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lunes, 02 de agosto del 2021

Choussy: el dinero malversado por corrupción se podrá recuperar más rápido

El experto y analista plantea que si El Salvador quiere una CICIES, debe ser para fortalecer la institucionalidad existente, no sustituirla.

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Perseguir el dinero utilizado por funcionarios en actos de corrupción es una de las principales dificultades para los investigadores encargados de casos de corrupción. En El Salvador, este proceso era largo y requerí­a pasar por ministerios, tribunales, etcétera. Esto dejaba la puerta abierta para decisiones arbitrarias. Ahora que El Salvador consiguió ingresar al Grupo Egmont, estos procesos serán más ágiles. El experto, analista y exfuncionario Mauricio Choussy explica cómo estos cambios pueden favorecer la lucha contra la corrupción en El Salvador.

Pero, además, Choussy detalla cómo puede tener éxito una comisión internacional para combatir la corrupción en El Salvador. También advierte que, si los partidos quieren recuperar su base electoral ““o “voto duro” ““ quizá sea hora de cambiar de aquello que llamamos ideologí­a.

El Salvador volvió al Grupo Egmont. De manera precisa, ¿cómo esto mejora la investigación de la corrupción?

Creo que esto hay que verlo a la luz de la nueva ley que fortalece la unidad de inteligencia financiera adscrita a la Fiscalí­a General de la República (FGR). Anteriormente, el obtener información de los movimientos de cuentas asociadas a procesos de corrupción requerí­a un oneroso proceso de documentación, en el que participaba la Corte Suprema de Justicia, los ministerios de Relaciones Exteriores, la fiscalí­a de los otros paí­ses donde se estaba realizando la investigación. Eso volví­a tremendamente oneroso y difí­cil obtener la información. Adicionalmente, permití­a que los Gobiernos de turno pudieran obstaculizar los procesos, e incluso, retrasarlos. Porque, cuando se están investigando casos de corrupción de funcionarios de un determinado Gobierno, el que el Ejecutivo participara en el proceso de legalización de la información, se daba a que los mismos miembros de ese Gobierno pudieran retrasar u obstaculizar los procesos de documentación.

¿Se pueden aplicar los cambios a casos activos, ya conocidos?

Lo primero que viene ahora que El Salvador ya puede incorporarse al Grupo Egmont es facilitar y hacer más expedita la obtención de información para documentar los casos de corrupción que ya están en los tribunales, o los nuevos casos que puedan salir a la luz pública, ya sea porque el nuevo Gobierno los documenta o los procesos que se encuentran en trámite en la sección de Probidad de la sección de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

¿Y en el caso de Saca o Funes?

El de Saca está muy avanzado en la fase penal. Lo importante es que se trate de identificar adónde se encuentran los recursos que fueron malversados. Independientemente de quiénes son los funcionarios. Para que así­, aquello que mencionó el fiscal ““de que va a tratar de recuperar el dinero, por ejemplo, del caso de Taiwán”“ pueda concretarse, identificando adónde es que iba a parar ese dinero. Hay casos en los que podrá recuperarse más fácilmente si se logra identificar dónde está el dinero y si luego se puede accionar para que el dinero pueda ser congelado en las cuentas en el exterior.

¿Cree que prosperará una CICIES aquí­?

A mi manera de verlo, la CICIG, como fue concebida, tuvo una gran debilidad: sustituyó, en buena manera, a la Fiscalí­a, en vez de fortalecerla. Se volvió un ente con demasiado nivel de independencia. La interrogante que los expertos plantean, porque yo no soy experto en seguridad ni en inteligencia financiera, es: si el dí­a que termine el contrato de la CICIG, las instituciones guatemaltecas van a estar lo suficientemente preparadas para operar sin el respaldo de la CICIG. Si en algún momento El Salvador quiere un organismo con más independencia, con más recursos financieros y técnicos para investigar los delitos de corrupción, y aquellos asociados a delitos de corrupción ““como lavado de dinero”“ lo ideal es que eso se realice a través de las instituciones que están contempladas en la Constitución. La idea es que, cuando esa asistencia económica y técnica concluya, el paí­s quede con instituciones mucho más fuertes.

¿Cómo  ha visto que ha cambiado el fenómeno de la corrupción?

