra más limitado en el escenario internacional.

Desde Teherán, la respuesta ha sido desafiante. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, lanzó un mensaje directo al presidente estadounidense. Según el funcionario, iniciar una guerra puede ser fácil, pero ganarla “no se logra con unos cuantos tuits”. Irán, afirmó, no detendrá sus acciones hasta que Washington “se arrepienta de su grave error de cálculo”.

Las críticas también han surgido dentro de Estados Unidos. El reconocido politólogo de la University of Chicago, John Mearsheimer, ha sido contundente al señalar que Washington no está ganando el conflicto. A su juicio, la guerra podría convertirse en una muestra de debilidad estratégica para Estados Unidos frente a potencias como China y Rusia.

Según Mearsheimer, el mayor peligro no es solo el conflicto con Irán, sino el mensaje que deja a la comunidad internacional: un país que inicia guerras sin una estrategia clara para terminarlas.

Tres semanas después del inicio de la confrontación, la proclamada victoria de Trump parece más una consigna política que una realidad militar. Mientras la guerra continúa, el presidente sigue repitiendo que ha ganado. Pero en el tablero geopolítico, cada día que pasa sin una solución demuestra que la situación es mucho más compleja que un simple discurso triunfalista.

FUENTE RT

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