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jueves, 28 de octubre del 2021

Camilo Henríquez: sacerdote, periodista y revolucionario

Nobleza obliga; esta frase representa el hacer justicia reconociendo una acción, trabajo o esfuerzo de alguna persona. Quizás fuera de Chile, con la salvedad de Perú, Ecuador y Argentina, poco y nada se sepa del sacerdote chileno Camilo Henríquez.

Probablemente a José Camilo Henríquez González se le encasille con la iglesia, sin embargo, su compromiso con la libertad e independencia de Chile fue gravitante. Incluso, su acción emancipadora iluminó y reforzó el camino de la autonomía de los países hermanos enunciados precedentemente.

Camilo Henríquez nació en Valdivia, sur de Chile, y fue enviado a Lima cuando concluía su niñez a objeto ser parte de la orden de los Ministros de los Enfermos Agonizantes de San Camilo de Lelis. Allí, en la capital peruana del virreinato, recibió educación en el convento de su tío. Junto con los conocimientos religiosos fue manifestando a la par interés por la lectura referente a la lógica, racionalismo, física y humanismo. En Lima comienza a frecuentar algunos círculos de escritores y poetas. También inicia relaciones con grupos políticos y de poder. En 1809 es detenido por la inquisición española, pues Henríquez se había volcado a la lectura ligada a la ilustración francesa. Sin duda, las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, constituían un peligro para los intereses españoles. Luego de este impasse fue enviado a Quito, Ecuador, donde comienza a exponer de manera más pública y masiva argumentos que sostenían el por qué las naciones americanas se debían desprender de España.

En 1811 vuelve a Chile y se involucra de lleno en la vida política. Participa del selecto grupo de chilenos que fue parte de la Logia Lautarina o Lautaro (donde también participaron argentinos, bolivianos y venezolanos), organización revolucionaria que articuló discretamente la independencia de las colonias españolas en América. Para saciar su sed de cambios y revolución, Camilo Henríquez empleó como herramientas las letras y la política.

Fue así como el 16 de enero de 1812 se transformó en el primer editor de la Aurora de Chile. Se trató del primer periódico chileno, motivo por el cual se le denomina como el “Padre del periodismo chileno”. La primera edición fue publicada el 13 de febrero de 1812, gracias a una imprenta traída de Estados Unidos. La Aurora era portadora de un intenso mensaje revolucionario y educativo, contenido que contribuyó a masificar la necesidad de romper las cadenas que Chile tenía con la corona española. Así como la Aurora, en Argentina también fue conocida su directa y perspicaz pluma. El revolucionario Fray Camilo Henríquez también escribió ensayos y poemas, e incluso guiones para obras de teatro. Como político fue diputado suplente y titular por Chiloé y Copiapó. Muere en Santiago el 16 de marzo de 1825.

Hoy en muchas plazas públicas de nuestro país descansan bustos o estatuas del luchador, revolucionario, ensayista, político, religioso, masón, y primer periodista de Chile; el valdiviano Fray Camilo Henríquez.

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