El primer punto sobre el tema de la corrupción es la demanda ciudadana. Cuando se hací­an encuestas hace 10 años, en la época del expresidente Antonio Saca, la gente poní­a el tema de la corrupción no era un tema que aparecí­a relevante en las encuestas de opinión. Únicamente un 3 % de las personas opinaban que era importante. El resto de la gente no veí­a la corrupción como un hecho importante. Incluso, la gente sabí­a que habí­a corrupción, pero lo daba como algo que era parte de la polí­tica salvadoreña. Posteriormente, el tema de la corrupción ha ido tomando cada vez más relevancia por los avances que ha habido en materia de la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, porque la anterior Corte le dio mucha importancia al tema del enriquecimiento ilí­cito de funcionarios. Tanto fue así­, que una de las primeras cosas que hizo la Sala de lo Constitucional que tomó control en el 2009 fue modificar la reglamentación de la sección de Probidad. Ese cambio permitió acceder a los estados de cuenta de los exfuncionarios, para ver si, durante el perí­odo que estaba en análisis, habí­a entradas de dinero que no estaban justificadas con los niveles de ingreso reportados. Con esos cambios, lo que habí­an obtenido algunos exfuncionarios de gobierno de Francisco Flores. que limitaba el accionar de la sección de probidad, que al mismo tiempo limitaba el quehacer de la Corte Suprema, ya no existe. Eso hizo que la sección de Probidad pudiera identificar casos de corrupción y enviarlos a la Cámara de lo Civil, para que desde ahí­ se procesara esa información, abriera juicio de lo civil, tratando de recuperar las cantidades de dinero que habí­an sido no justificadas y hace que la Fiscalí­a participe en los juicios, en materia de lo penal, para averiguar si los dineros obtenidos en una forma ilegal o ilí­cita. Entonces, ese cambio ha sido fundamental, pero hemos visto que a pesar que el cambio se se estaba dando, en los últimos tres Gobiernos, la corrupción aumentó. El Gobierno del expresidente Funes, por ejemplo, tiene una gran cantidad de casos ya documentados de corrupción y el gobierno del expresidente Sánchez Cerén está todaví­a en proceso de que los exfuncionarios de ese Gobierno presenten sus declaraciones a la sección de Probidad para ver si hubo casos adicionales de enriquecimiento ilí­cito. En el camino, hay varios casos pendientes en la sección de Probidad, pero hemos visto que la Fiscalí­a, con la llegada de Douglas Meléndez, también cambió su accionar y empezó a llevar un rol más activo en el combate de la corrupción. Hay un elemento adicional y es el factor internacional. En el mundo, la corrupción se ha convertido en un problema generalizado y en el cual, los gobiernos de todo el mundo, han creado tratados y han manifestado su intención de acabar con ese flagelo. Relevantes son algunos casos, como el de Lava Jato en Brasil. Está relacionado con los grandes sobornos que pagó la firma Odebrecht a nivel de toda América Latina, prácticamente, y del mundo. Entonces, hay una mayor conciencia mundial sobre el fenómeno de la corrupción y mucho más interés desde los gobiernos en combatirla. Es cierto que en las campañas polí­ticas, desde la del expresidente Cristiani, hasta ahora, siempre se ha tratado de ganar las elecciones acusando al gobierno anterior de los casos de corrupción. Y esa ha sido una constante a lo largo de estos 30 años de democracia. Pero poco se habí­a visto, pocas actuaciones habí­an sido concretas, hasta el 2009 con el cambio de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Entonces, la corrupción ahora es un tema que está más presente en la agenda, en comparación a cómo estaba hace dos años. Pero si lo ve incluso en la encuesta de La Prensa Gráfica, la corrupción ya aparece entre los cuatro problemas más grandes que tiene el paí­s. La seguridad, el desempleo, y la corrupción. Aparecen como los problemas que más preocupan a los ciudadanos.

¿Qué cree que va a pasar con ARENA y el FMLN frente a las elecciones 2021 y los respectivos cambios internos de dirigencia?

Creo que la pregunta es “¿qué pasó?”. Lo que podemos ver es que, en las encuestas, ARENA cuenta con niveles de aceptación debajo del 10 % y el FMLN anda muy cercano al 5 %. Ambos partidos han perdido su base electoral. La pregunta que todos nos hacemos es que si será posible que logren recuperar su base electoral. Ambos partidos han mostrado problemas en sus dirigencias. Han surgido disputas muy serias. Es un tema que nos obliga a pensar si las nuevas dirigencias podrán reconstruir la base electoral de estos partidos. Ahora, con un presidente que tiene 80 % de aceptación, o que tiene un porcentaje cercano al 80 % de aceptación, la pregunta que uno debe hacerse es que si el presidente necesita o no necesita de los partidos polí­ticos que cuentan con la mayorí­a de diputados en la Asamblea Legislativa. ¿Por qué? Porque los diputados que no concurran con sus votos a apoyar las propuestas, en este momento, estarí­an actuando en contra de un presidente con altos niveles de popularidad. Y esto tiene un costo polí­tico. Por eso es que muchos insisten en que el problema de ARENA y del FMLN pasar por redefinir el modelo de paí­s que ellos quisieran lograr, lo que en polí­tica se llama la ideologí­a, para que sea una ideologí­a que responda más al sentir de la población que al sentir de sus cúpulas históricas.

¿Van en esa dirección?

No lo sé. Pero si no logran redefinir ese modelo, y plantear un modelo que sea capaz de cautivar a las bases electorales, y sobre todo a los jóvenes, será muy difí­cil que vuelvan a crecer.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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